La campana del Führer

29 de julio de 2013

Campana Hitler

Ignominiosa sigue ahí, guardada en una torre del castillo de Wolfpassing, un pequeño pueblo cerca de Wieselburg en Mostviertel, Baja Austria. 

castillo de Wolfpassing

Castillo de Wolfpassing

Desde 1939, su carillón nunca ha parado de sonar…  Ha tañido en los momentos más importantes de la vida del castillo, situado entre zonas verdes, árboles y macizos de flores muy bien cuidados.

 
Campana Hitler 2Una campana dedicada a un demonio

Aunque ha pasado desapercibida y eso le ha permitido seguir homenajeando a un monstruo del mal, este símbolo de pesado bronce, no deja ninguna duda del entusiasmo por Hitler y su mensaje de odio y muerte que en la década del 30 en el pasado siglo tuvo que haber infectado a los habitantes de este rincón encantado de Austria. Grabado en el bronce dice: “El 13 de marzo de 1938, el único de todos los alemanes, el Führer Adolf Hitler nos liberó del yugo de los enemigos de Ostmark (Ostmark y más tarde Donau- und Alpenreichsgaue fue el nombre dado a Austria durante su anexión por parte de Alemania después del Anschluss y subsistió hasta la ocupación aliada de 1945) y de su pueblo y lo devolvió al seno del gran Reich alemán “.
 
Y es que los enemigos del pueblo eran Judios
 
Tras el final de la guerra y de la caída del régimen, la campana sobrevivió a la destrucción de la iconografía nazi, y siguió su vergonzosa oda sin perturbaciones. Por supuesto que estaba escondida de la vista pública, en la torre de Wolfpassing y pudo, si no ser olvidada, sí no ser perturbada…

Con su dedicación pomposa y bochornosa ha sobrevivido hasta que un profesor jubilado, Johannes Kammerstätter, aficionado a la historia regional, fue a buscarla de nuevo durante su investigación para una trilogía sobre la historia de los Judios en Mostviertel y que ha titulado: La casa soportable.

La venta del castillo 

La historia enrevesada de la campana es ahora conocida por todos… Y con seguridad también fue conocida por los posibles compradores que hace meses visitaban  el oscuro castillo que había sido puesto en venta  por Bundesimmobiliengesellshaft la empresa propietaria. Para muchos, lo que más cuidaban era que la campana del Führer, junto con el castillo, estuviera en manos seguras… 
Johannes Kammerstätter declaró al diario austriaco Der Standard, que en todo este affaire tiene que surgir una gran voz con una decisión política, porque esto devela cosas poco honrosas.

Todo esto ha generado una campaña de concientización para que Willy Mernyi, director del Mauthausen Komitee, la fundación que administra el monumento construido en el perímetro del antiguo campo de exterminio nazi, donde murieron miles y miles de seres humanos entre ellos 155 mil judios.

Johannes Kammerstatter

Johannes Kammerstätter

Reliquia para fanáticos

Para Mernyi no hay duda de que un objeto de culto como la Campana nazi pudo haber llamado la atención de algún coleccionista o, peor aún, de algunos partidarios fanáticos y agregó en la entrevista del periódico austriaco  “Hay un gran interés por las reliquias y el esquema es siempre muy fuerte, sobre todo en los Estados Unidos”.

Desde el punto de vista legislativo, la venta del castillo con una campana que en si ya viola la Constitución austríaca  no afecta  la operación comercial que se ha realizado. 

El nuevo dueño del castillo es Tobias Hufnagl, y nadie aún conoce qué planea hacer cons su adquisición. Hasta se rumora que la idea es montar en él un lujoso burdel…. Hufnagl posee dos dominios web vinculados a él y a su holding Hufnagel.cc y Thinvestments.com pero ninguno abre. El Alcalde de Wolfpassing el Sr. Sonnleitner, dice que no ha podido contactar directamente Hufnagl, a pesar de llevar semanas intentándolo.

En un escueto correo electrónico esta misma semana respondiendo a las numerosas consultas de Associated Press pidiéndole permiso para filmar la campana y preguntando sobre su destino, Hufnagl dijo que no tenía “ningún interés” en los intercambios con la AP.
 
Misteriosas cláusulas de venta

Se sabe que la venta se llevó a cabo sin obstáculos, además, la compañía de bienes raíces que negoció el Gran castillo no tuvo por mucho tiempo en oferta en el mercado internacional la propiedad para encontrar un inversor dispuesto a asumir toda la estructura y su elevado costo, aunque otros aseguran que las negociaciones se prolongaron durante años, sobre una base de 1,77 millones de euros, y sólo se terminó en marzo pasado sin dar a conocer la suma final. Pero existió una cláusula que llama la atención, ésta estipula que hasta el 1° de julio el comprador misterioso, o sea Tobias Hufnagl seguiría siendo desconocido, bajo pena de rescisión del contrato.
 
Pero ya se conoce quién entró en posesión de la campana del Führer y por supuesto, esto alimenta más las leyendas fantasiosas.
 
Antes de conocerse que el nuevo dueño es Tobias Hufnagl, se especulaba sobre un oligarca ruso. Madeja de supuestos que iban desde  un oligarca o una sociedad de inversión a un contratista con muy oscuras relaciones sexuales remuneradas, que quería transformar el castillo en un burdel de lujo.
 
Un escándalo que sacude el bucólico pueblo y que descubre su vergonzoso pasado nazi. Las investigaciones del propio Kammerstätter llevan a precisar que en un principio, todo el bronce que fue utilizado para hacer en el año 1935 una placa para conmemorar “…al inolvidable y noble canciller Engelbert Dollfuss,” el líder del Partido Social Cristiano, que, después de la Primera Guerra Mundial, irrumpió en la escena política del antiguo Imperio austríaco inaugurando la temporada dell’austrofascismo, un régimen autoritario cerca de Italia muy afín a Benito Mussolini y sospechoso de las ambiciones anexionistas del nazismo de Hitler.
 

Engelbert Dollfuss

Engelbert Dollfuss

Engelbert Dollfuss gobernó desde 1932 hasta 1934, cuando cayó el 25 de julio de ese año asesinado en el edificio del gobierno en Viena. El Anschluss o anexión supuso la incorporación de Austria a la Alemania nazi en 1938 como una provincia del III Reich, pasando de Österreich a Ostmark. El Anschluss se retrasó cuatro años, cuando el contexto internacional hizo más fácil los planes de Hitler. Así los ciudadanos de Wolfpassing decidieron actualizar sus iconos y la placa de bronce fue desmantelada, la trasladaron a Viena, y la fundieron en la fundición Pfundtner para transformarla en la campana que es ahora el objeto del escándalo.

Raimund FastenbauerAhora, Raimund Fastenbauer, un alto representante de la comunidad judía de Viena, muestra otras preocupaciones. Señala que otras reliquias de la época de Hitler siguen allí. Llama la atención sobre  la casa donde nació Hitler  en la ciudad occidental de Braunau y que se ha convertido en un imán para los neonazis. Sobre la campana dice: “Creo que lo mejor sería desaparecerla enterrándola en algún lugar” 

Gran polémica se ha suscitado, más cuando el gobierno dice que la venta es legal, junto con la decisión de mantener la campana en el campanario como componente integral del castillo. El Ministro de economía Reinhold Mitterlehner, dice también que la agencia que supervisa la venta no era consciente de la inscripción, algo imposible de creer.


Esta es una Nota Informativa desde nuestra Mesa de Redacción
Fuente: Agencias


 
Síguenos:
facebooktwitterrssyoutube


Otros artículos de interés