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"Poder
pintar y escribir al mismo tiempo es lo ideal, con la derecha hacia la
izquierda pintar el cuadro y con la izquierda a la derecha, escribir un
poema. Con los pinceles como llaves, abrir las cerraduras para que las
palabras se escapen de su jaula".
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Así escribiría hace algunos años nuestro
invitado de esta semana. Yo le agregaría que el tener la capacidad de
hacer ambas cosas virtuosamente, es un privilegio que pocas veces Dios
le concede a los hombres, para poder expresarse y transmitirlo a través
del tiempo y del mundo.
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Osvaldo Vigas, para mi y para muchos más
entendidos que yo en las artes, es el artista latinoamericano que ha
tenido un trabajo más uniforme y coherente en los últimos años. Su fama
trasciende nuestras fronteras y cada día o en cada ocasión que se
presenta una muestra de su trabajo, encontramos un Vigas más universal,
el eterno poeta y pintor, el escultor, ahora haciendo tapices,
cerámicas, grabados y un sin fin más de cosas que en sus manos adquieren
la envergadura de OBRA DE ARTE.
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Osvaldo Vigas nació en Valencia, hijo de
un médico y descendiente directo de Arturo Michelena. Desde muy joven,
sin dejar los estudios de medicina que culminó en Caracas en 1949, se
dedicó al diseño y a la pintura, lo que le valió numerosos premios como
el del Salón de Poemas Ilustrados, que le otorgó el Museo de Valencia y
luego en 1952 el PREMIO DE ARTES PLÁTICAS y el Premio Arturo Michelena.
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En este mismo año decide marcharse a
Paris, donde no sólo perfecciona sus habilidades artísticas y se
enriquece con la amistad de genios como Picasso, sino que encuentra su
compañera y promotora de su vida y su arte, la querida Janine, a la que
se le ilumina el rostro cuando se refiere a su admirado "Maestro".
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Osvaldo es un típico Leo, nació un 4 de
agosto y esto lo hace humilde y soberbio al mismo tiempo. Sabe lo que
vale, pero no humilla, todo lo contrario, generosamente todo lo
comparte, conocimientos y sabiduría. Vigas es único. Cuando vemos una
obra de él, enseguida sabemos quien es el autor, aún cuando no seamos
grandes conocedores en esta materia.
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Sus obras se
han expuesto en Paris, Nueva York, Washington, Lima, Bogotá, Sao Paulo y
por supuesto en todas las galerías importantes de Caracas.
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Es la segunda vez que tengo la fortuna y
dicha de poderlo entrevistar. En la primera, para un programa de
televisión y ahora en esta oportunidad en su casa-taller. Han pasado más
de cuatro años entre un encuentro y este. Vigas, a pesar de haber visto
en este período dos veces la muerte muy de cerca, sigue siendo el mismo
o más Vital Artista. Su capacidad creativa, no ha disminuido para nada,
todo lo contrario, es más agresivo en la obra, tanto en los colores como
en los formatos, ahora con dimensiones muy grandes. Es como si la rabia
contenida de haber estado algún tiempo imposibilitado de crear, como lo
hace él en todo momento, lo estuviera expresando con furia y con un mal
reprimido YO PUEDO A PESAR DE LO QUE ME HA PASADO.
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Es su creatividad más joven que nunca,
porque es parte de su alma, la que nunca envejece, la que nos demuestra
en sus últimos trabajos un Vigas superior a los años anteriores. Janine,
siempre bella y diligente nos cita a su casa para que hablemos con el
maestro y escoge el sábado anterior al domingo de Resurrección.
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Yo, que soy una fanática de las
"causalidades", pienso de inmediato que esto es muy significativo, pero
no sé qué es hasta que bajo a su taller y veo sus últimas obras y me doy
el gusto de fotografiarme al lado de ellas. ¡Cuanta imponencia en este
resurgir de Osvaldo después de su enfermedad!
