La tendencia es: Romney sube y Obama baja

21 de octubre de 2012

RomneyObamaportada

¿Recuerdan 2004, cuando todo el mundo estaba seguro en España de que George W. Bush perdería la reelección? Pues esta vez puede ocurrir lo mismo -pero al revés- con Barack Obama. El presidente demócrata tiene con los medios de comunicación una relación infinitamente mejor que los republicanos y ello hace que, con frecuencia nos llegue una imagen distorsionada de la realidad. El propio Romney se reía de ello el pasado jueves en la cena para recaudar fondos a la que el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Dolan, invitó a ambos candidatos. Decía Romney que los periódicos dirían de ese acto que Obama atrae el voto católico y Romney se reúne con los ricos.

Lo cierto es que Gallup ha llegado a dar esta semana siete puntos porcentuales de ventaja a Romney sobre Obama. Sí, es cierto. Es un voto global y la clave está en el desglose por Estados. Pero ni el imperfecto sistema norteamericano es posible que un candidato que pierde por el siete por ciento del voto total gane en el recuento de los grandes electores. La última vez que ganó el «perdedor», en 2000, fue por el 0,51 por ciento de los votos.

En el sondeo que nos ocupa, Gallup atribuye esa diferencia no a los votantes registrados sino a los que manifiestan que es probable que lo hagan. Eso da un valor mucho mayor a la encuesta.

En esta campaña parece claro que ha habido un momento cuya trascendencia será difícil que se pueda igualar: el debate en Denver el 3 de octubre. Después de aquel encuentro, el sondeo de la CNN atribuía la victora a Romney por 67 contra 25 por ciento. En el de Gallup la diferencia era de 72 a 20 por ciento, el mayor registro en la historia de la gran compañía de sondeos. Frente a eso, el que Obama ganase el pasado martes por 46 a 39 según CNN o por 37 a 30 según la CBS tiene una importancia muy relativa. Especialmente porque según la CNN -cadena muy afín al Partido Demócrata- después del primer debate el 55 por ciento de los electores creía que Romney manejaría la economía mejor y el 43 apostaba por Obama. Pero tras el segundo debate, el que ganó Obama, la variación favoreció a Romney: el 58 por ciento creía qué el lo haría mejor frente a un 40 que apostaba por Obama.

Como ha explicado Karl Rove, «el arquitecto» de las victorias de Bush, Obama y su equipo han puesto tanto empeño en descalificar a Romney, que se han olvidado de defender el vulnerable balance de cuatro años de Obama y casi no han propuesto nada para el segundo mandato. Quizá por ello la campaña de anuncios sucios contra Romney prácticamente ha desaparecido en los últimos días y se ha empezado una nueva de exaltación de los éxitos de Obama con la voz de Morgan Freeman. Pero quizá para vender ese producto haga falta la voz del mismísimo San José de Calasanz.

Los dos candidatos llegan al tercer y último debate de mañana por la noche con Obama a la baja y Romney al alza. Tendencia que las encuestas ponen de manifiesto en los diez estados claves, los que tienen verdaderas posibilidades de caer de un lado u otro. Y en tres de ellos, Florida, Carolina del Norte y Colorado Romney está por delante. Es cierto que las encuestas muchas veces fallan en la foto fija. Pero casi siempre aciertan en la tendencia. Y en este caso, ésa es muy clara: el que más se juega en el debate de mañana es el presidente. Y a estas alturas de la campaña, debería estar ya en un paseo militar, no jugándoselo todo a una carta. Y si eso es así, sólo puede deberse a una razón: Romney amenaza a los votantes con cuatro años más de lo mismo. Y, aunque en España no se lo crean, parece que una mayoría de los americanos podría no querer más.

 

 

Ramón Pérez-Maura
Periodista
Articulista del ABC de España
@PerezMaura

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