Jesús Peñalver nos comenta sobre el voto como arma civil

28 de septiembre de 2013

Venezuela Voto 9

 
 
Gracias ante todo,  amigo invisible y generoso lector, aunque sabemos que hay esas otras formas de vernos y calibrar los buenos sentimientos de amistad o de familia, y el interés por los asuntos que atañen a la venezolanidad.

El momento de la patria me permite ratificarme a mí mismo – valga la redundancia, si la hubiere-  que otras maneras de comunicación nos pueden hacer ver y palpar los hechos y las realidades en su justa dimensión. 

En la hora aciaga que vive el país, envuelto en un paisaje de cuchillos, de balas de ida y vuelta; donde la intolerancia pretende imponerse sobre la diversidad de pensamiento y de opinión,  por encima de la convivencia, tu voto puede y debe incidir  con acierto y recorrer airosamente los vericuetos del ambiente nacional. Por muy tortuoso que nos parezca.

Las verdades, por duras que sean, hay que decirlas, máxime cuando se trata de enderezar el proceloso camino que hoy anda y desanda el país. Como decía Séneca: “Quien no evita un error pudiendo es como si ayudase a cometerlo”.

Mientras podamos seguir haciendo lo que nos corresponde en el uso del verbo escrito, en la expresión del pensamiento y en la protesta por los desatinos del mal gobierno, aparentemente todo estará bien; pero no, no basta, no es suficiente. De allí la ineludible responsabilidad de asumir nuestro rol de ciudadano, de allí la importancia del voto, suerte de fusil, arma civil que debe servir para cambiar, sin más vueltas, el estado de cosas en que se encuentra Venezuela.

Hay que abandonar la abulia parroquial que nos acogota, la tranquilidad de la indiferencia, odiosa y mala compañera, esa que nos conduce a pensar que nada es con nosotros, “que eso nos  pasará a nosotros”. Entendamos que nos debe unir  la palabra, los hechos y las convicciones, nos debe unir Venezuela. 
Voto 18
Cuando invitamos a votar, como hoy, cuando hemos señalado algún desencuentro, alguna situación o hecho relacionado con el devenir de nuestro pueblo; cuando comento la realidad venezolana, los errores e ineficiencia de los que mandan, no hacemos otra cosa que expresar nuestras ideas, y aunque podamos disentir, surge la mágica palabra respeto; pero que en todo caso, no refulge nada distinto a la defensa de los derechos de nuestro país, de sus gentes, de la democracia y sus instituciones.

Que el voto esté en el filo de tus críticas, y tu participación  se mantenga valiente, aguda, inteligente y reflexiva. Y al propio te permitas convocar a tu entorno a hacer lo conveniente a  una salida concordada y orientada a la resolución de los no pocos problemas que hoy padecemos.
 
Si alguna intención hallas en  estos trazos,  no sea otra que reconocer en nosotros mismos, el mérito de quien usa la palabra para levantar sus ideales, sin codos ni violencia, sin siembra de odio ni venganza; pero sí como bandera limpia y en alto. 
 Venezuela esperanza
Tampoco tú dejes de sentir el gusto que da saberte participante y preocupado por Venezuela. Evitemos que esa masa de esperanzados compatriotas caiga víctima de la desmoralización, lo que constituiría un riesgo que hay conjurar en lo inmediato. 
 
Contra la barbarie, la democracia; contra la mandonerìa, el afán de libertad; contra fusiles, votos.



Jesus Peñalver foto 2013

Jesús Peñalver es abogado
Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver


 
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