Jesús Peñalver: Ramo Verde, la mazmorra

20 de enero de 2016

Ramo Verde mazmorra

 


Porque «nada humano me es ajeno», mi absoluta solidaridad con la madre y la esposa de Leopoldo López, civil inocente preso por condena de un perruno tribunal, con aires de sentencia, verdadero bodrio vergonzoso de la peor historia del foro judicial venezolano. Nunca antes un poder tan per-judicial como el de la era desgraciadamente chavista.

Antonieta y Lilian
Hoy estas venezolanas, como muchas otras, sufren la infamia que propinan milicos revisores en ese reclusorio militar que llaman Ramo verde, sometiéndolas a los más detestables vejámenes, compeliéndolas a desnudarse, a agacharse, a abrir las piernas, y aún más grave, en presencia de sus hijos menores.

No son hombres, ausente la dignidad humana, simples seres despreciables que encarnan el legado del infame muerto. Esos militares desnudando mujeres, son también unos enfermos despreciables. Son huérfanos del golpista aquel, sus legatarios, sucesores del odio y el resentimiento.

¿Ignoran acaso estos esbirros que su “comandante eterno” y su séquito de golpistas, fueron unos presos privilegiados?

Viloria el sádico
Que se sepa, ningún familiar del golpista Chávez ni de sus conmilitones, sufrió los vejámenes que hoy denuncia la familia de Leopoldo López. Suficiente registro informativo da cuenta de los buenos tratos y las gracias que recibían los golpistas, hasta entrevistas ofrecían a conocidos medios y comunicadores sociales que supieron, con interesada astucia, sacarle provecho a posteriori.

Sin más vuelta: lo que denuncian la esposa y la madre del civil injustamente preso en una mazmorra chavista, pugna ante la conciencia humana, y así lo entiende la Venezuela decente que aspira y espera un cambio profundo en el país, en la democracia y en sus instituciones.

Puedo sospechar que estos milicos, “adalides” de la violencia y del maltrato, en su casa no desnudan. ¡Cretinos depravados, vestidos de verde vergüenza!

Son de la misma estirpe de aquellos que insurgieron contra el gobierno democrático de 1992, supuestamente para superar la corrupción, la falla en los servicios públicos, y con una carga de nacionalismo-bolivariano a rabiar, que hoy no hallan qué hacer para justificar tanta ineficiencia, incapacidad e incompetencia para resolver los muchos y muy graves problemas que aquejan al país.

Como se observa, la usurpación no le perdió huella al galáctico y sigue, tal como aquel, políticamente enemiga de la democracia que el difunto avanzó en destruirla desde su interior.
No olvidemos que el golpista Chávez criminalizó a los defensores de los DD. HH, judicializó la protesta social pacífica y persiguió penalmente a los disidentes políticos.
Lilian y los esbirros
Con pena e indignación vemos, y deploramos como los custodios de los presos políticos, esbirros miserables, lesionan sensiblemente sus derechos y de sus familias, ante la lenidad proverbial de esa cosa que nos desgobierna, que no se compadece con estos hechos dolorosos, infrahumanos, que solo describen a diario una pesadilla que jamás ha debido tener cabida en nuestro país, ni en ningún otro lugar del mundo. En ninguno.

Si la justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostienen la igualdad y la libertad, desde este espacio sumo mi voz para levantar sus ideales, sin codos ni violencia, sin siembra de odio ni venganza; pero sí como bandera limpia y en alto, para abogar por la urgente aprobación de la Ley de Amnistía que permita acabar con el oprobio y las injusticias que hoy viven los presos y perseguidos políticos venezolanos, y sus familias.

¡Dominus vobiscum!


Jesús Peñalver foto de jiulio 2015

Jesús Peñalver
es abogado
Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver







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