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Ser Ama de Casa es tener un oficio de "Alto Riesgo"

Mujer y trabajo

Publicado el 17.04.2005 14:20
Por Equipo de información


Aunque mucho se cacarea sobre que por fin el trabajo de la mujer como “Ama de casa” ha obtenido reconocimiento, en la practica esto no es cierto. Con seguridad si se le dice a alguien que ser Ama de Casa puede conllevar a ejercer lo que ahora se conoce como actividad de “Alto riesgo” se nos rían en la cara.
 
Con seguridad, si les ponemos a hacer eso que a diario millones de mujeres realizan con alegría y sin quejas, se volverían locos...
 
Lavar, planchar, cocinar, limpiar pisos y ventanas, tender ropa… esa interminable lista de labores domésticas y obligatorias pueden ser de mucho riesgo. Desde accidentes hasta el desgaste y los problemas físicos que le causan a quien los hace a diario.
 
Una mujer que a diario y durante casi toda su vida ha realizado trabajos domésticos muchas veces no valora ella misma lo que hace y tampoco tiene claros los daños y riesgos y esas “Facturas” que se están acumulando y que el tiempo irremediablemente les pasará.
 
Ejemplos aparentemente tontos como sería resaltar el estiramiento corporal para lograr alcanzar lámparas, ventanas, techos, dinteles de puertas o cualquier objeto o lugar alto que se requiera limpiar son muy peligrosos y más de lo que se piensa, crean problemas de salud que requieren de largos tratamientos y hacen padecer dolores e incomodidades importantes.
 
Muchas son las lesiones irreversibles que las mujeres han logrado por este hacer que para muchos –maridos e hijos- no es más que la “Cómoda” permanencia en casa mientras el macho bregador sale a la calle a ganar el pan… Contracturas, lumbalgias y hasta artrosis son la cosecha de esa “Vida fácil” que llevan las mujeres que se quedan en casa. Si realmente se diera importancia a ubicar las causas de los daños músculo-esqueléticos esa “Mujer privilegiada” que sólo se está en casa mientras el sacrificado macho sale a la selva urbana más de uno abriría bien grande esa misma bocaza con la que se jactan de “Trabajo para que mi mujer esté cómoda en casa”. Si se hace un balance de espaldas y las rodillas femeninas perjudicadas, con seguridad que cuanto menos callarían...
 
Cierto que los problemas que acarrean al organismo –femenino o masculino- las malas posturas son hecho cotidiano, que no sólo dentro de la casa y haciendo labores domésticas puede perjudicarse nuestra salud, también en la oficina, en el trabajo, en el automóvil o haciendo mal deportes y gimnasia podemos dañarnos severamente, y claro, como esas malas posturas y hábitos son rutina, no percibimos nada y continuamos actuando de la misma forma a la que siempre hemos estado acostumbrados, y es así cuando esos hábitos equivocados pasan factura casi siempre sobre esa “Sufrida” que conocemos como “la columna vertebral”.
 
 
Causas hay muchas, pero la más grande con certeza es la poca información al respecto de los daños que una cotidianidad mal llevada nos causa. Una gran especialista española, la Dra. María Teresa Labajos, directora del departamento de Psiquiatría y Fisioterapia de la Facultad de Medicina de Málaga explica: “Cuando aparecen las enfermedades y acuden al médico, las personas se dan cuenta de la causa. Pero piensan que es debido a este tipo de trabajo, digamos que como una enfermedad profesional. El problema no está en el trabajo, está en hacerlo incorrectamente, con medios inadecuados y sin descanso”.
 
Investigando al respecto, indagando con especialistas, debemos aceptar y divulgar el hecho de que existen muchas pautas que, bien dirigidas, permiten aprovechar cualquier oficio o tarea para mantener y practicar un correcto ejercicio de postura corporal, y con él, además de evitar nuevas dolencias, mejorar aquellas adquiridas tras años de malas posturas y pésimos hábitos.
 