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Mientras
recorro de la mano de Janine el taller, ordenado en su multiplicidad de
elementos, el maestro me espera arriba en la sala de la casa, vestido de
blanco todo, pero con el pantalón manchado de pintura interrumpida por
mi visita. Lo noto más callado que en otras oportunidades, es como si
no quisiera perder el tiempo hablando de banalidades, por eso me
apresuro a comenzar la entrevista. Sin embargo, los anécdotas surgen
igualmente y nos obligan a detenernos en etapas de su vida que no quiero
dejar de reseñar.
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Cuando le pregunto por sus estudios de
medicina, descubro una faceta que él sabe disimular con su habitual
sobriedad. Se iba a dedicar a la pediatría y tuvo que hacer pasantías en
el Hospital de niños J.M de Los Ríos. Allí se da cuenta de que nunca más
iba a ejercer esta profesión. Se arrinconaba para llorar al ver el
sufrimiento del niño pobre ,enfermo y la impotencia de no poder hacer
nada para salvar los más graves y luego verlos morir... era algo que se
propuso no ver más nunca en su vida.
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Esta vivencia lo marcó tanto, que años
más tarde, pasados los cuarenta, ante la insistencia de su mujer de
querer a toda costa tener un hijo, él se resistía permanentemente. Sin
embargo Lorenzo quiso nacer y el pobre Osvaldo sufrió los percances
propios de toda infancia, más que su propia criatura. Cuenta Janine, que
bastaba que el niño tuviera unas líneas de fiebre o una tosecita, para
que en seguida, rodeara al bebé de tres o cuatro pediatras y se acostara
a vigilar el sueño del hijo noches enteras.
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Hoy su hijo es su mejor amigo y consejero
y no se arrepiente de la "maldad" de Janine de hacerlo padre contra su
propia voluntad.
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Nos intriga su parte poética, quizás se
nos olvida que el Artista, cuando es Artista de verdad puede expresarse
de diferentes maneras y hoy leyendo sus poemas, entiendo a Vigas pintor,
escultor, ceramista, etc, etc, más que nunca. Hay un sólo ser lleno de
vitalidad, sensibilidad y hasta ingenuidad en este artista que con
cualquier elemento hace con su mente inquieta, llena de preguntas
existenciales sin respuestas, una enigmática Obra de Arte.
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I.A-
Maestro Vigas, usted es de los pocos artistas que puede expresarse a
través de diferentes técnicas, por lo que en cada muestra de su obra
sorprende, porque se le agrega una nueva forma de manifestarse, el
poeta, el pintor, el escultor, el muralista y también la tapicería y la
cerámica. A qué se debe esta constante búsqueda o qué lo inspira a crear
a partir de cualquier material?
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O.V- No es
búsqueda. Nunca busco nada. Las cosas que hago se presentan sin
buscarlas. Lo que hago es agarrarlas antes de que se vayan. Son las
circunstancias las que mandan. Por ejemplo, en el caso de la cerámica,
todo partió de un encargo para la fachada del Ateneo de Valencia que
Cerámicas Carabobo se ofreció para realizarlo. Descubrí el material que
hasta entonces no conocía a medida que trabajaba y, en los momentos
libres, utilicé los moldes que se usaban para la cerámica industrial
para hacer en ellos lo que me venía a la cabeza.
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Así surgieron platos, banderas, placas de
gres, etc. Todo es cuestión de no dejar pasar oportunidades. Lo mismo
podría decir de mis tapicerías o de los murales de la Ciudad
Universitaria. Tengo la suerte de disponer de un reservorio de imágenes
que no termina nunca y agarro de allí lo que me interesa en cada
ocasión, sin miedo; y felizmente, hasta ahora, cada técnica nueva ha
aportado algo a mi obra.
