Ramón Pérez-Maura: Entre el sectarismo y la predicción meteorológica

29 de febrero de 2016

Rajoy y parte

 




Ocasiones hay en que uno llega a la conclusión de que el Gobierno de Mariano Rajoy se enfrenta a las dificultades que afronta en estos momentos por méritos propios. ¿La corrupción? Pues sí… pero no. La corrupción es un mal endémico de la sociedad española. La clase política no es más que una manifestación de la realidad de esa sociedad, pero todo lo que hacen a quienes encomendamos la tarea de dirigir el país es mucho más relevante que lo que acaece en el Ilustre Colegio de Abogados de Sabadell. Y para corrupción grave, la que acumula el partido con el que ha pactado Ciudadanos para formar Gobierno y ya lo forma gracias a ellos en Andalucía con una podredumbre que nunca podrá ser igualada en el resto de España.

¿Su incapacidad para pactar? Tampoco parece la causa principal achacable a Mariano Rajoy, porque es más exógena que endógena. Surgen por todas partes los que dicen que Rajoy debería renunciar a ser candidato para que Ciudadanos aceptara pactar con el PP. Pero yo todavía no he oído a Ciudadanos decir nunca que pactarían con el PP si no fuera Rajoy el candidato. Lo que piden es que se suicide y después ya verán si les parece suficiente. Esta patriótica generosidad me deslumbra.

Rajoy y Aznar 3
Así que confesaré que a mí me parece que el principal problema político de Mariano Rajoy es aquello en lo que más se parece a José María Aznar: su «despolítica» de medios. Todo lo que el primer gobierno del PP intentó hacer entre 1996 y 2004 en esa materia quedó en nada. Y lo mejor que podría ocurrir con las políticas del Gobierno Rajoy en ese terreno es que también quedasen en nada, pero eso es ya un sueño imposible. Durante el Gobierno Rajoy el PP no ha podido hacerse más daño del que ya se ha causado en materia de comunicación.

Y encima, el Gobierno casi en pleno jalea al grupo mediático que ha engendrado a Podemos desde la televisión más sectaria que imaginar se pueda –con la excusa, siempre, de que tiene otra tele de distinto signo. Y es cierto. Mientras La Sexta emite programas políticos sectarios varias horas al día y siempre contra el PP, Antena 3 ofrece unos informativos con la sección de sucesos más completa de los medios de comunicación occidentales complementada con una destacada información meteorológica. Y qué decir de la emisora de radio hermana, sobre cuya línea editorial ya no hay duda posible una vez que les abandonó el único contrapeso relevante que tenían.

Frente a eso, está el bote salvavidas, empleado como herramienta conseguidora –y no precisamente en materias propias de medios de comunicación. Rajoy y su equipo parecen ajenos a la evidencia de que, frente a cualquier cañonazo disparado desde un acorazado, en un bote salvavidas sólo puede aspirarse a pegar un tiro de fusil. Y en el caso del que nos ocupa, a emplear un tirachinas. Pues nada, ahí van todos, en tropel, agradecidísimos por lo bien que les tratan en la chalupa de fidelidad probadísima.

García Ferreras disparando a Rajoy
Y, para que no haya lugar a equívocos –entre los sectarios, porque en el equipo de Rajoy está claro que no quieren enterarse de nada–, en el ejemplar cuya portada ilustra el Gobierno en pleno se elogia al ecuánime Antonio García Ferreras. Y mientras, desde lo que de verdad importa a la propiedad del diario, desde la televisión más sectaria de Europa, sólo les falta miccionar en la chaqueta de todos los miembros de ese mismo Gobierno. Enhorabuena. Así está España.



Ramón Pérez Maura
Ramón Pérez-Maura

Periodista español
Adjunto al Director del Diario ABC de España
@PerezMaura






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