Juan Diego pide un ¡Sí a la Paz!

29 de julio de 2014

Paz Medio Oriente



Este texto lo escribió Juan Diego el 28 de enero del año 2009. Lo hizo durante otro de los tantos conflictos entre judíos y palestinos. Pero ese texto hoy, como hace más de 5 años, tiene la misma vigencia, porque por una parte comparte el sueño de la convivencia y por otra resulta un grito clamando paz, hermandad y sobre todo justicia, porque es injusto tildar de culpables a los que jamás se les ha permitido la paz y han levantado una gran nación en su tierra milenaria pero rodeada de enemigos y cercada por el antisemitismo que en cada época estrena ropaje.
Eleonora Bruzual


El texto:

Escribir sobre la preocupante y profunda crisis que sacude a la Franja de Gaza, roza sin duda alguna los más sensibles parámetros.

Creo que hacer un análisis de los acontecimientos contribuiría poco con la necesidad urgente de encontrar una salida pacífica, que se solo se logrará con el diálogo y las verdaderas negociaciones.

La paz, es un reto trascendental que debemos priorizar para hacer de este suceso histórico el mayor legado de nuestro siglo.

Me voy a permitir en estas líneas, más allá de fijar alguna posición o parcialidad, relatar una historia reflexiva y sencilla pero llena de sabiduría, que sin duda ilustrará las posibilidades de un acercamiento que concluya con la anhelada paz en el Medio Oriente.

Judíos en AlepoMi abuelo Darío, fue un hombre judío, nacido en Grecia, Salónica, donde recorrió sus primeros años y parte de su juventud trabajando en una pequeña fábrica de camas de bronce, propiedad, por cierto, de un árabe Sirio. Palomba, mi abuela, judía también, proveniente de un humilde hogar griego, era una mujer que a pesar de las profundas heridas de su vida, vivió con un desenojo absoluto frente al duro transitar que significa sobrevivir a dos guerras mundiales.

Un amanecer, el patrono árabe de Darío (mi abuelo), le ofreció la posibilidad de mudarse a Damasco, Siria, para que se encargara de una fábrica que abriría en dicha ciudad, con la única condición de que el traslado fuera casi de inmediato. La oferta económica era atractiva. Sin embargo, indudablemente emigrar a un país árabe siendo judío, hacía del panorama un episodio temible.

Judíos 8787676No obstante, la decisión fue asumir con valentía el reto y aceptar la oferta. Así lo hizo, días más tarde, una mañana de junio de 1941. La invasión Nazi tomó parte del territorio griego, toda la familia de mis abuelos fue llevada a los campos de concentración, no hubo sobrevivientes de ese capítulo de horror, sólo una hermana de mi abuela Palomba, (ALEGRE), logró renacer después de 3 años de muerte en vida en un maligno campo del terror.

Ese hombre musulmán, a quien mi abuelo consideró siempre su amigo, salvo por causalidades del universo, sus vidas. Y más aún, hoy gracias a la complicidad del destino tengo a mi madre Ivonne, quien nació por esa única razón en Damasco, Siria.

Años más tarde, este mi país, Venezuela, los acogió como hijos, les brindo la oportunidad de sentir el calor de la hermandad y hacer de este territorio su nuevo y único hogar.

Ivonne Attas 434Mi mamá, mujer de profunda lucha social, quien por muchos años entregó su alma y corazón a esta tierra, es un ejemplo vivo de que la patria se hace en el lugar donde se ejercen los sueños con trabajo y amor extenso, sin importar dónde se nazca.

Mi padre Valeriano, venezolano, hijo de emigrantes españoles, fue un hombre ejemplar en sus valores, gran parte de la historia del periodismo contemporáneo descansa en sus hombros. De esa unión nace quien hoy escribe estas líneas, Jonathan (JUAN DIEGO).

Una vez más el amor por el prójimo trasciende cualquier límite o posición dogmática religiosa. Mi padre de probada fe cristiana, era un gran activista del Evangelio, incluso llegó a ser un líder dentro de las congregaciones luteranas. Ivonne en cambio a pesar de no padecer de ningún tipo de radicalismo religioso es por convicción una mujer judía, más allá de las indudables distancias de ambas religiones, se unieron en matrimonio.

Religiones 454De lazos conyugales anteriores que tuvo mi padre, tengo cinco maravillosos hermanos: Iván, quien nos arropa como guía por ser el hijo mayor, es de preceptos totalmente católicos, apostólicos y romanos. Por otro lado, Humberto, Yvette y Yanneth, actualmente son misioneros cristianos en congregaciones evangélicas y Aldo, de profesión ingeniero químico, se declara abiertamente ateo.

Por mi parte ejerzo mi fe en la amplitud del espectro, mi alma es una composición de matices, soy ecléctico por naturaleza, arropo trazos maravillosos del judaísmo, como las profundas maestrías de Jesús y Buda, entre otras, pero con la única certeza que afirmo en mi vida: DIOS existe.

A pesar de este abanico plural, todos los miembros de mi familia tenemos la madurez para respetar cada una de nuestras posturas y la capacidad de unión más allá de absurdas posiciones radicales.

Este relato familiar es un ejemplo palpable, de que el respeto al pensamiento ajeno es un código posible, que hay una sola raza, la humanidad, que hay un solo Dios, el que se encuentra en cada uno de nuestros corazones, que no hay “ismos” (fundamentalismos, radicalismos…) que sean más fuertes que el verdadero amor. ¡SÍ A LA PAZ!


Juan Diego 2014
Jonathan Humpierres (Juan Diego)

Cantautor, músico y abogado venezolano
juandiegocd@yahoo.com






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