Juan Diego Humpierres titula: ¡Basta!

25 de octubre de 2016

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A veces me siento excesivamente reiterativo en señalar qué poco vemos el profundo drama del territorio llamado Venezuela, o más bien, citando al gran José Ignacio Cabrujas, de un campamento trazado por un ‟mientras tanto”.

¿Será que nuestro concepto país es tan propio y criollo que poco coincide con un referente más adulto de lo que significa una patria? Valdría la pena reflexionar al respecto, sin pretensión alguna de compararnos con otros países, que en el fondo ya hoy en día no sería ninguna tarea compleja porque lo que sucede sencillamente es inédito.

Me asombra, el asombro ingenuo, o más bien perverso y patológico de que aún esperemos respuestas ‘institucionales’ frente a la metástasis terminal de un sistema instaurado y sostenido por los verdaderos enchufados, que son más que los cabecillas del régimen.

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Los enchufados somos todos: quizás esto suene agrio y antipático, pero este desastre lo seguimos ilustrando desde nuestra indiferencia, desde nuestra inmadurez, que subestimó un proceso que sí tenía un propósito firme y que, hasta el día de hoy, sigue logrando cada unos de sus objetivos. La pregunta pertinente es: ¿por qué seguimos hablando de que la democracia está en juego? La democracia no está en juego, hace mucho rato que salió del juego, si es que alguna vez jugó en este período.

A los que vivimos en el exilio muchas veces se nos señala: que no luchamos, que abandonamos, lo cual no me genera ni un mínimo remordimiento, sigo siendo venezolano, pero ya me agoté de secuestros, de atracos, de los bandidos, de las palancas para acceder a mis sueños, del toque de queda a las 6pm, de tener un maletín de billete tipo narco, pero sin valor alguno, de no tener acceso a los bienes y servicios que se me antojen, al terror de cortarme un dedo y no saber si hay siquiera sutura en una clínica, por no hablar de los hospitales donde mueren a diario pacientes por falta de tratamiento. La siguiente pregunta es: ¿eso es un país?

Me forme en Venezuela: mis abuelos y padres hicieron patria desde la labor honesta, por lo cual sigo honrado mi tierra, desde mi recuerdo bonito; pero no me señalen si digo que esto que veo es vomitivo. Recorro una vez al año el país. Cada vez que voy, el deterioro social y moral es de magnitudes desproporcionadas y de avance continuo.

Seguimos distraídos buscando una solución al síntoma. Esto deriva en frustración, en agonía de la depresión y, por su puesto, en miedo sistemático que humanamente logró instaurarse. Todos nos sentimos con una pistola en la sien.

Amigos venezolanos, nuestro enchufe está en el alma, es hora de mirar hacia adentro y asumir que la única vía de transformación es un pacto colectivo de consciencia, en donde los intereses particulares se diluyan y abracemos por fin una solo consigna, sin violencia, pero firme y sin regreso.

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¡Basta! 


Juan Diego 2014Juan Diego Humpierres
Abogado
Master en Psicología Jurídica de Familia
Master en Psicopatología y Psicoterapia
Diplomado en Negociación y Mediación


juandiegocd@yahoo.com

@juandiegomotiva




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