Exilium Tremens a la venezolana

28 de octubre de 2013

Exilium Tremens

 

Escucho, leo y oigo en estos días a muchos exiliados venezolanos que pasan sus días en Miami, Bogotá u otros lugares un discurso optimista, diría que incluso alegre, cuando se refieren al probable final del régimen chavista. Llevan así ya casi tres lustros y la expiración nunca llega, aunque sí se puede hablar de cierto ocaso en este momento y de una crisis derivada de la sucesión en falso de Chávez por ese genio de la dialéctica que es Nicolás Maduro.

Venezuela espera
El exilium tremens consiste en creerte toda suerte de rumores, de divulgarlos y de afirmarte en tus convicciones con todas las patrañas, mentiras o medias verdades que todos los días algunos columnistas, medios de comunicación, blogs o fuentes supuestamente informadas del régimen distribuyen en una suerte de guerra informativa.

Como fruto de este mal cada vez más persistente, se habla de que va a haber un golpe de Estado que derribaría a Maduro y que el máximo líder, cada día que pasa más torpe e incompetente, sería sustituido por Diosdado Cabello. Pues vaya escenario optimista, será pasar de lo malo a lo peor. También se habla de una supuesta gran victoria electoral de la oposición en las próximas elecciones locales que llevaría a un gran levantamiento popular contra el régimen. Incluso, llevados por la pasión y una ilusión candorosa, se habla de que hay fuertes divisiones en la cúpula corrupto-gobernante y que un sector del chavismo maniobraría con la oposición para dar paso a una transición democrática. Qué majaderías, Dios mío.

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Estos rumores son los síntomas más agudos y comunes del exilium tremens venezolano. Los conspiradores de salón de Miami y Bogotá se creen mejor informados que nadie, dicen tener fuentes ultra secretas nunca aclaradas, se reúnen en restaurantes de lujo para trazar planes fantasiosos y mover tropas inexistentes, analizan sus perspectivas elucubrando proyectos grandiosos que no tienen ninguna posibilidad real y, finalmente, se sienten muy satisfechos por todo lo que hacen, dicen y exponen, como si se sintieran ya sentados en la silla presidencial del Palacio de Miraflores.

SIN CAMBIOS EN EL CORTO PLAZO, NADA NUEVO A LA VISTA

En diciembre pasado, en un viaje a Miami, uno de estos fabuladores me llegó a asegurar que a Chávez no le quedaban más que días en el poder y no semanas, ya que estaba en marcha una asonada militar que auparía al poder a una facción del ejército supuestamente prodemocrática. Luego Chávez murió, nadie se levantó y, como suele pasar, no ocurrió nada de nada. Cayó un botella de vino tinto, el corazón se aceleró más de la cuenta, las palabras se esparcieron como si tal cosa y el exilium tremens volvió a golpear sobre nuestros oídos. Nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, pese a ese optimismo al que me refería al principio del que es presa una buena parte del exilio venezolano, siento aguarles la fiesta y decirles que su optimismo es infundado. Maduro sigue manejando la caja del dinero, que es mucho, comprando fidelidades, pagando a sus esbirros para que espíen cualquier atisbo de golpe o conspiración y no se observan en el escenario cercano señales de que vaya a ver un cambio en el corto plazo. Nada de nada, mis queridos amigos venezolanos, la dictadura continuará su curso y seguramente durará el mismo tiempo que la cubana. Ojalá me equivoque.

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Las próximas elecciones locales serán una farsa más que añadir a la cadena de comicios amañados por el régimen chavista. Se producirá una victoria de la oposición, claro que sí, como la de Henrique Capriles en las presidenciales, pero luego el Consejo Nacional Electoral -que no es ni neutral ni ajeno al proceso- certificará la derrota de la oposición democrática y por otros largos años todo el mundo enmudecerá y callará, tal como ha pasado durante este largo tiempo.

Maduro militaresMaduro, mal que bien, controla al ejército, cuenta con el apoyo de los servicios secretos cubanos -es el hombre de los Castro en Caracas-y maneja miles de millones de dólares al año procedentes de la industria petrolera. ¿Debilidad de Maduro?, sinceramente no la veo por ninguna parte, aunque también hay que destacar que el mayor enemigo de Maduro es el mismo Maduro.

Creo que fue Carlos Alberto Montaner quien acuñó la expresión de exilum tremens, al menos fue a la primera persona que se la oí, y creo que se ajusta a la perfección para analizar el estado pletórico que parece dominar a ciertos exiliados venezolanos. Pero, ya les digo, no toquen las campanas al vuelo tan pronto, queda chavismo para rato. Estamos realmente jodidos.


Ricardo Angoso 2

Ricardo Angoso
Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org 
@ricardoangoso





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