Lo que no se cuenta sobre el maliense Mamoudou Gassama

30 de mayo de 2018

Mamoudou Gassama y Macron




El héroe que salvó a un niño en Francia habría sido expulsado con las leyes sobre inmigración de Macron

Francia sigue hoy desayunando con la gesta de Mamoudou Gassama, el maliense sin papeles que hace escasos días se jugó la vida para salvar a un niño de cuatro años colgado de un balcón de París.



La acción, muy aplaudida internacionalmente, le ha servido a este hombre para conseguir la nacionalidad francesa, pero también ha puesto de relieve la frágil situación en la que viven las personas ilegales en el país y el doble rasero del Gobierno de Macron, que según las leyes que propugna debería haber expulsado al héroe. Y es que en Francia hay muchos Mamoudou Gassama que se enfrentan a diario a la posibilidad de la deportación.

La situación de los sin papeles en el país galo es muy delicada. Para millones de personas simplemente no existen y desvían la mirada cada vez que los ven, normalmente en los suburbios de las grandes ciudades. Se trata de personas que se han marchado de sus países de origen buscando las oportunidades laborales que ofrece un país como Francia.

Africanos emigrantes ilegales
Cada vez se enfrentan a más rechazo social, mientras que un partido como el Frente Nacional, que basa su discurso en contra de la inmigración y en el odio al diferente, obtiene millones de papeletas en las elecciones generales. En este sentido, la gesta del maliense tiene un efecto muy positivo, ya que humaniza a los inmigrantes y hace romper con el discurso xenófobo de que solo son personas que llegan a robar los trabajos a los franceses.

Emmanuel Macron lleva un año en El Elíseo y hasta ahora su mandato ha estado lleno de luces y sombras. Luces en el contexto internacional, donde ha intentado posicionarse como un actor clave en la toma de decisiones a nivel global, pero sombras a nivel interno, donde ha tenido enfrentamientos con muchos actores sociales por los recortes y donde ha aplicado una política muy restrictiva a la inmigración con su estrategia de “puertas abiertas a los solicitantes de asilo y expulsión a los sin papeles”.

Si Macron aplicara su política a rajatabla Gassama debería estar ya de vuelta en Malí y no tener la nacionalidad francesa, lo que supone una gran contradicción. ¿Solo son dignos de quedarse aquellos sin papeles que realizan acciones heroicas? ¿Solo merecen la ciudadanía francesa aquellos que han nacido en el país sin importar sus actos?

Son preguntas que el Gobierno y todos los franceses deberían responder y darse cuenta que detrás de cada Gassama que hay en Francia existe una persona que quizás se merezca una oportunidad de prosperar socialmente sin necesidad de hacer ningún acto heroico en el que pueda perder la vida.

Una nota periodística de Javier Taeño / Agencias


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