¿Cómo se financia el Estado Islámico?

25 de agosto de 2014




El grupo insurrecto se ha  convertido en la organización más adinerada del mundo, superando a Al Qaeda

Según el secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hegel, alega que el Estado Islámico (EI) no se trata de un grupo terrorista, sino de un proyecto de Estado con armas sofisticadas, con una ideología totalitaria, y abundante financiación que procede de apoyos externos y la toma de recursos para continuar su ofensiva y sentar las bases de su califato.

El EI es ahora la manifestación más violenta de la insurgencia sunita que pretende imponer una versión ultraconservadora del Islam, contra lo que consideran una expansión del chiismo liderado por Irán, con fuerte influencia en Irak.

Un mensaje para AméricaEl asedio y expulsión de la minoría cristiana de los yazidíes en Irak y la decapitación del periodista estadounidense James Foley son los ejemplos más recientes de la brutalidad con que actúa EI.

EI se presentan como un Estado y no como un grupo armado, a pesar de haber cometido diversas atrocidades. Sin embargo; su gran capacidad económica es el punto que llama la atención.

Las autoridades iraquíes evalúan los fondos de financiación del grupo que alcanzan ya los 2.000 millones de dólares. A pesar de esto, todavía desconocen de donde procede, exactamente, esa suma desorbitada.

Controlar fuentes energéticas

Irak es el segundo mayor productor de petróleo del mundo después de Arabia Saudita.

EI controla las zonas claves de la industria petrolera en el norte de Irak. Mosul es una de ellas, ya que esta produce alrededor de dos millones de barriles de petróleo diarios.

Desde esa zona, los insurgentes cortaron el suministro de crudo a Turquía a la vez que intentan controlar las abundantes fuentes energéticas en el Kurdistán iraquí.

El objetivo del grupo no es cortar las fuentes energéticas, sino aprovechar los beneficios para la construcción del Estado islámico o califato.

 El método del EI de usar los beneficios de las fuentes energéticas para imponer regímenes autoritarios no es novedoso, asegura Peter Custers, autor del libro Questioning Globalized Militarism (Cuestionando el militarismo globalizado).

Cuesters sostiene que muchos gobiernos de la región usan los ingresos del petróleo para comprar a Estados Unidos y Europa armamento pesado y armas para reprimir a sus poblaciones.

Circuitos y conexiones

Según Theodore Karasik, del centro INEGMAS (Dubai) y Robin Mills, autor del Libro “The Myth of the Oil Crisis (El mito de la crisis del petróleo), calcula que EI ingresa US$1 millón al día por la explotación del petróleo iraquí.

Sin embargo, los analistas dicen que el petróleo no es la única fuente de ingresos de EI, ya que en el caso de Siria,  un estudio del centro de análisis del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR por sus siglas en inglés) indica que “una economía de guerra se está afianzando particularmente en zonas controladas por la oposición, creando nuevas redes y actividades económicas que alimentan la violencia”.

La investigación sostiene que EI y otros grupos armados están implantando un sistema de impuestos en las zonas que conquistan, al tiempo que promueven actividades ilícitas como el robo de reservas monetarias en bancos provinciales, contrabando de coches y armas, secuestros y controles en carreteras.

EI se ha apoderado además de gran cantidad de armas del ejército iraquí y grupos armados sirios contra los que combate.

En Siria algunos grupos desmantelaron fábricas y vendieron las infraestructuras en Turquía.

 Y según Jihad Yazigi, autor del informe para el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, en otros casos, los líderes de grupos armados están interesados en prolongar las batallas para seguir recibiendo aportes extranjeros.

Esta economía de guerra crea incentivos para diversos individuos y actores que no tendrían interés en que cese el conflicto.

A la vez, los nuevos circuitos económicos informales que controlan fuentes energéticas, contrabando, robo y venta de armas, secuestros, impuestos especiales a las minorías religiosas, y los controlados por las autoridades operan sin conexión entre sí.

Pero algunos sí se vinculan con el gobierno vendiéndole por un lado lo que le quitan por otro, asegura el informe del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales. El resultado es una desintegración del Estado desde su base económica.

Estados débiles y sectarismo

El periodista Patrick Cockburn y otros analistas, dicen que el apoyo sostenido de Arabia Saudida y países del Golfo Pérsico a los sunitas frente a los chiitas y sus aliados está en el origen del éxito económico de EI y otros grupos yihadistas. Riyad, Kuwait y otros países, e individuos, han canalizado cientos de millones de dólares a los grupos insurgentes sunitas en Siria.

Como ocurrió en Afganistán con el apoyo que los insurgentes recibieron en los 80 de países occidentales, EI ha crecido gracias a la combinación de debilidad estatal, sectarismo por parte del Estado, y apoyo externo económico y militar a la insurgencia.

Para el régimen del presidente sirio Bashar al Assad esta fragmentación de la economía le supone perder ingresos que necesita para suministrar servicios y mantener apoyo en las zonas que controla, pagar el ejército, y comenzar la reconstrucción de Siria.

En Irak, el nuevo primer ministro Haidar al Abadi tiene menos territorio y recursos energéticos para lanzar una política más inclusiva.

Expertos en terrorismo discuten si EI podrá instaurar un Estado y consolidar una estructura económica.

Para Yezid Sayigh, del Carnegie Middle East Center, EI sólo es fuerte donde tiene apoyo, el cual podría disminuir ante sus brutales formas. La resistencia de los kurdos iraquíes y lo que quede del Estado iraquí apoyado por Estados Unidos puede frenarlo, pero no hacer que desaparezca.

Por otra parte, crear y mantener una economía estatal es complicado. En muchos casos, la infraestructura para explotar el petróleo y gas es antigua y necesita una renovación tecnológica que le será difícil obtener.

Estado Islámico y su modelo de economía política, y el papel de los actores externos, han complicado aún más la región.

 

Cortesía: BBC

 

 

 

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