Niñas se venden en las calles de Cuba

17 de marzo de 2016

Cuba Niñas prostitutas

 



El Gobierno sigue negando la existencia de prostitución infantil en Cuba más allá de casos aislados. Niñas se venden en las calles de Cuba mientras el gobierno se tapa los ojos

Se llama Barbarita, vive en el barrio de Palatino y tiene 14 años. Se sincera tras haberme mentido cuando le había preguntado la edad después de que me prometiera pagar si le compraba un par de chancletas. No, no tiene 16 ni va a cumplir 17. Se prostituye desde los 13 años por entre dos y cuatro dólares. Su padre murió cuando tenía tres años tratando de llegar a las costas de Estados Unidos y su madre es alcohólica. No estudia desde que terminó, hace dos años, la escuela primaria. Por la forma en que se expresa, parece improbable que haya pasado del cuarto grado.

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Barbarita espera esta noche a Dayana y Lisandra, dos amigas de 21 y 16 años, respectivamente, que no tardan en llegar. Las tres juntas desmienten ante mis ojos las estadísticas oficiales. En un informe de 2013, las autoridades aseguraron que “los casos de prostitución con participación de menores fueron mínimos” y negaron que Cuba sea “un país de destino, tránsito o fuente de trata de personas”.

Dayana y Lisandra son primas, viven en El Cerro y brindan sus servicios sexuales en la zona desde que tenían 14 años. A la más joven le dicen la Yegua y a la mayor Tetris, como el juego de computadoras. Dayana tiene dos hijos que mantener, de padres desconocidos pero no le da mucha importancia: “Mira, Lisandra sabe quién es el padre de la suya, ¿y de qué le ha servido? La parió a los 15 y va para los 17 y el desgraciado no le ha dado ni un peso”.

La Yegua explica que no podría mantener a su hija si no se dedicase a “esto”. “Mi papá me botó de la casa y vivo con una prima mía que me cobra hasta el agua”, se lamenta.

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Dayana mantiene una relación con un canadiense de 84 años que viene con frecuencia y, según sus amigas, desde entonces no le falta de nada. “Paul me ha comprado de todo –dice enseñando un iPhone y un Rolex– pero el dinero que me deja no me alcanza para poder mantener a cinco personas.

El aumento en la llegada de turistas ha provocado un repunte en la prostitución. El año pasado el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas pidió al Gobierno cubano que estableciera “un archivo para analizar y monitorear el impacto que pueda tener la trata de niños en cuanto a venta y tráfico de menores con propósitos sexuales y de prostitución”.

La entidad mostraba especial preocupación por la definición de la mayoría de edad a los 16 años, lo cual deja una franja de edad muy vulnerable a los abusos sexuales y la prostitución sin protección legal. El pasado mes de septiembre, la ministra cubana de Justicia, María Esther Reus González, declaró en una entrevista que el país estaba evaluando cambios legislativos que incluyen, entre otras medidas, la elevación hasta los 18 años de la edad de la responsabilidad penal y para contraer matrimonio.

Una entrega informativa del periodista Pedro Acosta



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