Muchos trastornos mentales son producto de maltratos en la niñez

23 de marzo de 2013

Maltratoinfantilportada

Recientes estudios científicos han demostrado que muchos casos de depresión, ansiedad y problemas de personalidad son consecuencia de los maltratos y golpes recibidos en la infancia. Por lo menos un 7% de estos trastornos vienen de allí.

Lisa Berlin, investigadora de la Facultad de Asistencia Social de la Universidad de Maryland ha indicado que «El maltrato es traumático, pero lo importante es que hasta los hábitos de crianza peligrosos, que no son clasificados como maltrato, están asociados con los trastornos mentales». Y es muy importante tener claro que el término maltrato infantil o abuso infantil, se refiere a cualquier acción (física, sexual o emocional) u omisión no accidental en el trato hacia un menor, por parte de sus padres o cuidadores, que le ocasiona daño físico o psicológico y que amenaza su desarrollo tanto físico como psicológico.

Al respecto un equipo de Tracie Afifi, de la Universidad de Manitoba, Canadá, estimó que entre el 2% y el 7% de los problemas mentales son resultado de los castigos impuestos en la niñez, excluidas las formas más graves de abuso y maltrato. Para este estudio se analizaron los datos del Censo de los Estados Unidos y se halló que el 6% de los entrevistados dijo que en la niñez había sido castigado con empujones y golpes. También han precisado que aquellos que habían padecido castigos físicos más duros tendían a ser más propensos a desarrollar distintos trastornos anímicos o de la personalidad o a consumir drogas o alcohol.

De estas personas maltratadas en su edad niña, el 20% sufrió depresión y el 43% abusó del alcohol en algún momento, comparado con el 16% y el 30%, respectivamente, de los que no habían padecido golpes o cachetazos en la infancia.

En la revista Pediatrics, el equipo publica que el castigo físico produciría estrés crónico en los niños. Eso podría aumentar la posibilidad de que desarrollen depresión o ansiedad en el futuro.

Michele Knox, psiquiatra especializada en violencia familiar y juvenil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toledo, convino en afirmar que sería una explicación viable aunque no determinante, pues la depresión y la ansiedad, por ejemplo, son enfermedades parcialmente genéticas.

Pero al lado de esa clarificación científica, no deja de afirmar que «utilizar formas de castigo corporal produce una gran cantidad de efectos negativos y casi ninguno positivo». Esos efectos adversos incluyen la agresividad y la delincuencia infantil, entre otros, concluyó Michele Knox.

Mariem Akl
gentiunoenvios@gmail.com
Mesa de Redacción Gentiuno.com
Fuente: Agencias

 

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