Afitrión no supo para que realmente sirvió

26 de marzo de 2013

Anfitrionportada

Todo el mundo –mujeres y hombres- soñamos con ser grandes anfitriones… Pero díganme ¿Se han preocupado muchos de los que así se denominan o denominan a otros en preguntarse de dónde viene ese tan escuchado adjetivo?

Pues en mi rol serio se los voy a contar… Les diré que el personaje que dio origen a la maravillosa condición de gran recibidor pertenece a la Mitología griega. Su nombre tal cual lo usamos hoy para el menester antes señalado era Anfitrión, hijo de Alceo, rey de Tirinto y de Astidamía y como ciertamente su linaje era incuestionable, su abuelo fue Perseo, lo que lo convirtió en bisnieto de Zeus.

Tipo con tanta alcurnia no pudo sino comprometerse con Alcmena, hija de su tío Electrión rey de Micenas. Resulta mis queridos lectores que aquel tío conocido como Pterelao, hijo de Tafio y rey de Tafo, que en la intrincada madeja de los parentescos resultaba también sobrino del rey y por tanto aspirante al trono de Micenas. Cruenta pugna donde murieron los hijos de los dos protagonistas, lo que llevó a Electrión a organizar una campaña contra los tafios y así vengar la muerte de sus hijos, por supuesto, en la mira estaba Pterelao.

Hombre precavido pensó que lo mejor –durante su ausencia- era dejarlo todo bajo el cuidado de Anfitrión, pero miren pues que el susodicha parece que resultó menso y regresando de recuperar unas vaquillas y toretes que les habían robado los tafios, uno de los animales se enfureció y el desacertado Anfitrión no se le ocurrió mejor asunto que detenerla lanzándole un palo… Este rebotó y a que no saben a quién mató…? Nada más y nada menos que matando a Electrión. Esténelo, rey de Argos, de quien dependía el reino de Micenas, aprovechó la circunstancia para desterrar a Anfitrión.

Electrión organizó una campaña contra los tafios, que habían intentado invadir Micenas con Pterelao al frente. Durante su ausencia pensaba dejar al cargo de sus posesiones a Anfitrión. Pero cuando Anfitrión regresaba de recuperar unas vacas que les habían robado los tafios, uno de los animales se enfureció, Anfitrión para pararla le lanzó un palo que rebotó matando nada más y nada menos que a su tío Electrión. Quedándose parece sin el tío y sin el torete, dice la mitología que fue el momento perfecto para que Esténelo, rey de Argos, de quien dependía el reino de Micenas, aprovechara la oportunidad para desterrar a Anfitrión.

Así amiguetes míos Anfitrión llego a Tebas junto a Alcmena y los dos montaron casa… Pero eso sí, nada de arrumacos y jueguitos eróticos, ya que Alcmena estaba clarísima en el incumplimiento que su amado había hecho de vengar la muerte de sus hermanos. Eran tantas las premuras amatorias del pobre Anfitrión que no le quedó más camino que ensartarse en otra guerra contra los tafios.

Alcmena y Zeus

La noche que regresaba victorioso, Zeus tomó a Alcmena antes que él habiendo tomado la misma forma y aspecto que el rey; posteriormente también el verdadero Anfitrión se acostó con ella esa noche. De estas uniones nacieron Hércules o Heracles, hijo de Zeus e Ificles, hijo de Anfitrión… Vaya rollo lectores queridos… Allí además del ménage à trois se formó un follón que la única manera de precisarlo con certeza hubiese sido con un examen de ADN, pero para la época ni Zeus lo conocía…

Y después de esta historia de parentescos, guerras y camas debo confesarles que ni idea tengo del porqué la palabra «anfitrión» fue adoptada como sustantivo común y adjetivo calificativo para calificar a personas que reciben en sus casas y mesas y atienden bien a los convidados.

El «Anfitrión» de Plauto

 

También no nos podemos apartar del hecho cierto que certifica que Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière ese tremendo dramaturgo francés hizo su propio mito con el griego y en obra de teatro homónima, dejó clarísimo y porque se le dio la gana que el verdadero Anfitrión «es el que nos da de cenar». Nunca imaginó el buenazo de Anfitrión que sopotocientos años después iba a estar en boca de tantos y que hasta el comediógrafo romano, ese que vivió entre los años 254 y 184 a.C., nacido en Sársina, Umbría construiría siglos antes que el francés, un mito basado en el él…

Y haciendo de mi comentario preferido toda una «Muletilla» no me voy sin decirles a todos mis consecuentes lectores, los que me escriben y escriben aun cuando haga ya mucho tiempo que dejé estas crónicas que he retornado y que no deben olvidar que quizás en la mesa de enfrente, o codo a codo en esa barra puedo estar yo MONSIEUR GLOUTON. Escríbanme, serán mis compañeros de cruzada por el respeto al comensal y la motivación para más crónicas…

 

 

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