Jesús Peñalver: La mentira engaña a quien la dice

9 de julio de 2016

Mentiras en Venezuela

 

 

El aserto es de mi madre, al menos a ella se lo escuché por vez primera, así que seguiré haciéndole honor y procuraré aferrado a las verdades, por más que nos duelan.

Un país donde haya un viceministerio “para la felicidad”, no puede ser infeliz. Sostener lo contrario sería una vileza, una falta a la verdad. Así que repitan conmigo: en Venezuela todos somos felices, aquí no hay colas para comprar alimentos y medicinas; la gente anda a sus anchas por las calles y avenidas; no hay hampa; la seguridad es nacional; las policías y militares nos protegen, en fin, que mar ni que mar, todos los océanos de todas las felicidades convergen en nuestro país. ¿O no?

No sé por qué el pueblo se empeña en convocar a un referendo revocatorio del mandato del probadamente venezolano que nos gobierna, si su desempeño ha sido el mejor de toda nuestra historia republicana, si acá los servicios públicos funcionan a plenitud, se respeta el Estado de Derecho, no hay presos políticos, ni persecuciones a la disidencia, sí, esa disidencia que aún no reconoce ni es capaz de entender que el gobierno de Maduro ha superado ostensiblemente al de aquel demócrata que fue Hugo Chávez, en mala hora tildado de golpista, resentido y delirante.

Castrochavimo verdadesDebemos decir la verdad y asumir con firmeza, que el Poder Electoral, hoy en manos – por dicha- de cuatro conspicuas damas, ecuánimes y profesionales a toda prueba, garantiza a todos los venezolanos procesos electorales pulcros, límpidos y legalmente impolutos, en razón de lo cual no debemos tener duda alguna y confiar en ellas, en esas admirables señoras que facilitan y lo harán, a todo evento, cualquier iniciativa popular que, enmarcada en la Constitución Nacional, procure darle un giro a la situación del país. Por cierto y aunque no se explique, porque como dije antes, todo marcha de maravilla en esta Tierra de Gracia.

Sí, todo marcha de flor perla, con motores y sin motores, porque hoy gobierna un hijo de Chávez, un presidente obrero que “no duerme ni tiene vida propia”, Tania Díaz dixit, entregado en cuerpo, alma y “corazón de patria” a luchar por ella, especialmente en esa “guerra económica” que ha emprendido la derecha.

Reconózcase que Carlos Osorio no es un ladrón, él no se ha robado los dineros de los alimentos, Nicolast Maduro es un prominente presidente de encomiable desempeño y Chávez vive.

Asimismo, que las cadenas presidenciales son necesarias para que el gobierno magnífico y magnánimo de Nicolast Maduro, el hijo de Chávez, comunique al pueblo sus aciertos, los tinos de su ejercicio, y sobre todo, con la impronta del comandante eterno, galáctico y gigante, su carácter humanista, lo feminista que a diario demuestra ser; para que de una vez por todas comprendamos que tenemos patria bonita, socialista, antiimperialista y de gente muy lista, lista para defenderla de los ataques de Obama y compañía. Vale gritar ahora, ¡Obama, deroga el decreto ya!

Mención aparte y especial merecen los fallos del tsj (tribunal supremo de justicia), verdaderos tratados de justicia, derecho y jurisprudencia, que ni el mismo Justiniano, el compilador romano, hubiera sido capaz de dictar una sentencia así, plena de sapiencia jurídica. ¡Saludos a Calixto!

Ojalá mañana haya realidades más amables y verdades que, por muy duras que sean, sepamos afrontar con valor y ciudadanía. Y no se olvide que el mentiroso se va haciendo una cáscara de cinismo y nada le entra. Pero hay que decirle claro: Usted es un mentiroso.

Jesús Peñalver foto de jiulio 2015


Jesús Peñalver
es abogado
Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver









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