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Son los hechos… Aquí disentir es un delito y como en la Cuba de Castro, se persigue y encarcela a los opositores. (Jueves 15 de diciembre de 2005)
Trinchera
Publicado el 15.12.2005 10:33 Por Eleonora Bruzual
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- "Trinchera"
Desde una tierra que presagia fuego...
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Radio Mambí, la Grande (710 AM)
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Hoy quiero abrir felicitando la agudeza y la inteligencia
de una joven venezolana, una de nuestras mejores editorialistas
gráficas, Rayma Suprani, caricaturista diaria de El Universal, que
resume magistralmente el exabrupto despótico cometido por Hugo Chávez y
su combo contra un disidente venezolano.
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En su entrega, Rayma sintetiza esta respuesta sin
gallardía ni honor de un déspota militar bananero y sus esbirros
investidos de jueces del odio y la retaliación contra Carlos Ortega, un
disidente, un opositor, un venezolano cuyo delito ha sido combatir a un
atajo de resentidos dispuestos a destruir Venezuela y repartirla a
pedazos entre el insaciable verdugo cubano y los que a cambio de
complicidades y silencios apoyen una tragedia de pueblo al que se le
está imponiendo la pérdida de libertades y derechos. Aparecen así, de la
pluma de Rayma tres grotescos magistrados, con sus caras de secuaces al
servicio de un tiranillo tropical. El primero dice en relación con la
condena a 15 años, 11 meses, cinco días y 20 horas de cárcel, contra el
presidente de la más grande central obrera del país, que simplemente
lideró el derecho a rebelión contra un régimen tiránico, contemplado en
la constitución nacional: “En realidad, el primer año (De esta condena)
fue por rebelión” mientras que el segundo pregunta: ¿Y los otros
catorce?... Respondiéndole el tercer verdugo con peluca de juez: ¡Por
civil!
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Y allí señores está dicho todo sobre este nuevo acto que
desnuda la calidad de un hombre sin gallardía alguna, Hugo Chávez,
dispuesto a repetir la infamia de su mentor y modelo Fidel Castro y
perpetuarse a sangre, fuego y arbitrariedad, sobre la nación venezolana.
Chávez como Castro detestan lo civil, detestan y destruyen al ciudadano,
a ellos sólo le sirven milicianos o esclavos.
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Aún –gracias a Dios- a riesgo grande y peligroso, muchos
podemos rechazar, condenar y denunciar lo que está sucediendo en
Venezuela. Carlos Ortega es uno más de los muchos presos políticos
despojados de derechos y sometidos a la “Injusticia” robolucionaria.
Carlos Ortega viene a seguir la misma suerte del General Francisco Usón,
cuyo “Imperdonable delito” fue asistir a un programa de televisión
conducido por la periodista Martha Colomina, el 16 de abril de 2004, y
allí opinar sobre los hechos acaecidos en Fuerte Mara, una tristemente
famosa instalación militar en el Estado Zulia, donde la madrugada del 30
de marzo del año 2004, 8 soldados del ejército venezolano, en una sala
disciplinaria, ardieron en un infierno que gozó y goza del misterio que
garantiza la impunidad a sus demonios.
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Esto llevó a la cárcel al general Francisco Usón 5 meses
después. El 10 de mayo, el general García Carneiro, para la época
ministro de la Defensa, ordenó a la Fiscalía Militar que le abriera una
investigación por ultraje a las Fuerzas Armadas y el 22 de mayo fue
detenido en Puerto Ordaz, donde cumplía labores de asesoría en seguridad
para el proceso de recolección de firmas para el revocatorio
presidencia, ese referéndum donde quedó para la historia el carácter
fraudulento y delincuencial del régimen.
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El juicio en su contra, llevado adelante por el tribunal
Militar Primero de Juicio, inició el proceso el 5 de octubre y pocos
días después, 11 jueces militares le impondrían la condena de 5 años y
seis meses de prisión y la inhabilitación política. Caso exacto al de
Ortega: Penalización de la disidencia, eliminación del derecho a opinar…
Así están los presos políticos en Venezuela, unos impuestos de
descomunales e inaceptables condenas y otros a la espera de que la garra
diabólica de una tiranía militar castro comunista les cobre no plegarse
sumisos al déspota.
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Son los hechos… Aquí disentir es un delito y como en la
Cuba de Castro, se persigue y encarcela a los opositores. Un militar
ilegitimado en su ejercicio de gobierno, desnudado en sus trácalas y
fraudes electoreros, ese que el 4 de febrero de 1992 atentó contra un
gobierno ciertamente constituido y elegido democráticamente, que fue
llevado a juicio donde se le respetaron sus derechos, que gozó de
cuantos caprichos desearon él y sus cómplices en la asonada golpista, y
que más que una cárcel vivió en una tarima de shows y campañas
publicitarias, y a quien Rafael Caldera le dio el indulto respetándole
derechos políticos que por la magnitud de su crimen tendría que hacer
perdido.
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Hugo Chávez como Fidel Castro no posee gallardía. Son
seres que se aprovechan de las leyes para beneficiarse y cambiarlas a su
antojo y a la medida de sus planes. Castro gozó de indultos por sus
crímenes para luego llegar al poder persiguiendo, fusilando, aterrando.
Castro gozó de derechos que luego ha negado a sus adversarios y a todo
el pueblo cubano por casi medio siglo. Hugo Chávez su “Socio”, el otro
integrante del dúo “Perfidia” que ambos han formado para apropiarse de
Venezuela y con sus recursos incendiar toda esta América al borde de
abismos de violencia que están a la vista, adolece de la misma
enfermedad. Hugo Chávez no tiene gallardía, no conoce el honor y mucho
menos la decencia, de allí su ensañamiento contra quienes le adversen.
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Hugo Chávez y su régimen no dejan nada a la imaginación.
Hoy, después de constatar que ninguna de las aseveraciones que muchos
hicimos y hacemos, de que este militar prepotente y autocrático nos
conducía y conduce hacia la misma tragedia del pueblo cubano, después de
constatar su calidad de fraudulento, de tramposo, de hombre sin
escrúpulos ni moral, es que la consigna, la tarea, la lucha debe ser por
el logro de la unidad de una mayoría abrumadora que no le quiere, pero
que únicamente unidos podrán derrotarlo a él y a su Comandante en Jefe
Fidel Castro, un esperpéntico demonio adueñado de nuestro país y
resuelto a ser el amo de nuestros destinos…
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