Jesús Peñalver titula: Miseria humana en la Asamblea

16 de agosto de 2013

Pedro Carreño miseria

 
 
La miseria humana resulta, desde luego, incompatible con los avances que en materia de Derechos Humanos hemos venido observando a nivel mundial.  En este orden, ha sido respetuoso y progresivo el tratamiento que se le ha dado a esta materia, y evidente el  reconocimiento que las legislaciones modernas han dado en áreas de   defensa, promoción y protección de los DD.HH, de allí que se hable de personas con discapacidad, violencia de género, adultos mayores, libertad sexual, transgénero, en fin, de la pronunciada tendencia a procurar  la eliminación o reducción al mínimo de la discriminación, con un marcado respeto por la dignidad humana y en el entendido que cualquier diferencia o condición debe ser considerado un valor y nunca un defecto. 
 
Pedro Carreño 89Viene al caso este introito por la vergüenza ajena que han generado las infelices declaraciones del diputado Pedro Carroña, Graterolacho dixit, que ya se han tornado  recurrentes e inveteradas. Este,  al referirse a miembros de la organización política a la que pertenece el presidente legítimamente electo, Henrique Capriles Radonski, lo hizo con su habitual lenguaje soez de matón de barrio, de portero de burdel. Quizá estos últimos no se expresen tan groseramente como el diputado de marras, otrora señalado de haber asaltado cantinas  de recintos militares.
 
Aludir o remedar a una condición física de cualquier persona; referirse a su condición o a su orientación sexual, a “lo que prefieren o no prefieren en el amor”, resulta reprochable desde todo punto de vista, habida cuenta que quien profiere el insulto o se burla, es supuestamente alguien que milita en un partido “humanista”, vive halagando al difunto que le proveyó tantas canonjías y ahora se presenta como un adalid con loco afán dizque persiguiendo  la corrupción. Si empezara por casa propia sería estupendo y digno de encomio ¿o manicomio?
 
Sin más vuelta, la unidad duele y la usurpación tiene culillo. Esa perturbación angustiosa del ánimo, ese miedo, se evidencia en las arremetidas recientes contra partidos de oposición y sus dirigentes, el arrebato de sus estructuras y denominaciones, en la prohibición de derechos fundamentales a la jueza María Afiuni, la negativa a conceder una medida humanitaria a Ivan Simonovis, incocente civil confinado a una mazmorra militar y con riesgo de morir, al decir de su amada familia y equipo de abogados.
 Maduro y cabello asustados

A esto se añade el allanamiento amañado de inmunidades parlamentarias y la amenaza de seguir en ese siniestro propósito; el estrangulamiento de medios de comunicación y la persecución a sus dueños y periodistas. Otro tanto o mucho ocurre con las ilegales e interminables cadenas, que no bajan por ser tan granbdes los embustes y necedades que allí se emiten.
 
Sorprende la inopia intelectual y el enanismo político de ciertos funcionarios, que al propio tiempo comporta un desprecio por la dignidad de las personas y un insulto a las instituciones democráticas. No conforme con los hechos, también maltrata con palabras.   Vale señalar que, los  sicólogos recurren a los términos de maduración o madurez y encuentran que ésta se produce en forma irregular y muchas veces independientemente de la edad. Unos maduran más pronto, otros más tardíamente y hay personas que se mantienen en un permanente estado de inmadurez.
 
Fabio QuintilianoDecía Fabio Quintiliano: “Cuando queremos vaciar un líquido en un frasco de boca pequeña, tenemos que actuar lentamente. Si actuamos precipitadamente el líquido se bota y el frasco no se llena.” Y Agrega: “No se le puede dar instrucción, educación, formación a una persona que no tiene capacidad para adquirirla, que la adquisición no puede hacerse bruscamente sino por etapas, lentamente”. 
 
Sin temor a equivocarnos, esta valiosa reflexión del pedagogo romano-español aplica también para aquéllos que quieren hacer de la política su oficio, pero que no han sabido entenderla a cabalidad, y por tanto se han servido de ella alegremente. 
 
Todas las personas   merecen  respeto y  consideración; otros no deben olvidar que  del crimen no se regresa, aunque haya arrepentimiento y se avergüencen lavándose las manos, porque aunque quiten la mancha  del delito o de la ofensa y ya no estén en esas manos criminosas,  la mancha se habrá ido hasta la conciencia y allí el agua y el jabón no pueden penetrar.
 
Si se retractase u ofreciera disculpas públicas el capitán Carreño, el ofensor que da origen a esta letras, ya no valdría de nada, pues como se dice: nemo auditur propriam turpitudinens alegans… (Nadie para defenderse puede alegar su propia torpeza).
 
Aunque siempre he procurado librarme del autoelogio, ello no  impide afirmar con orgullo y satisfacción ante nuestros hijos y ante la sociedad donde cumplo mi rol,  que mi vida está libre de procesos criminales y de estafas al fisco, y que ante cualquier acto inhumano, represivo, discriminatorio o insultante a la dignidad de las personas, no puedo permanecer inmutable. La miseria humana no va conmigo.


Jesus Peñalver foto 2013



Jesús Peñalver es abogado. Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver



 
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