Por eso, y como realmente lo que nos ha motivado este trabajo, es ocuparnos de los riesgos que ser Ama de Casa traen a las mujeres, y sabiendo de la rudeza de la actividad física intensa que despliegan día a día, actividad que incide no sólo en la sanidad de huesos y piel sino que también puede comprometer seriamente su frecuencia cardiaca, recopilamos una especie de rápido “Manual” de consejos prácticos que nos permitan dejar de forzar la musculatura y no seguir sobrecargando y violentando las articulaciones, rodillas y columna vertebral.
 
Manual de sugerencias
para una mejor actividad
en el trabajo de Ama de Casa
 
 
CUANDO NOS AFANAMOS
EN LA COCINA
Cuidar la altura y nivel  de cada actividad, porque es esto lo que más esfuerzo dañino causa, más que cocinar, fregar los platos, limpiar y pasar mopa (estropajo o coleto) o poner los platos y enceres en el lavaplatos automático, aquellas que lo tienen.
 
Para prevenir lesiones, los expertos aconsejan adaptar la altura de objetos y enceres, o sea –ejemplo- para trabajar en el fregadero, lo aconsejable sería que éste estuviera a un nivel más alto de la medida estándar, con el fin de evitar agacharse y, en consecuencia, mantener en tensión el cuello. Por el contrario, en el caso de las hornillas de la cocina, lo ideal sería que estuviera más baja, para, por ejemplo, no tener que forzar el cuerpo al revolver y manipular las ollas.
 
Los especialistas hacen mucho hincapié en recomendar colocar los objetos de más peso a un nivel entre el pecho y la cadera con objeto de no sobrecargar las articulaciones más de lo debido. No obstante, en el caso de tener que buscar algo en muebles bajos hay varias opciones: ponerse de cuclillas o arrodillarse, o bien, si las rodillas no lo permiten, inclinarse apoyándose en algún gabinete o mueble y cargando el peso del cuerpo en la pierna derecha mientras se eleva la izquierda hacia atrás.  Para ubicar y conseguir objetos en estanterías altas, y para limpiarlos se debe tener siempre en los articulos domésticos, una pequeña escalera o un peldaño para evitar tensar la columna. También es recomendable contar con un reposapiés o cualquier otro objeto similar que sirva de apoyo para alternar cada pie, manteniendo la espalda recta, mientras, por ejemplo, se cocina o se friegan los platos.
 
Y el horno, tanto el normal como el microondas debe estar cómodo y seguro para manipular, son infinitos los accidentes gracias a ellos.
 
A LA HORA
DE LIMPIAR
 
Para dedicarse a la Limpieza de la casa es importante siempre equilibrar pesos y sobre todo evitar sobrecarga. Un experto nos dice que no es que se requiera hacer un curso intensivo para manejar la escoba o el coleto, pero sí conviene tener en cuenta unas nociones básicas para evitar riesgos innecesarios.
 
Lo más importante es que su longitud sea suficiente para no inclinarse. Es imprescindible, además, mover la escoba o el coleto cerca de los pies. En el caso de que no sea posible, habría que adelantar una de las piernas con la rodilla flexionada para equilibrar el peso.
 
Lo mismo ocurre al pasar la aspiradora. Eso sí, los especialistas aconsejan pasar el tubo por encima del hombro con el fin de eliminar sobrecargas. Otra cuestión son esos “Rinconcitos” que para llegarles causan siempre un gran esfuerzo… Se aconseja doblar una rodilla y apoyarla en el suelo, manteniendo la espalda recta, y volver a la posición inicial, desde las propias rodillas y los glúteos, y no desde la columna. La recomendación es universal: lo mismo sirve para limpiar la alfombra que para hacer la cama o acabar con esas pelusas y polvo acumulados debajo de los muebles.
 
¡ALERTA CON LAS VENTANAS! Cuando las vayas a limpiar evita esa primera reacción de estirarte para alcanzar todos los ángulos. Craso error. Los traumatólogos y fisioterapeutas recomiendan tener siempre a mano una pequeña escalera (La misma que puedes buscar de tu cocina) o simplemente un taburete para que siempre tus brazos se muevan entre el nivel del pecho y los ojos.
 
