Uno de cada tres latinos en EEUU apoya a Donald Trump

24 de febrero de 2020

Latinos con Trump





El 30% de los votantes latinos aprueba al presidente y el 25% lo votaría en noviembre para otros cuatro años de Gestión en la Casa Blanca, a pesar de su postura contra los inmigrantes. El margen parece pequeño pero podría sellar la derrota demócrata

No logrará el 40% del voto latino, como consiguió George W. Bush en 2004, pero si se considera que el presidente Donald Trump, lejos de ser un popular ex gobernador de un estado con fuerte presencia hispana como Texas ha sido acaso el menos afín a la primera minoría étnica de los Estados Unidos, parece más que bien que tenga el 30% por ciento de su aprobación, según una encuesta del Pew Research Center, y una probabilidad de voto para su reelección en noviembre de un latino cada cuatro, según otra, de Telemundo.

Trump elecciones 2020
“Como candidato, Trump declaró que México ‘no envía lo mejor que tiene’ sino que se alivia de aquellos que ‘traen drogas, traen delitos’; etiquetó a los inmigrantes mexicanos como criminales y violadores, prometió deportar a los ‘bad hombres’ y prometió una ‘fuerza para deportaciones’”, enumeró Ruben Navarrette Jr en una columna para USA Today. Y como mandatario, agregó, terminó con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), lo cual dejó sin estatus migratorio legal a 700.000 jóvenes latinos, impulsó políticas migratorias que redujeron a la mitad las visas de residencia y separó a miles de familias que buscaban refugio de la violencia y la pobreza, “al punto de que casi 70.000 niños inmigrantes quedaron detenidos en algún momento del año pasado”.

A pesar de que ha hablado de la “invasión” que los Estados Unidos sufren desde el sur, las encuestas indican que Trump podría obtener entre el 25% y el 30% del voto de la minoría que, además de ser la primera en población, por primera vez lo será también en cantidad de votantes: según el Pew, unos 32 millones de latinos podrán votar este año, lo cual supera los 30 millones de afroamericanos y representa el 13,3% del electorado. El atractivo del republicano se condice con el 28% de los votos hispanos que obtuvo en 2016, según cifras de Real Clear Politics.

“En general, los votantes latinos registrados tienen perspectivas negativas del presidente Donald Trump y la dirección en la que va el país, con puntos de vista fuertemente divididos siguiendo la preferencia de partidos”, dijo el análisis de Pew. “Unos dos tercios de los votantes latinos registrados (68%) desaprobó la labor de Trump como presidente, incluido un 51% que la desaprobó mucho”. El resto de las cifras son lo llamativo: “El 30% de los votantes hispanos que aprueban a Trump incluye un 23% que lo aprueba mucho”.

Según interpretó el ex vocero del Caucus Hispano del Congreso (CHC, un organismo legislativo sobre temas que afectan a esta comunidad), si bien el porcentaje de apoyo puede no parecer alto, “hay que considerar lo que esa cifra significa para los demócratas: la disconformidad con el presidente en los últimos tres años no ha conducido a un aumento en el apoyo para el partido de la oposición”. Kristian Ramos subrayó en una columna para The Atlantic: “Cuando los demócratas se dirigen a los votantes latinos se centran demasiado en la inmigración y dicen muy poco sobre otros temas que estos votantes priorizan. Si quieren ganar la cantidad suficiente de votos latinos para recuperar la Casa Blanca, los demócratas deben continuar luchando por la comunidad inmigrante pero también tienen que ofrecer una narrativa positiva, con aspiraciones, que incluya a los latinos como un sector vibrante del país”.

Distintos factores dan importancia al voto latino: se trata de una población joven, tienen injerencia en estados decisivos como la Florida, Nevada y Colorado y casi dos tercios —en general, de origen mexicano— tienden a votar a un partido o a otro. Sin embargo, ninguno de esos elementos, ni otros, les da unidad. Los cubanos en Miami no comparten sus intereses ni sus visiones con los puertorriqueños de Nueva York, por ejemplo.

