Pedro Corzo: Unasur, Venezuela y Samper

11 de febrero de 2015

Maduro y Samper 3





El verdadero objetivo de Unasur, Unión de Naciones Suramericanas, nunca fue el manifestado por sus promotores, quienes afirmaban que el proyecto tenía como propósito trabajar a favor de la integración económica y social de los países más meridionales del continente, mientras promovía la formación de una identidad ciudadana transnacional.

La realidad era otra. El designio era instrumentar un bloque político en el que un grupo de gobiernos,  identificados con el plan expansionista que encarnaba Hugo Chávez, dispusiera de la capacidad de presionar e influenciar políticamente en las decisiones de las naciones que se sumaran al bloque regional.

Los organizadores estaban convencidos que su discurso populista, integracionista y antinorteamericano, presionaría al resto de los países de la región a incorporarse,  aunque algunos de esos gobiernos discreparan de las propuestas políticas y económicas  del chavismo.

Tampoco les inquietaba ser minoría en la entidad. Estaban convencidos que integraban un núcleo sólido, con intereses comunes y con capacidad  de influenciar y/o presionar hasta lograr decisiones que favorecieran sus maquinaciones.

UNASUR CaposUnasur, se fundó en Brasilia. La reunión la presidió Luis Inacio Lula da Silva, aliado incondicional de Chávez. La propuesta oficial la hizo Evo Morales, uno de los promotores claves de la autocracia electoral.

El desaparecido mandatario venezolano fue el principal promotor de esta entidad. También gestó la Alianza Bolivariana de las Américas, ALBA,  la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC y el canal de televisión Telesur, un medio en el que los gestores del Socialismo del Siglo XXI, manipulan las informaciones a su conveniencia.

Chávez tenía recursos económicos para apoyar su proyecto hegemónico. A diferencia de Fidel Castro que intentó imponerse a fuerza de balas y bombas, el golpista venezolano lo trató con los petrodólares. Dilapidando una gran parte de las riquezas venezolanas, al comprar conciencias para desestabilizar las democracias.

La sede de la entidad está en Quito, Ecuador, un país cuyo presidente Rafael Correa, un déspota ilustrado, es partidario de la reelección indefinida, mientras ejerce un férreo control sobre los medios de información y manifiesta un profundo desprecio por quienes no comparten sus ideas.

La presidencia es ocupada por un mandatario de los países miembros por un año, de manera sucesiva. El cargo es más bien simbólico, el verdadero poder lo detenta el Secretario General.

Los cuatro secretarios generales que ha tenido Unasur desde su fundación a la fecha, han sido políticos profesionales, con diferentes prontuarios, pero cuyas decisiones han favorecido a los gobiernos que integran el proyecto  del SSXi,  en particular el régimen venezolano.

El primero en el cargo fue el populista y ex presidente argentino Néstor Kirchner. Su relación con Chávez fue muy estrecha, al extremo que el mandatario venezolano en gesto de agradecimiento dedicó su victoria electoral del 2012 al matrimonio Kirchner, Néstor ya había fallecido, y a Raúl Castro.

La colombiana Maria Emma Mejía, también ocupó la secretaria general, su imparcialidad para tratar las diferencias de los países miembros de Unasur y en particular para evaluar la situación interna de Venezuela se pueden apreciar en estas declaraciones, “Chávez puede que haya cambiado en una década América Latina, es indudable que en esta década nuestro continente nunca será igual».

Su relevo fue el venezolano Ali Rodriguez Araque. Un antiguo guerrillero marxista, un alto funcionario de los gobiernos chavistas. Ministro de Energía Eléctrica,  Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, Presidente de PDVSA, y Embajador de Venezuela en Cuba.

Actualmente ocupa la posición el exmandatario colombiano Ernesto Samper, un político muy controversial  cuyo periodo presidencial, 1994-1998, fue particularmente inestable.

UNASUR SamperSamper fue acusado por su rival, el también ex presidente Andrés Pastrana de haber financiado la campaña electoral con dinero del narcotráfico. El mandatario fue procesado por la Cámara de Representantes, pero los cargos fueron retirados.

Por su parte el gobierno de Estados Unidos, en una decisión sin precedentes contra un presidente en funciones,  le retiró a Samper la visa de entrada al país, mientras negaba al gobierno colombiano la certificación de lucha contra la droga, un fallo que implicaba el cese de la ayuda económica y militar de Washington.

Los antecedentes del ex mandatario colombiano le invalidan  para dirigir una organización internacional  y sus recientes declaraciones de que Unasur está listo para apoyar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lo anulan como mediador.

Samper después de expresar su apoyo a Maduro no puede arbitrar un dialogo entre los factores sociales, partidos políticos y el gobierno venezolano. 

Otra confirmación del compromiso de Unasur con el despotismo fue la reciente reunión de Montevideo, Uruguay,  donde los ministros de exteriores calificaron las sanciones de Estados Unidos a funcionarios corruptos venezolanos como una agresión a ese país.

Declarar que las sanciones estadounidenses afectan la estabilidad del hemisferio es una falacia, es intentar representar a Maduro y su corte, como la nación venezolana.


Pedro CorzoPedro Corzo (*) pedroc1943@msn.com
@PedroCorzo43

*.-Periodista y Director del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo





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