Jesús Peñalver: Face to face

18 de junio de 2016

Cara a cara con la ruindad



 

La democracia, como todo, con sus errores y virtudes, se vivía en Venezuela y funcionaba. Si bien había un desgaste de los partidos, el afán de poder y la intervención cubana en la mente de militares golpistas, con la complacencia de unos cuantos (o muchos funcionarios) permitió que estos se empoderaran y nos llevaran hasta este momento, al borde del abismo.

Mujer chavista 3
Quizá el chavismo –una perversión- haya influído en ánimo de un pueblo desencantado con la vieja política. Un pueblo, manipulado por un mensaje populista (valga la redundancia) creyó en promesas de un milico golpista que ofreció acabar con todos los males, que según él y su alocado proyecto, había en nuestro país. Hubo errores y desaciertos, sí, pero el golpista los magnificó ofreciendo villas y castillos y eso caló en el ánimo del electorado.

He adversado al chavismo desde el 92 del siglo pasado. Militares a los cuarteles. Soy un convencido del poder civil ejercido por civiles. Su primer decreto –el del difunto- fue convocar a una constituyente, lo cual también caló, violando la Constitución venezolana de entonces (1961) la cual estaba blindada para los casos de sus reformas y enmiendas. La Corte Suprema de Justicia de entonces le brindó, en bandeja de plata, esa asamblea para que se cogiera el poder, con aquella peregrina tesis llamada “supraconstitucionalidad”.

Ofreció vender la flota de aviones, lo cual no hizo. Rechazó la ayuda de los EE.UU cuando ocurrió la tragedia del estado Vargas (vaguada con muchos muertos y pérdidas materiales). Vargas sigue igual, o peor, lamentablemente.

El Chavismo se alejaba del Socialismo del Siglo XXI de Dieterich y se radicalizaba hacia un comunismo de extrema izquierda estilo cubano o fue una suma de eventos a través de los años. Iba y venía, hasta su muerte, momento en el cual nos deja una terrible herencia de consecuencias que parecieran incalculables en daños y perjuicios.

Maduro face to face Destruyo mi ComandanteHabremos de superar ese pastel, ese desorden ideológico, ese proyecto delirante del que muchos consejeros y estrategas extranjeros también se beneficiaron, y aún sigue ocurriendo para desgracia de erario venezolano. Por ejemplo: Ignacio Ramonet. La dependencia del fracasado modelo cubano sigue, aún hoy, ejerciendo tenebrosa influencia en esa cosa que nos desgobierna.

No olvidemos que 2002 hubo un vacío de poder, así lo sentenció el TSJ, luego el golpe o intentona golpista. Los que debieron defender el gobierno de Chávez, escaparon con miedo, temían por sus vidas. No es socialismo, es un proyecto atípico donde el pobre es más pobre, la clase media tiende a perder su status (en el mejor sentido) y la nueva casta de ricos, pillos y corruptos crece. Se radicalizaba el proyecto delirante del difunto Chávez.

Como en todas las áreas, todas, al verse afectado el aparato productivo, el alejamiento de inversiones extranjeras, el desempleo y la desconfianza, ha generado una reducción importante en el desarrollo económico del país, por ende, en su crecimiento que se ha visto estancado. Espeluznante inflación.

Hoy Venezuela no tiene más clara su riqueza y sus posibilidades como nación, debido al paso de Chávez por la presidencia. El golpista vivió su propia historia y quiso cambiar la nuestra. Fue un megalómano, su resentimiento muy arraigado y sembró el odio entre los venezolanos.

Castromaduro
Hoy la dependencia ideológica, asistencial y estratégica de La Habana es evidente: cubanos en el país; venta petrolera a bajo precio y sin prohibición de revender; médicos cubanos no calificados, entre otros muchos ejemplos.

Se aprecia, además, el evidente y grosero asistencialismo venezolano no solo a Cuba, si no al resto de sus partidarios en el continente. Son chulos hemisféricos, frotándose las garras y los bolsillos abiertos. La Venezuela decente repudia ese parasitismo.

Pretender aseverar –como lo hace el gobierno- que la resistencia proviene principalmente de clase media burguesa, también conocida o mal llamada “escuálida”, es falso.

Si bien (o mal) hay un sector indiferente, quizá ese que vive bien y se muestra apático ante tan grave situación, es preciso convocarlo a superar la desesperanza, a abolir el desencanto, a derrotar la desmoralización. La indiferencia es mala consejera, una odiosa compañera.

No olviden que el chavismo ha sido la suma de todos los defectos morales del venezolano, y costará reponernos de ese desastre.

A esa otra metáfora de la pobreza debemos enfrentar “face to face”.


Jesus Peñalver foto 2015
Jesús Peñalver
es abogado
Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver






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