Además, destacó Navarrette, “en muchos casos esta gente no es realmente latina: son post-latinos”. Detalló: “Se consideran a sí mismos estadounidenses. Son ambivalentes en cuanto a su ascendencia, sus familiares, sus ancestros. No se ofenden cuando Trump insulta a los inmigrantes mexicanos porque —incluso en el caso de los mexicano-americanos— consideran que la gente sobre la que él habla es otra especie”.

En su artículo para USA Today citó a Chris Salcedo, un presentador de radio de Texas: “Siempre me han molestado mucho los liberales, en la prensa y fuera de ella, que dicen que yo, por mi apellido latino, tengo algo en común con alguien que se cuela en mi país sin nuestro permiso”, opinó Salcedo. “Cuando el presidente toma medidas contra los cruces ilegales de la frontera y el tráfico de personas, no creo que me esté atacando, porque yo también quiero que esas mismas cosas se terminen”.

Ramos subrayó algo similar: “Las diferencias ideológicas son más marcadas entre generaciones. Como un mexicano-americano de tercera generación me encuentro justo en la cúspide de una fractura intergeneracional. Aunque me identifico firmemente tanto con mi legado inmigrante como con el americano, soy más americano que mexicano. La identidad es complicada, sin embargo. Tengo amigos de la infancia que son mexicano-americanos, cuyas familias han vivido en los Estados Unidos durante generaciones, que ya no se identifican con su herencia mexicana”.

Mencionó otro estudio del Pew Research Center, de 2017, que halló que ya entonces más del 10% de los estadounidenses de origen hispano no se identificaban como hispanos. “Cuanto más cerca están de sus raíces inmigrantes, más probable es que los estadounidenses con ancestros hispanos se identifiquen como tales”. Eso se ha combinado con una tasa histórica muy alta de matrimonios mixtos y una cantidad descendiente de inmigración latinoamericana en la última década.

Como resultado, los latinos de primera y segunda generación tienen fuertes lazos con su herencia de inmigrantes, pero en la tercera generación el 23% ya no se ve como latino y desde la cuarta generación en adelante, sólo la mitad se identifica con sus raíces. “Estos votantes ya no asocian su identidad cultural con ser inmigrantes, y el tema de la inmigración es menos importante para ellos», señaló Ramos. «Los insultos de la Casa Blanca a los inmigrantes no cambian a quienes apoyan a Trump”.

Si bien todos los precandidatos de la oposición enfatizan en sus plataformas cuestiones como la economía, la salud y la educación, los temas que más preocupan a los latinos según el ex vocero del CHC, “los demócratas no hacen lo suficientes para hablarles directamente a los votantes latinos sobre estos temas”. Steve Cortes, columnista de CNN, agregó en RealClearPolitics: “Mientras que el Partido Demócrata se inclina a la izquierda en temas sociales, la comunidad hispana, ampliamente católica y evangélica, se siente alejada”.

Latinos for Trump
En esa situación, a pesar de la alta desaprobación de la gestión de Trump que hacen los hispanos, el 30% de aprobación puede jugar un papel clave en las presidenciales de noviembre. Los demócratas perdieron la elección en 2016 aun a pesar de haber obtenido el 66% de los votos. Según estimaciones que citó Ramos, ahora necesitarían el 70% del voto latino para volver a la Casa Blanca. Sin embargo, sólo el 65% manifestó una perspectiva positiva de los precandidatos.

“El trato que el presidente da a los inmigrantes en la frontera es inhumano y enormemente impopular entre los latinos. Y sin embargo, su apoyo en este bloque de votantes no se mella”, concluyó The Atlantic. “De hecho, tiene más apoyo en este sector del electorado que Mitt Romney en 2012 y aproximadamente el mismo que John McCain en 2008”.


Una Nota informativa desde nuestra Mesa de Redacción
Fuente: Agencias



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