Miguel Yilales: ¡Que se lo calen!

15 de mayo de 2017

Hijos de chavistas ladrones





No hay nada que paralice a los delincuentes que el temor a ser encontrados y juzgados por sus desafueros. Así ocurrió con Eichmann, que por mucho que huyó, se escondió y se cambió la identidad al final fue encontrado, capturado y llevado ante la justicia por sus crímenes.

Esto viene a cuento porque la diáspora venezolana, esa que tuvo que salir de un país que se les hizo extraño; la que construyeron y alimentaron los más grandes traidores que hemos tenido; la que huyó de su terruño por pensar distinto y por el miedo a morir en las mazmorras y las catacumbas que regenta la policía política del país y la que se fue para ver crecer a sus hijos y nietos porque en esta Tierra de Gracia los padres entierran a los hijos por culpa de un hampa que a veces es gobierno y de un gobierno que siempre es hampa, les dio por increpar en público a cuanto boliburgues, ex funcionarios chavista y rojitos hijos de rojos padres que andan por el mundo con los dineros esquilmados al erario público y se dan vida de marajá.

Enseguida surgieron algunas voces de “elevada” estatura política a condenar y cuestionar, lo que a su juicio, era una persecución que nada tenía que ver con lo político y constituía un acoso que rayaba en el fascismo, con lo cual demostraron que desconocen de las prácticas totalitarias, que no saben nada de valores democráticos y que se comportan como agentes encubiertos del régimen con el cuento de que los hijos no son responsables de las trapacerías de los padres como que si el aprovechamiento de los bienes provenientes de delitos no fuese también un delito.

Ni herencia, ni lotería

Narcochoros
Pareciera que a estos personajes se les olvida que nadie, absolutamente nadie, con la profunda crisis económica que generó el chavismo puede darse el lujo de comprar mansiones, adquirir lujosos Mercedes Benz o disfrutar por el Caribe en costosísimos yates a menos que su súbito enriquecimiento sea producto de una herencia de un familiar que nadie conocía y que en su lecho de muerte decidió hacer millonario al pobretón hijo de vecina que vive en Venezuela, una historia de telenovela sino fuese porque ese fue otro producto de exportación proscrito por la revolución.

Quisiera que alguien explicara ¿Cómo un “honesto” magistrado puede comprarse algunas propiedades de millones de dólares sin que se haya ganado el premio gordo de la Lotería de Navidad de España? ¿Cómo hace un “íntegro” golpista (que no le quedó pensión) para subvencionar a sus hijos en París, Sídney, Nueva York o en Tucusiapón a menos que haya sido ministro, viceministro, gobernador o presidente de la Asamblea Nacional y durante su gestión se haya llenado los bolsillos a punta de coimas, sobornos y del cuánto hay pa’ eso? ¿De dónde saca un chavista que dice ser probo para darse vida de acaudalado sin ser el afortunado poseedor del tíquet premiado del Lotto de Miami?

A los hijos del establishment chavista no les faltan medicinas, alimentos, ropa o calzados, no saben lo que es consumir los productos de segunda que reparte el régimen como dádiva de primera, no padecen la escasez de pañales, leche o tienen que acostarse con la barriga pegada al espinazo, ninguno estudia en las universidades chimbas (con sesgo ideológico, no son universidades) que han proliferado en esta suerte de populismo educativo y no temen a ser una estadística más de la violencia que campea en el país porque andan en carros blindados y con escoltas.

Justicia con impunidad

Decía Thomas Mann que “la tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad” y con estos perversos delincuentes que se enriquecieron a costilla del sufrimiento de toda una sociedad no se puede ser tolerante.

Ellos cultivaron los vientos que los perseguirán porque no hay justicia con impunidad, mientras tanto les tocará calarse los sermones, los regaños, la persecución y, sobretodo, los escraches porque nosotros, por ahora, padecemos los insultos, la procacidad y la vulgaridad de un desalmado que baila luego de que sus esbirros (uniformados o no) torturan y asesinan a venezolanos; resistimos la represión y las bombas lacrimógenas del camarada Padrino y sufrimos a su cómplice, el teniente-capitán Cabello, quien “sugiere” (para los subalternos las sugerencias de los superiores son órdenes) pasarle el carro por encima a quienes protesten y al siguiente día son atropellados valerosos ciudadanos por unos cobardes militares montados en tanquetas o en vehículos del Estado.

Llueve… pero escampa

Miguel Yilales Miguel Yilales
Periodista venezolano
@yilales




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