Ricardo Angoso entrevista a Omar Yepes

9 de noviembre de 2013

Omar Yepes portada

 

Omar Yepes lleva casi toda la vida en la escena política colombiana. Veterano líder del Partido Conservador y senador de la República, recientemente fue elegido presidente de su formación. Ahora, cuando el país está ad portas de celebrar unas elecciones legislativas y presidenciales transcendentales, Yepes lucha por conservar la parcela de poder que detenta su partido en el sistema político colombiano desde hace décadas. ¿Lo conseguirá? Las urnas dirán la última palabra.

-«La convención nacional del Partido Conservador decidirá si presentamos un candidato a las elecciones presidenciales»

-«Santos está en un bajón muy serio y no le será muy fácil recuperarse de aquí a las elecciones»

-«Lo que si debe definir el gobierno es si hay o no voluntad por parte de las FARC para llegar a un acuerdo y firmar una paz definitiva»

-«Las bases regionales y locales le apuestan a que tengamos un candidato propio a las presidenciales»

-«Uribe está en su derecho de hacer las críticas que quiera, ¿quién se lo va a prohibir?»;

-«Creo que ese aspecto de la desconfianza y la zozobra de la ciudadanía, que se percibe en el ambiente y es innegable, le ha restado mucha confianza al presidente Santos»

Ricardo Angoso: ¿Qué va a hacer el Partido Conservador ante las próximas elecciones legislativas y presidenciales?

Omar Yepes: Estamos en un plan de reorganización en distintos frentes. En la parte puramente administrativa, estamos trabajando en la reorganización nacional y también regional y local. Pero, de la misma forma, también tratamos de definir la parte programática y trabajando  por concretar los temas que vamos a poner encima de la mesa al país acerca de lo que piensa el partido.Y lo que se propone hacer en los distintos ámbitos de la vida para dar las respuestas que los colombianos necesitan.

R.A.: ¿Va a haber un candidato del Partido Conservador a las presidenciales?

Omar Yepes 2
O.Y.:
Hay tres tendencias dentro del conservatismo. Una primera tendencia es que el partido tiene que tener candidato propio a la presidencia de la República; otra segunda tendencia que está por acompañar al presidente actual, Juan Manuel Santos, en el camino hacia su reelección si finalmente se resuelve su postulación, y una última y tercera tendencia que aspira a llegar a algún acuerdo con el ex presidente Alvaro Uribe. La convención del Partido Conservador, que está prevista para el 4 de diciembre inicialmente, aspira a llevar no solo un programa para que la misma lo apruebe y sea el discurso del partido en la campaña, sino también para definir el tema de la candidatura presidencial. Debe ser la convención nacional la que discuta ese asunto.

R.A.: ¿Se percibe desde fuera una suerte de división interna, existe?

O.Y.: Hay tendencias dentro del partido, pero no en el Congreso y en las instituciones, donde veo más apoyos hacia el presidente Santos que hacia Uribe. Hay algunos congresistas, pienso que son minoritarios, que quieren que el partido  no tenga candidato propio y vaya solo a las legislativas, pero las organizaciones regionales y de base creo que prefieren que los conservadores tengan un candidato presidencial conservador. Yo no hablaría de división, me niego hablar de esa palabra, sino que creo que son tendencias dentro del partido, como existen en todas las formaciones  políticas del mundo. Esperemos que no vayamos a llegar a una situación difícil o de crisis en nuestras filas.

R.A.: Parece que uno de los temas estrella del presidente Santos era el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que el asunto no va por el bueno camino, ¿qué opinión  tiene de este asunto?

Santos FARC 678
O.Y.:
Todos somos amigos de la paz, desde luego. La inmensa mayoría de los colombianos, por no decir todos, le apuntan a respaldar la posición del gobierno de que se llegue a una posición negociada. El conservatismo fue en el pasado promotor de esos diálogos, sobre todo durante los gobiernos del presidente Betancur y más concretamente bajo el del presidente Pastrana. El partido hizo un esfuerzo gigantesco para llegar a ese acuerdo, pero no se pudo y hubo una cierta frustración. Ahora el gobierno de Santos está empeñado en llegar a una solución negociada y propuso unos términos que a finales de este mes de noviembre deberían estar acordados, tal como se propuso inicialmente.

Sin embargo, da la impresión que las FARC, como organización sentada a negociar, parecen que van consiguiendo lo que querían porque van dilatando y dilatando el proceso sin que se vea el final.  Las conversaciones no han llegado a buen puerto, pero creo que tenemos que seguir persistiendo e insistiendo en la paz. Lo que si debe definir el gobierno es si hay o no voluntad por parte de las FARC para llegar a un acuerdo y firmar una paz definitiva. Pero ese aspecto lo sabrá el gobierno, que es el que ha estado negociando y discutiendo con las FARC. El gobierno debe decidir si vale la pena seguir o no seguir negociando, en función de lo que haya percibido en este largo año de diálogo con las FARC.

R.A.: ¿Comparte las críticas que ha hecho Uribe a lo largo de todo el proceso y su negativa a seguir dialogando con las FARC?

O.Y.: Uribe está en su derecho de hacer las críticas que quiera, ¿quién se lo va a prohibir? Pero yo creo que el país no puede botar la posibilidad de una salida negociada al conflicto. Ahora hay que saber por cuánto tiempo se va a negociar y sobre qué bases. Parece que el tiempo no va a alcanzar.

