La catedral de Rembrandt, el Rijksmuseum de Amsterdam

12 de abril de 2013

Rijksmuseum de Amsterdam

Amsterdam.- Más de 50.000 personas ya han comprado sus tickets, como si de un concierto de Madonna se tratara. Y es que este sábado 13 de abril, remodelado por un equipo español, abre de nuevo sus puertas la cámara de los tesoros de Holanda: el Rijksmuseum.
 
Las primeras reacciones son de entusiasmo. Ahora el «Rijks», como lo llaman cariñosamente los ciudadanos de Amsterdam, volverá a medirse con las grandes pinacotecas mundiales como el Louvre de París, el Prado de Madrid o el Metropolitan de Nueva York.
 Rijksmuseum 3
Diez años estuvo en obras el museo más importante del país. Hubo una cadena de tropiezos y titulares negativos, la remodelación duró seis años más de lo esperado y costó un tercio más de lo previsto, hasta el total de aproximadamente 375 millones de euros (490 millones de dólares). Pero todo eso quedará olvidado cuando el sábado vuelva a abrir sus puertas al completo este templo del arte.
 
Sobre la plaza que da acceso al museo se colocará una alfombra naranja, con lo que la «Museumplein» volverá a ser el centro cultural de Holanda y un imán para turistas de todo el mundo. El Stedelijk Museum de Arte Moderno reabrió en septiembre, tras un largo lavado de cara. Y su vecino, el Museo Van Gogh, seguirá el 2 de mayo. Con él acabará una década tortuosa de obras y sin museos que lleven la batuta.
 Rijksmuseum 4
El gran rey de la plaza, frente al Concertgebouw (sala de conciertos), es el Rijksmuseum. Lo diseño en 1885 el arquitecto Pierre Cuypers como puerta de la ciudad: a través de dos torres, los ciudadanos de Ámsterdam dejaban atrás el viejo cinturón de canales de hace 400 años para introducirse en los barrios modernos.
 Rembrandt 1
Pero sobre todo, Cuypers creó una catedral para Rembrandt. Y ese fue siempre el problema. Esta obra maestra del arquitecto católico horrorizaba a los calvinistas holandeses. En el siglo XX fue adaptado incontables veces al gusto sobrio y las necesidades de la época: los murales se pintaron de blanco, el terrazo italiano se cambió por linóleo y los patios interiores se llenaron de pequeños gabinetes.
 Rijksmuseum 2
Hasta que el Rijksmuseum se convirtió en un oscuro laberinto. «Hemos lavado la cara al edificio», explica el arquitecto Antonio Ortiz. Y es que los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz no sólo han recuperado el antiguo esplendor del edificio de Cuyper, sino que con modernas ampliaciones, un nuevo pabellón asiático, un imponente hall de entrada y las últimas instalaciones técnicas lo han dotado de plena modernidad.
 

Diaz y Ortiz

Los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz en su estudio

Los patios interiores vuelven a estar abiertos y unidos unos con otros. Y bajo un enorme techo de cristal surge la elegante sala de acceso, por la que se espera que pasen hasta dos millones de visitantes al año. En la primera planta se aprecia otra vez el viejo brillo de Cuyper: delicados ornamentos florales en las columnas, altos ventanales emplomados, un nuevo suelo de terrazo y murales con escenas de la historia holandesa.
 Rijksmuseum Galeria de Honor
Y sobre ellos se eleva la exquisita bóveda, como en una catedral gótica. Desde allí se accede al verdadero santuario: la galería de honor. Esta mayestática sala, con elevados arcos ojivales, resulta impresionante. A la izquierda y a la derecha, sobre paredes grises, se suceden los maestros holandeses del siglo XVII: Vermeer, Frans Hals, Jan Steen.
 
Y al final de la galería, el broche de oro al que Cuyper dedicó el museo: La ronda de noche de Rembrandt. La obra maestra del pintor barroco es el único cuadro que regresa a su lugar original. En total, el Rijksmuseum expone en 80 salas 8.000 piezas de su colección, que ronda el millón de ejemplares. En conjunto, narran los 800 años de historia de Holanda.
 Rijksmuseum 5
También es nuevo el diseño de la exposición: los lienzos se muestran a menudo junto a objetos históricos en vitrinas casi invisibles. Así, junto a los cuadros sobre la caza de ballenas se ven pequeños gorros de lana de los trabajadores. El Rijksmuseum debe aunarlo todo, explica su director Wim Pijbes: «Los visitantes deben abrazar la belleza y vivir la conciencia del tiempo.»

Una Nota Informativa redactada desde nuestra Mesa de Información
Fuente: Agencias
Síguenos:
facebooktwitterrssyoutube


Otros artículos de interés