Repitieron fraude en Bolivia y siguen Venezuela, Ecuador y Nicaragua

28 de octubre de 2020

Bolivia elecciones 2020




Presentado como un extraordinario triunfo del socialismo del siglo XXI, el resultado de las elecciones del 18 de octubre en Bolivia es el más importante fraude electoral del castrochavismo, que luego de un año de haber perpetrado los crímenes electorales que determinaron la renuncia de Evo Morales, ha logrado repetir y mejorar su sistema de “dictadura electoralista” en que “el ciudadano vota pero no elige”. Elecciones sin los elementos esenciales de la democracia han producido fraude sistémico y fraude fáctico en Bolivia, que hoy se pretende ignorar, pero que se repetirá en Venezuela, Ecuador y Nicaragua.

Las elecciones no son democracia. Para que exista democracia deben concurrir cuanto menos los elementos esenciales establecidos en la Carta Democrática Interamericana. Elecciones sin el respeto a derechos humanos y libertades fundamentales, sin estado de derecho, con el control concentrado de los poderes legislativo, judicial, de fiscales, un ejecutivo rehén y sin libre organización política, hace imposible que las elecciones sean “libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto…” Eso es lo ocurrido en Bolivia, que está listo para repetir en las elecciones parlamentarias de Venezuela el próximo 6 de diciembre y preparado para las elecciones generales en Nicaragua el 7 de noviembre 2021. Ecuador ha avanzado en su transición, pero está bajo la misma amenaza en sus elecciones presidenciales de 7 de febrero 2021.

Fraude electoral es la “intervención ilícita de un proceso electoral con el propósito de impedir, anular o modificar los resultados reales” a favor de algún candidato o partido, que se realiza con acciones separadas o concurrentes. Con este concepto, “fraude sistémico” es “lo ilícito que para impedir, anular o modificar los resultados reales de las elecciones se incluye como parte del sistema legal y electoral”.

El fraude sistémico está en las “disposiciones legales” incluidas en las constituciones políticas, leyes electorales, leyes especiales y normas por las que por ejemplo “no existe sufragio universal” aunque se lo proclame, no hay igualdad de los ciudadanos, un sistema en que “minorías relativas construyen mayorías absolutas”, una estructura de registro e identificación de ciudadanos que permite “padrones electorales falsificados”, “discriminación con la coartada de favorecer minorías”, mecanismos técnicos fraudulentos, lentos y obstruccionistas procedimientos de reclamo y revisión.

El “fraude electoral fáctico” se refiere a “los hechos con los que se realiza la intervención ilícita en un proceso electoral” que también son conocidos como “técnicas de fraude”, como la suplantación y la coacción al elector, compra de votos, adulteración de actas, impedir la votación simulando errores, duplicar identidades, hacer votar a muertos, embarazo de urnas, caída de los sistemas de computo, ventajas ilegales en gastos y publicidad, manipulación de sistemas, falsificación de firmas o suplantación de voto, manipulación de información y encuestas, intervención del gobierno, ocultamiento de evidencias de fraude, denegación de denuncias de fraude y mas.

En mi columna “Salió el dictador de Bolivia pero sigue la dictadura” (30 de agosto 2020) demostré la ausencia de democracia y la plena vigencia del sistema dictatorial castrochavista en Bolivia con su “estructura jurídico/constitucional”, su “estructura criminal territorial” y plena “impunidad”. En mi columna “Elecciones amañadas mantendrán la dictadura y la impunidad en Bolivia”(20 de septiembre 2020) resumí los elementos del fraude electoral sistémico con los que se llevaba al pueblo boliviano a las elecciones del 18 de octubre, incluyendo la frase: “todo esto lo conocen los candidatos opositores pero participan de las elecciones amañadas sin reclamo!?”

Las elecciones se realizaron basadas en la “impunidad” de los candidatos y la ilegal habilitación del partido de la dictadura. Inexplicablemente los candidatos de oposición no tuvieron “delegados en todas las mesas de votación”, hay innumerables denuncias de diversas modalidades de fraude fáctico, de “voto comunitario”, de “incremento no justificado de votantes” pero nada se escucha por el estruendo de la proclama del triunfo de Luis Arce en base a encuestas cuando no se había computado ni el 10% del voto, más el inmediato reconocimiento de la presidenta interina y de opositores funcionales.

Hay denegación de justicia electoral, hay fraude sistémico, denuncias de fraude fáctico y permanece la división y confrontación entre bolivianos, porque elecciones en sistema dictatorial no son libres ni justas.

Carlos Sánchez Berzaín
Abogado, politólogo, máster en Ciencia Política y Sociología. Catedrático. Estadista perseguido y exiliado político. Director de Interamerican Institute for Democracy.



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