Mercedes Montero: Dedicado a la juventud venezolana

15 de mayo de 2017

Venezuela jóvenes heróicos




El pueblo venezolano es testigo de excepción de un verdadero milagro, estoy segura que muchas veces ante el hambre, la miseria, el crimen que diezma a la nación y, la pérdida del mínimo signo de respeto al ciudadano llego a creer que no había esperanza alguna de recuperar la libertad y democracia en el país. De repente, vio surgir en el año 2014 a una juventud que con toda fuerza le exigió al régimen y a las Fuerzas Armadas nacionales la devolución con respeto a la integridad de los ciudadanos, el regreso de todo aquello que por ley y como derecho constitucional le pertenecen al pueblo venezolano.

Venezuela joven combativa
Es preciso recordar que esos muchachos que hoy encabezan las protestas libertarias nacieron en la década de los 90 del pasado siglo XX y por lo tanto eran niños cuando el difunto Hugo Chávez llegó al poder llevando escondida bajo la manga la siniestra intención de entregarle Venezuela a la Cuba castrista. Ellos crecieron viendo a un presidente vulgar faltándole el respeto al pueblo que decía amar, a militares que en lugar de defender la soberanía se inclinaron ante el invasor castrista y, en vez de salvaguardar el territorio nacional y la libertad de su pueblo , se transformaron en salvaguardas del poder de quienes en nombre de una “revolución” inexistente saquearon las arcas de la nación con tal de ser socios a partes iguales del botín llamado Venezuela, con la única condición de apelar el poder de fuego contra el pueblo en caso de muy posibles y más que probables protestas y denuncias por parte del pueblo venezolano cuando se despertara del engaño al que lo había sido sometido.

Venezuela represión a sus jóvenes
En los años 20015 y 2016 el régimen apeló al uso de los más crueles métodos de represión, de violación de derechos humanos fundamentales, de trácalas y componendas para eliminar una salida constitucional a una crisis humanitaria sin precedentes, ya es del conocimiento internacional que Venezuela es un camposanto debido a las muertes por violencia, hambre, desnutrición, enfermedades que una vez fueran vencidas, escasez de todo tipo. Esta situación ha llevado al país al borde de una guerra civil. Nuestra juventud en este año 2017 se ha volcado a la calles de todo el país y se ha enfrentado con piedras, palos, protegidos con escudos y petos de confección casera a unos soldados que además de estar equipados como unos robocop, salen con tanques, fusiles, gases y todo tipo de armamento.

Estos muchachos salen a protestar enfrentando con verdadero brío a la Guardia Nacional y a los paramilitares chavistas armados hasta los dientes, que cada día hacen uso de métodos más criminales Detrás de ellos van sus madres con la fuerza que le da a una mujer el temor de perderlo, de que lo dejen mal herido, discapacitado tal y como han quedado decenas de muchachos. Detrás de las madres van los socorristas haciendo el equivalente a un milagro cuando salvan vidas y hacen curas con los muy escasos insumos con los que cuentan para tratar las emergencias.

No son solo jóvenes universitarios y liceístas cuyas edades oscilan entre los 17 y 25 años, los hay hasta de 14 años, los hay obreros, profesionales desempleados, y hasta niños, algunos de ellos hasta de cinco años, que se unen a las protestas, cubriendo sus caritas con trapos, están medio desnudos ya que no tienen ropa que ponerse , casi descalzos pues sus zapatos o lo que queda de ellos están para botarlos, cuando se les pregunta que hacen ellos ahí su respuesta es “porque tenemos hambre y queremos comer”. Hasta ese punto hemos llegado en la Venezuela que por obra y gracia de la traición del ahora difunto Chávez ha quedado transformada en un desierto que consume seres humanos, sin importarle que sean niños o personas de la tercera edad, a los que se los ha maltratado sin respeto alguno.

Joven venezolano en la candela
Venezuela lleva 40 días con una incesante protesta y en cada día las fuerzas represoras han asesinado a una o dos personas y herido a muchas más. Las reseñas periodísticas son el equivalente a un parte de guerra, ha habido días en el que los asesinados o defunciones ocurridas después de una agonía intensa corresponden al hijo único de una familia. Cierro esta nota relatando el dolor que se ve reflejado en la cara bañada en lágrimas del padre de un estudiante asesinado cuando dice “Dios quiera que no sea en vano la muerte de mi hijo”.

Mercedes Montero foto1 Mercedes Montero
Columnista de Opinión
mechemon99@yahoo.co.uk / @Mechemon




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