Francia descubre alarmada una filial del yihadismo pakistaní

27 de septiembre de 2020

Pakistanies en París




Alí H., el joven pakistaní de 18 años que confesó ser el autor de la agresión criminal contra un hombre y una mujer, la mañana del viernes, creía estar en la sede del semanario satírico «Charlie Hebdo», y forma parte de una filial yihadista desconocida hasta hoy, en Francia: el fanatismo criminal pakistaní.

Históricamente, todos o casi todos los autores de atentados, agresiones y proyectos subversivos, yihadistas, en Francia, desde hace más de diez años, eran franceses musulmanes de origen magrebí o medio oriental.

Entre los atentados de la última década, también hubo criminales que habían entrado en Francia por muy diversas razones. Pero todos o buena parte de ellos tenías familiares o conocidos franceses, instalados, siempre, en la «banlieue», la periferia suburbana de París y las grandes ciudades.

Pakistaní ALI H

Alí H., el joven pakistaní


Alí H. es el primer pakistaní que ha intentado consumar una matanza en París. Confesó su crimen la misma tarde/noche del viernes. Horas más tarde, las fuerzas de seguridad del Estado detuvieron a otros seis sospechosos, que se encontraban en el mismo domicilio de Alí H., en Pantin (departamento de Seine-Saint-Denis).

Un argelino detenido la mañana del viernes fue puesto en libertad tras varios interrogatorios. La Fiscalía antiterrorista que investiga la agresión criminal del viernes, por el contrario, se interesa a la posible «filial paki» (pakistaní) de los amigos de Alí H, que entró en Francia hace dos años, presentándose como «menor indefenso». A la espera de conocer todos los detalles del grupo de amigos y conocidos de joven pakistaní autor de la agresión, varias fuentes policiales recuerdan la sucesión de actos violentos y crímenes irresueltos, protagonizados por pakistaníes en París y sus alrededores.

Integrimos religioso radical

Hace semanas, un pakistaní de unos 30 años fue descubierto degollado a orillas del Sena. En la «banlieue», norte de París y en los alrededores de la Puerta de la Chapelle, se han sucedido incidentes violentos entre bandas pakistaníes, de origen siempre desconocido. Alí H. habla un francés y un inglés rudimentarios. Y entre las cinco primeras lenguas que se hablan en Pakistán (220 millones de habitantes) ninguna es el árabe coloquial magrebí, en el que se expresan la mayoría de los yihadistas y presuntos yihadistas detenidos o buscados en París.

Alí H. nació en el Punyab (82 millones de habitantes), la segunda «provincia» de Pakistán, que tiene lengua propia, el landa o panyabí. Y las referencias «religiosas» evocadas durante sus interrogatorios se inscriben en la tradición del integrismo religioso más radical, un islam sunni que impone su ley de hierro a las minorías cristianas e hindúes, víctimas de la represión más dura, penas de cárcel incluidas, en Pakistán.

Alí H. no tardó en confesar su ambición criminal a los inspectores de la fiscalía antiterrorista. Se sentía «ultrajado» por la segunda publicación, en el semanario «Charlie Hebdo», de las caricaturas de Mahoma que ya estuvieron en el origen de la matanza del mes de enero del 2015.

Charlie Hebdo diario
En este caso, el delirio fanático religioso coincidía con una ignorancia supina del lugar donde se encontraba. Cualquier francés musulmán de origen magrebí sabía o podía saber que «Charlie Hebdo» abandonó sus antiguos locales, en el número 10 de la rue Nicolas-Appert (en el parisino distrito XI, bastante multicultural). El joven pakistaní ignoraba ese «detalle» y había proyectado una matanza en la sede de una revista que había cambiado de domicilio hace años.

La Fiscalía antiterrorista intenta averiguar los lazos amistosos, familiares y/o religiosos, entre el joven pakistaní autor de la agresión criminal y el resto de sus amigos y colegas que vivían en su mismo domicilio, desde hace meses.

Nota periodística de Juan Pedro Quiñonero
Corresponsal del Diario ABC de España en París



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