Jesús Peñalver: Sigo queriendo un país

27 de diciembre de 2014

Quiero un País




Donde NO se juzgue a los jueces por juzgar ni a los abogados por defender; tampoco a un militar por ver llorar a otro ni a ninguno que se atreva a describir el uso de un lanzallamas. Un país en donde a nadie se juzgue por enamorar, ni a una dama -para colmo de males y abuso del santoral- sea juzgada por casarse con un San Miguel. ¿Les parece poco?

Bota 1 sobre puebloAquí nadie está inmune ante la satrapía mandona, ni siquiera los que piensan. Se castiga por hechos, no por intenciones, el pensamiento no delinque (cogitationis poenam nemo patitur), pero eso lo ignora la barbarie a la hora de perseguir y enjuiciar, incluso echar sustancias asquerosas a los presos inocentes.

Yo quiero un país donde no ocurran estos atropellos, ni nos pongan en la situación dilemática, odiosa desde luego, de si somos opositores somos apátridas, majunches, oligarcas. Y en caso contrario, si fuéramos acólitos del régimen, si apoyáramos a lo que ha sido el peor gobierno de la historia republicana del país, y su actual continuación, seríamos “bolivarianos, chavistas, venezolanos”, chéveres, pues.

Un país así donde incluso, es posible que un militar golpista y sanguinario sea sobreseído por el gobierno democrático de turno, a pesar de haberse negado aquel a ir a juicio dizque “por no confiar en las instituciones democráticas”.

Sabemos quienes nos desgobiernan y ante tanta pesadilla roja, coloreada de un rojo alarmante y de un afán pernicioso de permanecer en el poder hasta la muerte, tenemos una poderosa arma en nuestras manos, un arma civil y pacífica, y esa no es otra que la unidad democrática.

Solo así se puede enfrentar a la barbarie, luego de oprobiosos dieciséis años en el poder, donde la sucesión sigue con su terca manía de querer gobernar a todo trance.

En Venezuela, adecos y copeyanos, y los que eran de izquierda, luchaban para que en Venezuela no se implantase un gobierno militarista y autoritario que copara todos los espacios como ocurría en Paraguay, Chile, Uruguay y Argentina, países donde habían llegado al poder militares de derecha que se comportaban igualito a los de la izquierda de hoy.

¿Acaso eso es lo que queremos que continúe? Por supuesto que no. Porque merecemos un país como el que quiero yo, donde nada nos ate con ese cordón umbilical e infernal a la dupla cubano-castrista y su ignominioso régimen parasitario; con la regaladera de plata y recursos a los chulos hemisféricos y con la hipocresía de un gobierno que sigue en la compra y venta de sueños y conciencias.

Un país yo quiero donde se respeten los derechos de los ciudadanos, la separación de poderes en la estructura del Estado y en fin, los valores y principios propios de la democracia.

Venezuela en el pechoQuiero volver al país donde se asuma, sin pena ni vergüenza, que ser pobre es malo y sepamos y ojalá nos demos cuenta de lo felices que siempre somos y hemos sido a pesar de las circunstancias.

Un país donde se nos garantice el derecho a la vida, como el único capaz de permitirnos el ejercicio de los otros derechos.

Donde se entienda de una vez por todas, que el derecho a la protección de la salud es el contenido fundamental del derecho a la vida, y que el pueblo no manda haciendo colas por una medicina, un paquete de harina o cualquier otro producto de los tantos que escasean, mientras la barbarie nada en plata ajena. Sostener lo contrario es una desgracia que pugna ante la conciencia humana.

Porque un país es algo sublime donde los ciudadanos viven a plenitud, progresan amparados por el estado de derecho y de donde nadie se quiere ir.

Abrazar a un hijoUn país donde pueda abrazar a mis hijos, mis soles civiles, y mirarlos de frente a sus ojos con la esperanza y el orgullo de haber hecho lo necesario, un grano de arena aportado, quizá, o un mundo idílico de ilusiones.

Ese país mejor al cual tenemos razones de aspirar y derecho de aspirar.

¡Dominus vobiscum!


Jesus Peñalver foto 2014

Jesús Peñalver es abogado

Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver






Síguenos:
facebooktwitterrssyoutube


Otros artículos de interés