Luego está la paciencia de los colombianos, en el sentido de hasta que punto y momento van a aguantar tan larga negociación. Soy de los que piensan que si hay voluntad de paz el proceso tenía que concluir rápidamente porque los puntos de controversia no son muchos. Los problemas sociales, de tierra, de participación política incluso, se pueden acordar en un tiempo razonable y relativamente corto. Todos los partidos tienen propuestas que muchas veces no se diferencian mucho de lo que proponen las FARC. El discurso de los colombianos, y también de los partidos, camina en la dirección de intentar resolver por la vía política los problemas sociales, algo de lo que no nos diferenciamos la mayoría de los colombianos de las FARC.

R.A.: Parece que Santos se lanza a la presidencia, ¿es así, según sus noticias, cree que tiene posibilidades?

O.Y.: Este es un país emotivo que cambia muy fácil de opinión, no es un país muy racional en materia política. Cualquier circunstancia de cierta transcendencia puede cambiar la opinión de muchos colombianos. Santos, sin embargo, está en un bajón muy serio y no le será muy fácil recuperarse de aquí a las elecciones.

R.A.: ¿Comparte el balance tan optimista que hace el presidente Santos de su gestión?

O.Y.: Yo creo que, en general, el balance es positivo. El país viene en un proceso de recuperación desde el gobierno de Andrés Pastrana. Pastrana encontró un país con dificultades en muchos campos, como en la educación, el orden público, la administración, el desarrollo económico, las relaciones con otros países, y la verdad recompuso la situación de Colombia. Pastrana entregó al presidente Uribe un país muy distinto al que recibió.

Respecto al orden público, Pastrana tuvo unos logros muy importantes y consiguió romper la diplomacia de la guerrilla en el exterior. Consiguió aislar en la escena nacional e internacional a las FARC, que hasta entonces gozaban de un enorme crédito en muchos países e instituciones. Se puso enfrente de ellos y les dio duro. Profesionalizó al ejército para hacerles frente y les entregó (a los militares) instrumentos para que pudieran luchar contra las FARC. Luego llegó Uribe y les dio la batalla, ya que con Pastrana no se pudo lograr la paz a través del diálogo.  Querían la guerra y se la dio duramente; Uribe consiguió diezmarles significativamente gracias a sus políticas de mano dura.

R.A.: ¿No cree que, pese a ese balance optimista que hace el presidente Santos, el descontento en la calle es muy grande?

O.Y.: Sí. No sé si las estadísticas se manipulan o son materia de manipulación. Creo que muchas veces muchos logros se presentan como tales sin que la sociedad perciba la veracidad de los mismos. Pero si las estadísticas dicen la verdad es que hay más empleo, también más seguridad…Hay más delincuencia común, eso es cierto, y creo que es una carencias que tiene este gobierno y que deberían de asumir. Debería de haber una política más rigurosa para hacer frente a las BACRIM (bandas criminales), al narcotráfico y a la delincuencia común a la que me refería antes. Pero, ya le digo, en términos generales yo al país le siento bien, aunque sí es cierto que hay un cierto estado de zozobra en el sentido que la ciudadanía percibe de que hay algo que no marcha, que no funciona. Y creo que ese aspecto de la desconfianza y la zozobra de la ciudadanía, que se percibe en el ambiente y es innegable, le ha restado mucha confianza al presidente Santos.

R.A.: ¿Qué cree que puede pasar en las próximas elecciones? ¿Conservará su partido los mismos resultados de hace cuatro años?

Omar Yepes 3O.Y.: El uribismo a quien más daño le hace, más concretamente Uribe, es a su antiguo partido, al de la U, y en segundo lugar puede restar a los conservadores algo de nuestro patrimonio electoral, sobre todo en las bases.

Hay un convencimiento en las bases, en algunas, de que el ex presidente Uribe tomó del acervo ideológico de los conservadores una buena parte de su bagaje político e hizo buen uso de este discurso durante su gobierno. Tenía tres ejes básicos que provenían de los conservadores, como los asuntos de la seguridad, la confianza inversionista y la cohesión social. Eran tres temas históricamente definidos por el Partido Conservador ,aunque bajo distintas denominaciones. El desarrollismo en el sentido de confianza para los inversores. Pero también la cohesión social, que siempre fue un tema fundamental desde su fundación, ya que no olvidemos que nosotros hemos adoptado la doctrina social de la Iglesia como parte fundamental de nuestro programa político. Luego el asunto de la seguridad estaba en el programa fundacional del partido, para poner y llevar el orden a toda la sociedad colombiana. Se trataba del respeto a la Ley, en sus orígenes, y también ahora.

Entonces, y expuesto lo que le he dicho, creo que el uribismo puede hacernos algún daño, pero no tanto y tan significativo como algunos lo piensan. Yo creo que el conservatismo, el uribismo y el liberalismo estaremos casi en igualdad de condiciones tras las elecciones, tanto en materia de senadores como representantes de la Cámara. Quizá el partido de la U sea de los más castigados por el uribismo, ya que ese partido era de Uribe y ahora muchos de sus antiguos miembros están con el ex presidente en el partido de Centro Democrático.

R.A.: Parece que la izquierda va muy dividida y tiene pocas posibilidades, ¿qué piensa de este trance por el que pasa?

O.Y.: La izquierda es que no se ha podido consolidar en este país. Hace años mostró una cierta fortaleza e incluso consiguieron la proeza de llegar a la alcaldía de Bogotá. Pero luego no han podido demostrar más cohesión y fortaleza; las ambiciones de poder y las divisiones internas les han consumido y parece que sus posibilidades electorales están bajo mínimos, al menos así lo veo yo.



Ricardo Angoso 2


Ricardo Angoso
Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org
@ricardoangoso





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