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I.A-Sus cuadros y esculturas y todo lo
que lleva su firma resulta algo impactante por originales y a la vez
enigmáticos. Se mezclan figuras que resulta difícil saber si se trata de
humanos, animales, plantas o quizás... SERES EXTRATERRESTRES. ¿Le
preocupa que su arte vinculado a lo irracional no sea entendido por la
mayoría?
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O.V-Todo lo
que hago es producto del inconsciente colectivo. Así como muchos
aprecian o intuyen lo que yo expreso, otros lo rechazan violentamente.
Ya estoy acostumbrado. Y el hecho de que no guste a todo el mundo me
halaga, porque casi siempre lo que gusta a todo el mundo es superficial
y contrario a lo que me interesa.
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I.A- Cuando crea, ¿lo hace de una forma
instintiva o racional?
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O.V- De manera totalmente irracional en
un primer momento. Luego interviene la razón y la experiencia -larga en
el caso mío- que son las que, en resumidas cuentas, aceptan o rechazan.
Sin embargo, con frecuencia me pregunto hasta cuando durará esto que
suelen llamar “inspiración” que, para mí, es sobre todo, mucho trabajo.
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I.V- ¿Qué relata Vigas en sus obras?
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O.V- No relato nada. Mi pintura es a base
de imágenes y ellas son mudas, no hablan. Ese es un papel que no lo
pongo yo, sino él que mira la obra, interpretándola según su propio yo,
sus deseos, sus temores, sus angustias, etc.
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I.A-
La simbología es un elemento importante en toda su creación. ¿Por qué no
ser explícito? ¿Acaso hay una complicidad con quien "se enfrenta" a su
obra para darle la libertad de interpretar lo que le llega al alma en
ese momento, más que a los ojos?
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O.V- Usted lo ha dicho. Es exactamente
eso, pero sin complicidad. Cada uno es libre de leer algo en mi obra o
de no encontrar en ella ningún interés.
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I.A- ¿La mitología griega tiene alguna
influencia en su obra?
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O.V.- Siempre me he interesado en la
mitología, que sea la griega o todas las otras, pero las imágenes de mi
obra no provienen de ellas directamente, sino de mi propia mitología
que, como es natural, tiene muchas raíces arquetipales de carácter
universal. Por ello interesa.
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I.A- Muchos dicen que usted como artista
más que ser calificado como contemporáneo, debe serlo como
vanguardista...
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O.V- La vanguardia o la retaguardia me
tienen sin cuidado. Ninguna me interesa. Es como lo que está de moda. No
hay nada peor que estar de moda.
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I.A- Su obra no se parece a ninguna otra,
sin embargo, como todos los artistas, en algún momento de su vida tuvo
que sentirse identificado con algún personaje del Arte Mayor...
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O.V-
Por supuesto. Vigas no existiría o sería muy diferente si no hubiera
pasado por Cezanne que es el Papá, Picasso, otro papá, Georges Rouault,
Henri Matisse que son los abuelos, Rufino Tamayo, Lam y Matta que
podrían ser los tíos, el arte precolombino y el arte africano que son
mis ancestros. Todos ellos han configurado el arte de nuestro tiempo,
visto desde América Latina.
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I.A- ¿Y en la literatura, hay algún autor
específico que le inspiró alguna de sus obras?
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O.V- No, no recuerdo que algún libro me
haya inspirado alguna obra. Pero sí, me interesa mucho en particular la
poesía: la de St-John Perse, de T.S. Elliot, Neruda, Vicente Gergasi,
Juan Sánchez Peláez, Eugenio Montejo, Ludovico Silva y tantos otros que
olvido en este momento.
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Cuando escribo es igual que cuando dibujo
o cuando pinto, las imágenes vienen solas y las palabras también. Las
descubro después de que están escritas o pintadas.
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I.A- ¿El hecho venturoso de haber tenido
una madre que duró hasta los 101 años hizo que el "niño" que todos
tenemos en nuestra personalidad, se acentuara por mucho tiempo en usted?
