Un pequeño país, un inmenso sueño…

17 de mayo de 2012

Israelportada

Podría ser sólo un pequeño y angosto país en la costa suroriental del Mediterráneo. Pero… Israel, es bastante más. Israel entra a la historia hace bastante más de 3500 años, época cuando el pueblo judío abandonó su forma de vida nómada, se estableció en la Tierra de Israel y se convirtió en una nación.

A lo largo de los años, la Tierra ha sido conocida por muchos nombres – Eretz Israel (Tierra de Israel); Sión, uno de los montes de Jerusalem que significa por igual Jerusalem como la Tierra de Israel en su totalidad; Palestina, derivado de Philistia y usado por primera vez por los romanos; la Tierra Prometida; y la Tierra Santa, para mencionar tan sólo algunos.

No obstante, para la mayoría de los israelíes hoy en día, el país es, simplemente, Haaretz – la Tierra.

Israel es un país muy pequeño territorialmente, con una población de 7,6 millones de habitantes (2010); de ellos, el 80% son judíos, y el 17% árabes. En los territorios de Judea y Samaria (también conocidos como Cisjordania) y Jerusalén Este, en 2005 la población era de 2,3 millones. Según el Ministerio del Interior israelí viven unos 200.000 colonos israelíes en los poblados establecidos en estos territorios.

En 1948, cuando nace el nuevo Estado, la población total de Israel era de 914.700 habitantes, 156.000 de ellos no judíos (principalmente árabes). Entre 1948 y 1960 la población inmigrante judía se incrementó en 1,1 millones de personas, emigrados desde países musulmanes, por temor a las represalias por la fundación del nuevo Estado de Israel, como Yemen (60.000), Irak (140.000), Siria (35.000), Líbano (5.000), Túnez (120.000), Marruecos (400.000), Libia (150.000), Irán (200.000) y Argelia (150.000). También emigró al nuevo Estado la exigua comunidad judía de Europa tras el Holocausto, menos de un cuarto de millón de personas. Otros flujos inmigratorios posteriores se han producido tras la caída de la Unión Soviética, tras la cual muchos judíos de Rusia, Ucrania y Bielorrusia decidieron emigrar a Israel, así como muchos judíos de Argentina tras la grave crisis económica que sufrió este país durante la década de 2000. La población sefardí en el Estado de Israel es hoy en día de unas 500.000 personas.

Actualmente la población está desigualmente repartida por el territorio, siendo la región central y la costera del Mediterráneo las más pobladas, con índices superiores a los 300 habitantes por km². En el sur la media no supera los 55 habitantes por km².

La cultura de Israel es inseparable de la historia del judaísmo y del pueblo judío que la preceden. La diversidad cultural de Israel se deriva de la diversidad de su población: judíos de todo el mundo llevaron sus tradiciones culturales y religiosas consigo, creando un crisol de costumbres y creencias de la cultura judía. Israel es el único país del mundo donde la vida gira en torno al calendario hebreo. El trabajo y las vacaciones escolares son determinadas por las fiestas judías, y el día oficial de descanso es el sábado, el Shabat. La importante minoría árabe de Israel también ha dejado su impronta en la cultura israelí en esferas tales como la arquitectura, música,y cocina.

Un nota informativa desde la Mesa de Redacción de Gentiuno.com

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