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Razón: El odio Pasión: Matar

Israel

Publicado el 08.10.2003 00:00
Por Mujeres del Tercer Milenio


   
 
La Jihad Islámica ese pavoroso grupo extremista palestino, demostrando una vez más que no existen escrúpulos ni elemental pudor ante la barbarie y la bestialidad, se adjudicó la autoría del letal atentado perpetrado el pasado sábado 4 de octubre en la ciudad norteña de Haifa, en Israel, pocas horas antes de que comenzara el ayuno sagrado de Yom Kippur o Día del Perdón: Un vocero del la banda asesina  señaló que el atentado fue cometido por uno de sus miembros -una mujer suicida- que también murió en el atentado.
 
Como ya se conoce, según pesquisas de la policía israelí, se ha precisado que la mujer una fundamentalista palestina de 29 años, llamada Hanadi Tayseer Jaradat detonó la bomba. Igualmente se informó que para poder irrumpir en el concurrido restaurante Makom Maxim de Haifa, un establecimiento cuyos propietarios son árabes e israelíes, ubicado en el malecón del puerto.
 
Hanadi Tayseer Jaradat sin duda otra más de esas hordas de psicópatas que unos delincuentes permisados por un mundo cómplice para matar en el nombre de Dios, era abogada de profesión. En la imagen la podemos ver, frente a una cámara de video, minutos antes del atentado. Oriunda de Jenin, un antro de asesinos y zombis formados como armas de muerte, esta militante de la Jihad islámica quiso inmolarse para vengar la muerte de un primo y un hermano caídos mientras trataban de perpetrar otro acto terrorista.  
 
 
Algunos reportes aseguran que ella le disparó al guardia de seguridad y lo mató en la entrada antes de meterse corriendo al restaurante y detonar la carga explosiva que llevaba amarrada a su cuerpo, bajo el ropaje propio de las mujeres musulmanas..
 
"Hubo una explosión muy grande, que hizo estallar las ventanas... fue horrible", relató un testigo a la televisión israelí. La emisaria de la muerte, la guadaña implacable con su cinturon explosivo, que estaba lleno de clavos y otros elementos metalicos, cumplió su cometido....
La Policia tambien informo que la bomba usada era la mas grande usada hasta el momento por terroristas en Haifa, y que era similar a la utilizada en el Hotel Park de Netania en la noche de Pesaj 2002, en el cual murieron 29 personas y 60 resultaron heridos.
 
 
Pretender asumir estos actos como acciones de mártires es hacerse cómplice de unos enfermos de odio, de unos descabellados. Hanadi Tayssir Jaradat, la vemos ahora, ondeada como un símbolo, cuando lo que debería es ser mostrada como el producto de unos pueblos degradados por el odio. Convertidos en bestias por sus propios líderes y condenados a vivir de la sangre de inocentes, con la que sacian su sed de muerte y su irracionalidad.
 
La que pudo ser una mujer normal, una chica fresca, esperanzada, una novia, una madre joven, sólo fue un monstruo obnubilado para matar...
 
 
En   una fotografía que sólo los que conocen el rasgo asesino dominante, la violencia como hacer cotidiano  la idiosincrasia de un pueblo envilecido por años y años de bárbara sumisión a sátrapas y déspotas lo que nos causa es ira por no decir más bien asco.
Una plañidera entrenada para gritar histérica y para escenificar con pericia dolor cuando la realidad es que es ella misma la que engendró y alimentó entes despojados de razón, de piedad, de respeto a la vida... Teatral prende a su ropa la foto. Un vestuario adecuado a un teatro macabro... Si grita fuerte, si llora histérica, si aúlla como una hiena herida tal vez le paguen más   esos gobiernos terroristas que tasan y compensan en metálico todo vientre que engendré monstruos sanguinarios.
 
 
 ¿Pero quién otorga derechos a estos asesinos? ¿Por qué hoy, en Haifa, en el kibbutz Yagur, Fredy Zer Aviv, un médico ortopedista formado en París, llora solitario, anonadado la muerte de Bruria su mujer de 49 años, de Bezazel su hijo, un joven Chef de cocina de 30 años, de su nuera Karen de 29, y de sus pequeños nietos,  Liran de 4 años y Noya de 14 meses... Tres generaciones barridas de la vida. Tres generaciones condenadas a morir porque a unos cobardes que no conciben la lucha sino emboscando, atentando contra los débiles, irrumpiendo en lugares de personas normales y confiadas, se le dio la gana de masacrarles, aunque para ello igual condenaran a una de su pueblo... Tierra de enfermos una nación que antepone el odio al amor que se debe sentir por los suyos...
 
Israel es el centro de un odio que no pueden frenar y les lleva a destruirse... Israel es el escudo que impide que entre padres e hijos, entre hermanos, un pueblo envilecido y sanguinario se mate a dentelladas, se desmembré, se sepulte...
 