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O.V- Y sigue presente. “El eterno púber”
me califica un gran amigo siquiatra y lo considero un regalo que me ha
hecho la naturaleza. No lo combato sino que escucho sus consejos que me
alejan del monstruo racional que también llevo dentro.
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"Mi madre tiene CIEN AÑOS
mañana....
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Mi madre tiene cien años
pero ella no lo sabe,
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se aleja toma el aire se
levanta encorvada,
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buscando seguramente una
raíz perdida en el encaje de las aguas.
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Mi madre es una hoguera
que se apaga...
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Los hijos sus parientes
lejanos
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que ya somos tan viejos a
su lado
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como si tan sólo de niños
se tratara
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salimos de una escuela de
hace tiempo
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cargados de regalos y
aquí nos presentamos
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en la ceguera de la noche
-
al mediodía cogidos de
las manos”
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I.A-
La figura de la MUJER está presente hoy más que nunca en su rica obra,
prueba de ello es su última muestra dedicada totalmente a ella.
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¿Es acaso un tributo tardío a la madre, a
la esposa, a la amiga, a la compañera?
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O.V- Es un tributo pero no tardío, porque
está presente en toda mi obra, desde sus comienzos, al principio de los
años cuarenta, hasta ahora. No es un tributo a una mujer en especial,
sino a la feminidad en general, con todo lo que ella representa para mí,
lo más importante de mi vida.
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I.A- De los grandes con quién usted
compartió en los largos años en Europa, ¿qué recuerdos particulares
tiene y sobre todo quién lo impactó más por su personalidad?
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O.V- Casi todos los grandes artistas
famosos que la vida puso a mi lado, mucho me han aportado. He sido muy
afortunado de poder conocer y tratar a gente como Picasso, genio
incontestable del arte de todos los tiempos; Fernand Léger, con quien
tuve el honor de trabajar en mis murales de la Ciudad Universitario que
realicé en París en el mismo taller donde él trabajaba. Lo veía todos
los días y a pesar de la gran diferencia de edad que nos separaba, nos
tratamos como si fuéramos compañeros de toda la vida. Lo mismo puedo
decir del gran Max Ernst, de Vasarely, de Jean Arp, de Henri Laurens,
Petorutti, de Pignon, Alberto Magnelli, Lapicque, Manessier, Rebeyrolles,
Baltazar Lobo y su esposa Mercedes Guillén, enviada a Francia por la
República Española para comprar armas. Solía llorar cuando recordaba la
cantidad de jóvenes que había convencido de ir al frente donde habían
encontrado la muerte. En cuanto a Wifredo Lam, fui su confidente, su
compañero de todos los días y pude volverlo a ver poco tiempo antes de
su muerte. Igual que Roberto Matta, muy diferente, más conflictivo, pero
gran tipo cuando se desprendía de su arrogancia. Eso para citar algunos.
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"He recogido todo lo que
pasó a mi lado
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no lo busqué,
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lo tuve casi siempre
gratis,
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alguien me dio lo que no
estaba esperando…
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¡Nunca me dieron nada ni
yo he pedido nada,
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tan sólo recogí lo que
los dioses ciegos
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habían tirado.
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¡Lo guardé todo!
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¡Cuido y espero a que
regresen los señores
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vestidos de harapos.
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¡Mis Dioses tutelares!”.
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I.A- ¿El artista puede desligarse de lo
que acontece a su alrededor y no asumir el compromiso social como
Comunicador?
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O.V- La
pintura es una forma de comunicación. El artista no es un ser que vive
en las nubes. También como ser humano, y a veces mucho más que los demás
por su sensibilidad, suele tomar riesgos y compromisos con su tiempo,
con su entorno y con las luchas sociales.
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I.A- ¿Qué es la religión para usted, cómo
la asume?
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O.V.- Soy muy religioso, pero no practico
ninguna. Soy ateo. Mi religión es el arte y el arte es religión porque
“religa”, une lo que está separado, esto es: la razón y los instintos,
lo animal y lo espiritual.