Y llegamos al lavado y planchado de la ropa
 
Si se hace una encuesta entre las Amas de casa, veríamos claramente que es el lavado de la ropa y su planchado, una de las tareas domésticas más rechazadas, tanto que aunque no se tenga un servicio fijo, es usual una persona que venga a la casa un día como mínimo a la semana, para ocuparse de lavar y planchar.
 
Pero tanto para la dueña de casa como para esta persona que debe lavar y planchar, estos consejos son muy útiles. Recuerden que con toda la tecnología de la que disfrutamos este siglo XXI, todavía nadie conoce de una plancha automática, por tanto hay que seguir usando las que nos frece el mercado y sacarles el mejor provecho.
 
Así téngase en cuenta que no debemos de pie más de media hora seguida, por tanto es importante tener en cuenta que cada media hora durante las horas destinadas a lavar y planchar, hacer “Cortes”, tomar un vasito de agua, sentarse un minutito y descansar… Hay que tomar también otras precauciones. Ante todo, la tabla de planchar debe colocarse aproximadamente a la altura del ombligo. Además, es recomendable utilizar un reposapiés para alternar en alto cada pierna, sin olvidar apoyar en la mesa la mano contraria a la que pasa la plancha. Asimismo, está admitido el uso de un taburete alto para no tener que permanecer largos periodos de pie, esto si debe ser del agrado de quien planchará, ya que para muchas resulta incomodo planchar sentada.
 
Y como antes de planchar hubo que lavar la ropa hay que tener en cuenta que algunas piezas fueron lavadas a mano y otras si pudieron ser metidas en la máquina de lavar automática. Para todo tengan en cuenta cargar con calma la lavadora, poner la ropa en recipientes que no nos pongan a agacharnos tanto mientras colocamos todo y cuidarnos de flexionar las rodillas para sacar y meter la ropa, así evitamos forzarlas.
IR DE COMPRAS
AL AUTOMERCADO
TAMBIÉN DEBE TENER
SUS PRECAUCIONES
 
 
Y es que aunque muchos ni lo perciban peligroso ir a comprar al mercado o supermercado también tiene sus riesgos. Los expertos aconsejan comprar los objetos que representen una cantidad fácil de manipular y cargar. Hay países donde se cuenta con la ayuda de jóvenes que por una propina normal, cargan las bolsas con la compra, pero en otros esto no es posible, por tanto hay que tener en cuenta no llenarnos de objetos que de tener que ser transportados por nosotras mismas, requerirá de un gran esfuerzo.
 
En Europa se acostumbra mucho el “Carrito de la compra” y las mujeres de esos países compran a diario o dos veces a la semana, sólo lo que pueden transportar en ellos. En América, tanto en Norteamérica como en Latinoamérica, las costumbres son distintas… En los automercados hay personal de ayuda o se permite llevar hasta el vehículo en carrito con las bolsas… Todo muy bien, pero… ¿Quién las ayudará a bajarlo todo y subirlo hasta el departamento, o si viven en casa, hasta la cocina…?
 
Allí deben tomar en cuenta no tener que transportar un peso excesivo. Distribuir la carga de forma equilibrada entre ambos brazos. Lo ideal es no llevar más de tres kilos en cada mano. Y ese carrito propio o el del automercado que siempre sea muy estable, fácil de rodar para que no nos tense ni la espalda ni el cuello.
 
Esto es muy válido tanto para hombres como para mujeres, todos podemos padecer daños dolorosos y muchas veces irreversibles. Cuidado por favor con esas cestas para llevar pocos productos, son terribles... Mejor, aunque sean pocas cosas es tomar un carrito...
 
Bueno señoras que nos leen, la próxima vez que alguien les diga ¡Bienaventurada tú que estás todo el día en casa! le cantan esta cartilla, incluido ese "Dadivoso marido que se jura el más magnánimo de la tierra...
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