Francia deja sin subvenciones a los sospechosos de islamismo radical

15 de julio de 2021

Francia contra terroristas islámicos imagen 2





«El enemigo de la República es una ideología política que se llama islamismo radical», declaró ayer miércoles Jean Castex, primer ministro de Emmanuel Macron, durante la presentación del proyecto de ley concebido para reforzar y fortalecer el Estado contra cualquier tentativa de «secesionismo» político, cultural o religioso, islamista en particular.

Tras presentar el proyecto en el Consejo de ministros, Castex insistió en esta idea central, dirigiéndose a la opinión pública: «El principal objetivo del proyecto de ley es combatir el islamismo radical, pero, a medio y largo plazo, también podrá utilizarse contra toda ideología política que pretendiese combatir los principios y valores del Estado, la República». Remitido el proyecto a la Asamblea Nacional (AN), el debate parlamentario y aprobación comenzará en enero, para entrar en vigor a lo largo del año que viene.

Entre un 58% y un 88% de los franceses se dicen «preocupados» o «muy preocupados» ante la ascensión creciente del islam. Entre 5 y 6 millones de franceses son confesionalmente musulmanes. Un número creciente de jóvenes musulmanes consideran que los preceptos religiosos islámicos son «superiores» a las leyes del Estado, la República. Esa es la amenaza directa que se propone combatir el proyecto legislativo de Macron.

Matrimonios forzados

La futura ley tiene unos 50 artículos, divididos en cinco grandes capítulos: «Clarificar el ejercicio del culto musulmán». «Prohibición de la instrucción a domicilio». «Poner fin a los matrimonios forzados y los certificados de virginidad». «Combatir el odio online». «Proteger a maestros, médicos, representantes de la autoridad».

De entrada, un principio capital: «Clarificar» el comportamiento, financiación y gestión de mezquitas y lugares de culto. Imponiendo normas contables y administrativas más «coercitivas», acompañadas de medidas policiales más duras contra los imanes sospechosos de radicalización.

A continuación, combatir una «plaga» creciente: muchos padres musulmanes intentar evitar que sus hijos vayan a la escuela pública, ofreciéndoles una «educación en casa». Se impondrá la escuela obligatoria entre los 3 y los 16 años. Y se castigará con severidad a las familias que pretendan ofrecer «educación privada» (musulmana).

En el terreno ultrasensible de la vida social, el proyecto de ley castigará los matrimonios forzados y los certificados de virginidad de la «tradición musulmana». Se impondrán unas normas estrictas de respeto a la condición femenina, intentando liberar a las mujeres del yugo paternal/masculino.

Capítulo importante: la lucha contra la propagación de las redes sociales. Se tipificarán delitos de nuevo cuño para castigar a quienes difundan mensajes de odio y/o informaciones sensibles sobre personas a quienes se desea «atacar» o denunciar, amenazándolas física o moralmente.

Protección de maestros, médicos y representantes de la autoridad, para perseguir y castigar a quienes amenazan, a diario, a los profesionales de la enseñanza o los servicios hospitalarios, víctimas, con frecuencia, de familias musulmanas que pretenden imponer sus criterios religiosos en la escuela o los hospitales. Una atención particular tendrá la protección de policías y gendarmes.

La futura norma

Valores del Estado. El principal «objetivo» de la ley es el islamismo radical, pero a medio y largo plazo también podrá usarse contra «toda ideología política» que ataque «los principios y valores de la República».

Familia y escuela. Afirmará los principios de la dignidad de la mujer, persiguiendo a los padres que «suplanten» la enseñanza nacional por los «valores» de la enseñanza musulmana.

Mensajes de odio. Perseguirá la propagación del odio en las redes, tipificando nuevos delitos contra la difusión de informaciones que atenten contra la vida.

Mezquitas. Los lugares de culto sufrirán controles fiscales y policiales para atajar los mensajes islamistas y la financiación de actividades sospechosas.

Juan Pedro Quiñonero – Corresponsal del Diario ABC de España en París




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