Luis José Uzcátegui: Desconfianza, asco y políticos

16 de octubre de 2016

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Los políticos y no políticos, con demasía frecuencia, actúan en función de supuestos acerca de la conducta humana. En Venezuela, esta percepción es la causa de varios desaciertos de la dirigencia opositora y muchos planteamientos distantes de la realidad de algunos “sabios” y “analistas” opositores. El mismo nivel de ignorancia que tienen para entender lo que llaman pueblo lo tienen para desconocer la cantidad de sesgos que generan la mente, incluyendo la de ellos.

Durante mucho tiempo se pensaba que la conducta humana era producto de decisiones y elecciones racionales: la persona analiza con cuidado sus opciones, utilizan toda la información disponible y toma decisiones por sí mismo. Sin embargo, en los últimos tiempos, las investigaciones sobre toma de decisiones han mostrado otra realidad.

Las decisiones humanas se sustentan en lo fácil, en lo que nos viene a la mente sin esfuerzo. El pensamiento deliberativo, el que analiza alternativas y variables disponibles, es menos frecuente. Al ser seres sociales la conducta y opinión de los demás se convierte en ancla determinante para tomar decisiones y es prioritario hacer lo que hacen o dicen los otros. Vivimos de esquemas mentales, es muy poco lo novedoso, la sociedad ofrece múltiples modelos que son determinantes en la toma de decisiones.

El reto para los políticos es doble: conocer la mente de los humanos (el pueblo) la cual funciona en base a automatismos, pensamiento social y esquemas mentales que tienen poco de racional. Y lo más difícil -para todo ser pensante- entender y aceptar que sus mentes funcionan idénticamente a la de esos seres que integran la sociedad. En resumen, ni mucho conocen lo que determina la conducta de los otros y tampoco lo que determina sus propios pensamientos, conductas y decisiones.

Esto explica en parte la gran brecha de desconfianza (gobernanza) que existe en el mundo. Hace pocos días el Banco Mundial activo un encuentro con expertos donde analizaban los resultados del “Barómetro de confianza Edelmam 2016”: Más de la mitad de la población mundial expresa desconfianza en las instituciones gubernamentales y sus mandatarios, y bajo estas condiciones, se profundizará: desgracia, inequidad y populismo En el caso de Venezuela, las instituciones oficiales y sus políticos desde hace mucho tiempo superaron la barrera de la desconfianza y en la mayoría de la población lo que existe por ellos es repulsión. Desconfianza es el patrón que tipifica a los políticos, empresarios, individuos referencia social y hasta religiosos en el mundo, pero sólo en muy contadas regiones como en Venezuela, en este momento hay tantos políticos juntos convertidos en adalides del asco.



Luis José 7 de febrero 2015

Luis José Uzcátegui
Médico psiquiatra y antropólogo
ljuv2000@gmail.com / @LuisJUzcategui

Recetas contra el miedo

https://drluisjoseuzcategui.wordpress.com/recetas-contra-el-miedo/




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