Eating jet lag: comer a deshora nos predispone a engordar

26 de enero de 2020

eating jet lag






Investigadores del CIBEROBN en la Universidad de Barcelona (UB) han concluido que la irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana, denominada por los autores como eating jet lag, podría estar relacionada con un aumento en el índice de masa corporal (IMC), una fórmula que relaciona el peso con la altura para determinar si se tiene un peso saludable.

En el nuevo estudio, que ha contado con la participación de 1.106 jóvenes de 18 a 25 años de edad, de España y México, los investigadores han analizado la relación entre el índice de masa corporal y la variabilidad en los horarios de las comidas en el fin de semana respecto al resto de días.

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Para ello, los autores han utilizado un nuevo marcador que engloba los cambios en los horarios de las comidas (desayuno, comida y cena) durante los fines de semana: el eating jet lag, que se ha propuesto por primera vez en este trabajo.

“Tomamos como referencia la hora de la primera comida y de la última. Cuando ese punto medio cambia, es cuando se produce un eating jet lag”, ha explicado a La Vanguardia María Fernanda Zerón, autora de la tesis doctoral de la que forma parte el estudio, liderado por Maria Izquierdo Pulido y Trinitat Cambras.

Los efectos a largo plazo del eating jet lag

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“En principio, empezamos a investigar el impacto que tiene sobre la salud la diferencia de las horas de sueño entre semana con las del fin de semana –lo que se conoce como jet lag- y nos dimos cuenta de que también cambiaban las horas de las comidas”, comenta la Doctoranda en Alimentación y Nutrición.

Nutrients
Los resultados, publicados en la revista Nutrients, se obtuvieron independientemente de factores como la calidad de la dieta, el nivel de actividad física, el jet lag social (la diferencia en los horarios de sueño durante el fin de semana) o el cronotipo (la predisposición natural a un determinado horario de sueño y vigilia); y muestran que el mayor efecto sobre este nuevo marcador se produce a partir de 3,5 horas de diferencia horaria con respecto al resto de días de la semana.

“A partir de este punto, es cuando el riesgo de obesidad podría verse incrementado, ya que hemos observado que los individuos que presentaban más de 3,5 horas de eating jet lag incrementaban su IMC en 1,3 kg/m2”, apunta Zerón.

Cómo afectan los horarios de tus comidas a tu salud

En los últimos años se ha demostrado que el cuerpo asimila de manera diferente las calorías en función de la hora del día, de modo que, por ejemplo, comer o cenar tarde se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad.

Además, los alimentos no nos sientan igual a todas las horas del día, y dependiendo del horario, tu sistema digestivo cambia. Las enzimas del estómago, del intestino o el funcionamiento de tu hígado, aumentan o mejoran a ciertas horas y por eso una misma naranja no cae igual a nuestro organismo por la mañana que por la noche. Esto confirma la importancia del reloj biológico en la alimentación.

En consecuencia, cuando la ingesta tiene lugar de una manera regular, el reloj circadiano asegura que en el organismo se pongan en marcha las vías metabólicas que ayudan a asimilar los nutrientes.

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Por el contrario, cuando se ingieren alimentos en una hora inusual, los nutrientes pueden actuar sobre la maquinaria molecular de los relojes periféricos (fuera del cerebro), alterando su horario, y por lo tanto modificando las funciones metabólicas del organismo.

La regularidad combate el sobrepeso

Según los investigadores, se trata del primer trabajo que demuestra la importancia de la regularidad en los horarios de las comidas —incluyendo fines de semana— para el control del peso, y podría ser un elemento que tener en cuenta como parte de las pautas nutricionales para prevenir la obesidad.

Todavía serán necesarias más investigaciones para revelar los mecanismos fisiológicos y las alteraciones metabólicas que hay detrás del eating jet lag y su relación con la obesidad. No obstante, los autores destacan la importancia de mantener la regularidad en los horarios de comida y sueño para preservar la salud y el bienestar.

“La variabilidad en el horario de las comidas durante los fines de semana respecto a los días laborables podría producirse crónicamente durante la vida de un individuo, señalan las autoras. Los estudios futuros deberían evaluar el efecto de esta variabilidad crónica, a través del eating jet lag, sobre la evolución del peso”.

“Además de la dieta y el ejercicio, que son dos pilares en el tratamiento de la obesidad, también se deberían tener en cuenta factores como la regularidad en el horario de las comidas, ya que hemos comprobado que tiene un impacto en nuestro peso corporal”, concluye Izquierdo Pulido.

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¿Conocías el eating jet lag? ¿Comes siempre a la misma hora o sueles modificar los horarios según te convenga?


Una Nota de salud realizada por Mónica De Haro, tomada de Yahoo Salud



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