Escándalo toca a Macron: arrestan a su excolaborador por violencia

22 de julio de 2018

Macron y Alexander Benalla





Lo que hace poco más de 48 horas comenzó como una crisis política, se transformó hoy en un auténtico escándalo de Estado a medida que se acumulan pruebas de la inexplicable actuación de un cercano colaborador de Emmanuel Macron y mientras el presidente francés persiste en mantener un enigmático silencio.

Como una llamarada imposible de extinguir, el llamado “caso Alexander Benalla” -por el nombre del exresponsable de la seguridad de Macron durante la campaña y actual encargado de protegerlo en sus desplazamientos-, puso en jaque a toda la cúpula de gobierno de Francia, con consecuencias difíciles de imaginar.

Dos días después que el diario Le Monde revelara un video donde, el 1° de mayo, Benalla golpea violentamente a un manifestante en plena calle, portando un brazalete de policía, nuevas pruebas obligaron -¿o sirvieron?- al palacio del Elíseo a tomar medidas suplementarias.

La presidencia anunció la mañana del sábado “haber iniciado el procedimiento de despido” de Alexander Benalla, debido a “nuevos hechos” que lo conciernen. Por su parte, la justicia detuvo al excolaborador -y miembro del círculo más allegado del presidente-, acusándolo de “violencia por persona encargada de una misión de servicio público, usurpación de funciones, portación ilegal de insignias reservadas a la autoridad pública y complicidad de malversación de imágenes pertenecientes a un sistema de videoprotección”. El tribunal de París también exigió la intervención de la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN).

Las “nuevas pruebas” a las que aludió el Elíseo para despedir a Benalla son esas imágenes que el incriminado -sabiendo que había sido filmado- obtuvo de la prefectura de París, después de haber cumplido con una primera sanción administrativa: una suspensión de 15 días, que le infligió su responsable jerárquico, inmediatamente después del 1° de mayo.

Tres cuadros de la Prefectura de París fueron suspendidos anoche por haber transmitido a Benalla esas imágenes, regidas por estrictas leyes de protección de la privacidad de los ciudadanos.

Alexander Benalla reprimiendo
“Esas imágenes fueron comunicadas indebidamente a un tercero, en la noche del miércoles 18 de julio, por funcionarios de la prefectura de policía”, precisa el comunicado de ese organismo.

La justicia también detuvo a Vincent Crase, otro gendarme reservista y agente de seguridad del partido de Macron, La República en Marcha (LRM), que aparece en el vídeo del 1° de mayo junto a Benalla. Crase fue acusado de “violencias en reunión por persona encargada de una misión de servicio público” y de “usurpación de función”.

Los investigadores interrogaron igualmente -en calidad de testigo- al director de gabinete de Emmanuel Macron, que dio a Benalla una autorización para asistir solo como “observador” a la manifestación del 1° de mayo.

Pero el misterio que rodea el escándalo es cada vez mayor. ¿Qué hacían Benalla y Crase en esa manifestación, identificados falsamente como policías, rodeado de verdaderos policías antimotín, que los dejaron actuar libremente?

“Si cualquiera puede hacer de policía, hemos dejado de vivir en un Estado de derecho”, fulminó el líder de la ultraizquierda, Jean-Luc Melenchon.

¿Por qué ni el primer ministro, ni el ministro del Interior, ni la presidencia de la República denunciaron de inmediato a la justicia semejante violación de la ley, ya que todos supieron, desde el 2 de mayo lo que había sucedido? ¿Por qué se limitaron a suspender a Benalla durante 15 días, dándole una simple advertencia para el futuro?

Esos no son, sin embargo, los únicos interrogantes. Alexandre Benalla, adjunto al jefe de gabinete del presidente, declaró a la justicia estar domiciliado “a partir del 9 de julio” en una dependencia del Elíseo, en el exclusivo distrito VII de París. El ex “Señor Seguridad” de Macron habría llegado entonces a su nuevo y lujoso alojamiento dos meses después de haber sido suspendido y una semana y media antes de su despido. Antes, Benalla vivía en los suburbios de París.

Otros misterios rodean a ese enigmático personaje: ¿por qué su vehículo de función está equipado con dispositivos luminosos normalmente reservados a los policías? Y sobre todo, ¿cómo es posible que con menos de 30 años y con fama de “Rambo” para sus amigos y de “exaltado” para los demás, Benalla sea teniente-coronel de reserva de la gendarmería nacional?

“¡Es totalmente alucinante! Jamás nadie de esa edad obtuvo ese grado”, exclama el presidente del sindicato de comisarios de policía de Francia.

Según el diario Libération, debido a sus antecedentes, Benalla no consiguió un permiso de portación de armas durante la campaña presidencial.

Los episodios que lo muestran haciendo abuso de la supuesta autoridad que le confería su proximidad con el jefe del Estado son innumerables. El último se produjo el día en que la selección francesa de fútbol llegó de Moscú. En el aeropuerto, Benalla fue interpelado por un gendarme responsable de la seguridad, irritado por el rol de “organizador” que el intruso se atribuía.

-¿Usted quién es, Señor?

-¡Atención! Usted me está faltando el respeto-, contestó mostrando su identificación del Elíseo.

-Lamento, pero las únicas órdenes que recibo vienen del prefecto-, contestó el gendarme, que de inmediato informó a sus superiores.

Poco después, Benalla volvió a aparecer en las fotos cuando el autobús con la selección llegaba al Elíseo. ¿Por qué razón estaba ahí si, según la presidencia, después de la suspensión había sido “relegado a tareas administrativas”?

Alexander Benalla foto 2 con MacronAnte tanto misterio y ninguna respuesta, la oposición anunció la creación de una comisión de investigación parlamentaria. Los diputados exigen que tanto el primer ministro, Édouard Philippe, como el ministro del Interior, Gérard Collomb, se presenten ante el hemiciclo para echar luz sobre este escándalo que podría provocar una mancha imperecedera en la “república ejemplar” que reivindica Macron.


Una Nota Informativa desde nuestra Mesa de Redacción
Fuente: Agencias



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