Ricardo Angoso titula: Colombia, atado y bien atado

24 de noviembre de 2013

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Tal como estaba previsto, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció al país que se presentaría de nuevo a la reelección, siguiendo la estela y la tradición reeleccionista latinoamericana, tan en boga en estos tiepos. Era absolutamente previsible la escenificación de su presentación a las elecciones previstas para el 2014, ya que según dice el máximo mandatario quiere continuar con los grandes avances (¿?) que según él se han producido durante su mandato, algo que se contradice claramente con el sentir general, el estancamiento social y económico que padece Colombia y las graves críticas que a izquierda y a derecha se hacen con respecto a su «proyecto». Apenas ahora no enteramos del mismo.

Mientras Santos se lanza a la reelección, amparado, apoyado y seguido por una buena parte del Establecimiento y los grupos mediáticos más importantes del país, incluidos los diarios El Tiempo y El Espectador, los otros grupos políticos, entre los que destacan los uribistas, la Alianza Verde y la izquierda del Polo Democrático Alternativo (PDA), también afilan sus espadas y se preparan para una larga contienda. No olvidemos que primero se celebrarán las elecciones para renovar el Congreso y el Senado de la República, y después serán las presidenciales; hasta el 8 de agosto, en que el nuevo presidente se posesione, se puede decir que el país vivirá una larga campaña electoral y política.

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Por ahora, los sondeos señalan que los colombianos rechazan la gestión de Santos y que no comparten su discurso triunfalista y optimista. Más bien lo contrario: el malestar es notorio en numerosos sectores y una parte importante del país -el 80%, según algunas encuestas- rechazan sus pretensiones reeleccionistas y consideran que su gestión está muy lejos de ser lo idílica que presentan la mayor parte de los medios colombianos.

ESCENARIO CONFUSO Y POLARIZACIÓN CRECIENTE

Uribe y Zuloaga 78La campaña electoral estará caracterizada por un escenario confuso en donde muchos de los actores políticos no han definido sus estrategias, como los conservadores y una buena parte de la izquierda, y una polarización creciente entre los partidarios del ex presidente Alvaro Uribe y los del presidente Santos. Recientes estudios publicados otorgan incluso el primer lugar en preferencia de votos a la lista al Senado que encabeza Uribe, algo que no es de extrañar dado el tirón electoral que todavía tiene el ex mandatario y el escaso peso del resto de los cabezas de lista a esta institución de las demás listas.

Precisamente, una de las materias que más divide a los dos bandos es el asunto del proceso de paz que se desarrolla en La Habana, donde están negociando representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del ejecutivo colombiano. Mientras que para el presidente Santos del éxito de estas conversaciones quizá dependa su reelección y la continuidad de su proyecto político, para el ex presidente Uribe esta negociación política es una suerte de rendición del Estado colombiano ante los terroristas y la concesión de la impunidad a la cúpula de las FARC a cambio de que dejen de matar. Para Santos, este argumento es falaz y se ha referido a los uribistas como «pajarracos» y «buitres» de la extrema derecha.

Santos balanzaSin entrar a considerar las razones de cada uno de los dos bandos, lo que está meridianamente claro es que de la suerte de lo que ocurra en La Habana van a depender, en gran medida, los resultados de las urnas. Una firma de un gran acuerdo con las FARC, que significaría la «delación de las armas» -así hablan los negociadores de esta organización armada-  allanaría el camino para la reelección de Santos y le serviría, en términos electorales, como una baza a su favor. Uribe se quedaría sin argumentos, ya que ha basado casi toda su estrategia de desacreditar a Santos en el asunto de la falta de una supuesta legitimidad moral en el proceso, y sus rivales más cercanos podrían aprovechar este flanco para atacarle. Basar toda una estrategia política en el éxito o fracaso del proceso de paz puede ser suicida para ambos bandos en liza.

DIVISIÓN EN LA IZQUIERDA Y CONTINUISMO EN EL LIBERALISMO

Colombia PoloLuego está la división en la izquierda, que desde luego no le beneficia en sus perspectivas electorales y que siembra de incertidumbre y zozobra a esta franja del electorado. Por ahora compitiendo en este campo se encuentran los progresistas del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, el PDA, que lidera la candidata presidencial Clara López, la recientemente de nuevo legalizada Unión Patriótica, de la candidata también presidencial Aída Abella, y los comunistas que podrían ir en coalición con la Marcha Patriótica, acusada de estar ligada a la organización terrorista FARC.

Esta atomización de la izquierda puede ser letal políticamente y llevar a fatales resultados, ya que algunos fuerzas pueden quedar fuera de las instituciones sin no alcanzan un determinado número de votos.  Pese a todo, no descartemos de aquí a las elecciones alianzas y convergencias al estilo de la sellada por los verdes y progresistas de Petro recientemente, que llevó a la conformación de la gran Alianza Verde, valorada muy pobremente en las encuestas publicadas.

Santos reelección 3Finalmente, están los liberales y los conservadores. Los liberales irán con lista propia a las legislativas, pero apoyarán a Santos en las presidenciales.  Lógico: tras varios años recibiendo prebendas, cargos y ministerios y estando en una situación privilegiada para seguir gobernando este país durante los próximos años, a ningún liberal se le ocurriría ahora ir en solitario sin acompañar a Santos. ¿A quién le amarga el dulce del poder?

Los conservadores, pese a que algunos sectores pretenden que el partido presente su propio candidato a las presidenciales, son presas del mismo síndrome y la mayor parte de sus altos cargos, sobre todo congresistas y senadores, prefieren seguir el destino del actual presidente que improvisar una lista contraria a ese espíritu y un candidato presidencial propio. Su suerte, como la de los liberales, está ligada al destino del presidente Santos. Veremos, no obstante, que dicen los colombianos a este respecto y si les dan su confianza. Por ahora, como dijo el general Francisco Franco antes de morir, todo está atado y bien atado también en Colombia.


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Ricardo Angoso
Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org
@ricardoangoso





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