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"CUANDO MI PADRE”
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Con más de ochenta años a sus espaldas se
moría de silencios...
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los curas de la iglesia cercana tocaban
a la puerta
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con sus biblias y escapularios colgados
al cuello.
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Mi padre que ya los había conocido en las
iglesias, en los
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hospitales, en los cementerios y sabía de
sus manejos,
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LES PIDIÓ QUE SE FUERAN"
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I.A-
¿La presencia de Janine, su inseparable compañera y más que eso, la
gerente que todo artista debiera tener a su lado para dedicarse sólo a
su creatividad, ha sido indispensable para llegar a tanta fama
internacional?
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O.V- Posiblemente sí, lo es. No concibo
los años que he vivido junto a ella si no hubiera sido así, compartiendo
todo durante todo el tiempo. Janine dice muy a menudo que también es un
talento saber escoger a su pareja. Yo digo lo mismo.
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I.A- La llegada de Lorenzo, este único
hijo de la pareja que ya comparte fama con el padre por sus méritos como
cineasta ¿en qué cambió su vida?
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O.V- No cambió mi vida, la enriqueció.
Aunque yo rehuía la paternidad por miedo a la responsabilidad que
implicaba el hecho de ser padre. Eso también se lo debo a Janine que
asumió gran parte de ese papel, hasta que yo aprendí a conocer y amar a
mi hijo. Lorenzo es actualmente mi mejor compañero y consejero.
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I.A-
Usted podría vivir tranquilo y feliz en Paris, Barcelona o cualquier
otro país europeo donde es estimado y reconocido. Sin embargo ha optado
por volver a su tierra y radicarse definitivamente aquí, aún cuando las
condiciones políticas de los últimos años invitan poco a la paz
necesaria para la creatividad, y que la cultura ha pasado de huerfanita
a moribunda. ¿Qué razones atan a Vigas y su muy parisina compañera
Janine a quedarse?
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O.V-Hace
mucho tiempo que decidí vivir acá, en Venezuela, mi tierra, cuando tomé
la decisión de volver después de 12 años de vida en Francia, donde ya
tenía un prestigio y un camino trazado. Lo hice porque, como venezolano
que soy, quería y quiero participar y contribuir en todo lo que pueda al
bien de nuestro país, con todas sus virtudes y defectos y asumí
compromisos de gran responsabilidad en muchas ocasiones. Y aquí tengo un
reproche que me hago a mí mismo: el de no poder comprometerme más en las
luchas sociales que se libran actualmente.
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Las
fuerzas físicas que me quedan, egoístamente las dedico a mi obra, lo
cual no me impide ver y sufrir al constatar lo que está ocurriendo en
nuestro país, actualmente lanzado en una aventura que ha fracasado en
todas partes donde se ha querido imponer, y a la cual ya se ha
sacrificado una gran parte de nuestras fuerzas y de nuestro capital,
comprometiendo así el porvenir de nuestros hijos, lo cual es
imperdonable.
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Estoy seguro que nuestro pueblo no lo olvidará y que en un futuro muy
cercano pasará la factura
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"Nunca he
viajado completamente
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porque nunca he salido más allá de mi
patio
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partido sí muchas veces
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pero siempre una parte
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misteriosa se ha quedado.
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Ahora he querido detenerme y
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hacer mis inventarios...”.
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Creo haber terminado este encuentro, esta
entrevista, pero de pronto viene a mi mente un verso del Vigas POETA:
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¡CREO
HABER terminado este cuadro!
Braque diría, el tiempo lo
decidirá...
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Y así me digo yo: NO, mientras exista
Vigas con su magistral obra ,EL DIÁLOGO NO TERMINARÁ... EL TIEMPO LO
DECIDIRÁ.
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Ivonne Attas
- Periodista y
política venezolana