Testimonios que recoge la prensa mundial nos sobrecogen...  “Este ha sido el episodio más sangriento y doloroso de la historia de nuestro kibbutz. Supera con creces incidentes tan tristes como el asesinato de tres de nuestros miembros en 1933 a manos de un grupo de árabes, o las detenciones masivas de nuestros miembros por el ejército colonial británico en 1946”. Así se expresa Kari Smith de 48 años, miembro y portavoz oficial del kibbutz, y en tono emocionado declara que esa colectividad, fundada hace más de ochenta años y constituida por 1300 personas, más de 200 familias, desde el día 4 de octubre la barbarie le borró a los Zer Aviv.
 
Leemos en muchos de los diarios que han cubierto la terrible noticia que la familia de los Zer Aviv se instaló en el kibbutz de Yagur hace 19 años, cuando decidieron hacer Aliah o volver a la  Tierra Prometida, la tierra de sus antepasados provenientes de Francia. Era un grupo compacto, configurado por cinco miembros, encabezados por Fredy, el padre, un médico ortopedista formado en París, la madre Bruria y sus tres hijos. Crecieron en este rincón de la región de Haifa, en los contrafuertes de las montañas del Karmel, frente a la cadena de colinas que separa Israel del sur de Líbano. El mayor de los Zer Aviv, Bezazel, optó por continuar viviendo también en el mismo kibbutz, donde se instaló después de haber estudiado cocina en un escuela cercana en Tiberiades, donde conoció a su esposa Karen. Ellos ampliaron el clan y formaron su propia familia. Tuvieron sus dos hijos, quienes se integraron también rápidamente a la filosofía de esta histórica comunidad. La familia de los Zer Aviv ha quedado ahora reducida a un solo miembro: Fredy. Es el único superviviente del clan.
 
 
El día del atentado suicida contra el restaurante salvó la vida milagrosamente porque casualmente se encontraba trabajando en su hospital de Haifa y no pudo ir a comer con el grueso de su familia. Fredy salvaba vidas en un hospital, mientras unos monstruos arrebataban la vida de sus seres más amados... 
   
Sepelio de los Zer Aviv
 
Fredy no pudo festejarle el cumpleaños al pequeño Liran... Todo quedó preparado para el día siguiente en la fiesta de cumpleaños de un hermoso y confiado niño, que una psicópata le arrebató su derecho a vivir...
Es maravilloso constatar, que aunque el dolor, el estupor, la perplejidad, la impotencia paralice, la condición humana de seres normales, seres ganados para la vida se impone: “Le puedo asegurar que ninguna de estas muertes hará cambiar nuestras vidas, ni nuestra ideología”, sigue diciendo Kari Smith, portavoz del Kibbutz, mientras recalca que la mayoría de los miembros de esta colectividad está comprometida con la paz. Son seguidores del histórico movimiento Kibbutzzin, fuertemente enraizado en el laborismo, de tendencia laica, pero al mismo tiempo respetuoso con la religión y convertidos a su vez en los últimos años en firmes defensores de los Acuerdos de Oslo y de un pacto con los palestinos... El que pacta con sus verdugos muere en el intento...
 
El kibbutz de Yagur es además uno de los más emprendedores y boyantes de Israel. Ha diversificado con inteligencia en los últimos años su producción y ha levantado en su territorio una docena de empresas de todo tipo, algunas de las cuales de valor estratégico y suministradoras del ejército. Pero sobre todo este enclave es un modelo de diálogo, ya que conviven a diario los miembros de la comunidad judía con decenas de trabajadores árabes-israelíes, que vienen del exterior. “Los árabes también forman parte de Israel y de este kibbutz”, dice Smith. Eso con seguridad no lo comparte ni Arafat, ni esas guadañas trastocadas en humanoides...
 
Otra familia fue arrasada, devastada:  Zeev Almog, 71 años,  Ruth Almog, 70 años, Moshe Almog, 43 años,  Tomer Almog, 9 años
 
 
 
 
 
 
Aquí la lista de los muertos, sus nombres 
y el clamor porque este horror termine
 
 
 
 
 
 
 
Irena Sofrin, Kiryat Bialik

Nir Regev, 25 años, Netanya

Bruria Zer Aviv, 49 años, Kibbutz Yagur

Bezalel Zer Aviv, 30 años, , Kibbutz Yagur

Keren, Zer Aviv 29 años, Kibbutz Yagur

Liran Zer Aviv, 4 años, Kibbutz Yagur

Noya Zer Aviv, 14 meses, Kibbutz Yagur

Mark Biano, 30 años, Hafia

Naomi Biano; 30 años, Haifa

Osama Najar, 28 años, Haifa

Matan Askarkabi, Haifa

Sherbel Matar, 23 años, Fassouta

Jana Francis, 39 años, Fassouta

Zeev Almog, 71 años, Haifa

Ruth Almog, 70 años, Haifa

Moshe Almog, 43 años, Haifa

Tomer Almog, 9 años, Haifa

Asaf Staier, 11 años, Haifa

Zvi Bahat, Haifa
 
 
mujeresdelmilenio@cantv.net
 
 

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