Hernán Rubín cuenta que vuelve a Caracas la Opera de Tres Centavos

9 de mayo de 2016

Opera 3 centavos




Vuelve La Opera de Tres Centavos a Caracas: al Teatro Chacao, desde el domingo 8 de mayo Día de las Madres, y el próximo fin de semana: 13, 14 y 15 de mayo.

La Opera de Tres Centavos (Bertolt Brecht, Kurt Weill, Berlín, 1928), desciende directamente de Miguel de Cervantes, en cuanto a picaresca: de sus Novelas Ejemplares, entre las que Rinconete y Cortadillo dan la acción, a la dramaturgia de John Gay (The Beggar´s Opera, Londres, 1728), en la tradición musical clásica de las semióperas de Henry Purcell (1659-1695).

Si entendemos que “Beggar”, más que “pedigüeño” es “engañador”, como todo buen mendigo. Así, se irá ingresando en la perspicacia de lo que trabajaron Miguel de Cervantes, Henry Purcell, John Gay y Bertolt Brecht y Kurt Weill.

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Para entender La Opera de Tres Centavos, el trabajo de Bertolt Brecht y de Kurt Weill, hay que partir de estos enunciados. “Monopodio”, por ejemplo, en Rinconete y Cortadillo es “Jonathan Peachum”, en La Opera de Tres Centavos. Habría que estudiar la etimología de cada nombre, para comprender mejor los significados internos de una y otras obras. Los pícaros de John Gay son los mismos de Cervantes y de Brecht. Monopodio-Peachum, es “la Voz Cantante” en una y otra obra.

Además, habría que entender, musicalmente, el ascenso del género musical, desde Purcell a Richard Wagner (1813-1883), para comprender como Brecht y Weill desacralizan la ópera y la hacen callejera: de tres centavos.

Otro ejemplo, que quizás, haya surgido, bien de la inspiración, o del trabajo de inspección, del director, Miguel Issa, al intercambiar en cada presentación, los papeles de Filch y de Smith, con dos de los mejores graduandos 2016, del Taller Nacional de Teatro de la Fundación Rajatabla: Jósbel Lobo y Diego Abreu.

“Filch” es sucio, “de albañal”. “Smith”, es palabra que acompaña generalmente, al metal: Goldsmith, silversmith. The Beggar´s Opera tuvo mucho que ver con la corte de Hannover, en donde John Gay representaba a la Reina Ana (1665-1714).

Para Brecht, Smith, con la Reina Ana, negocia el estipendio real de mil libras para Macheath. Quizás, mitad y mitad. Ana tuvo dinero desde niña y en la corte nunca se supo de donde lo obtenía. Quizás, como ahora, por los favores que conseguiría con su hermano el rey de quien hereda el trono y hace Duque a Mambrú, el de “la guerra.”

¿Qué es un centavo, para los jóvenes de hoy que vayan a ver La Opera de Tres Centavos? También, hay que comprender lo que es un centavo, para formalizar la valoración que merece.

Aunque, no es el momento de analizar La Opera de Tres Centavos sino el momento, la oportunidad de ir a verla. Una oportunidad única, y con la Orquesta Mariscal de Ayacucho, la orquesta que tocó en las presentaciones del Ballet Bolshoi, en su visita a Caracas en los años noventa del siglo XX.

Este trabajo de Rajatabla, producido por William López y dirigido por Miguel Issa (quien ya nos dio una espléndida mirada suya, muy personal, de Brecht y Weill, en El Eco de los Ciruelos, (2008), es un montaje en la tradición de la vitalidad histórica de La Opera de Tres Centavos.

Escenificada en Caracas, en 1970-71, dirigida por Hermann Lejter, en el plantel del Maestro Nicolás Curiel, por el Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela, y el montaje original del Berliner Ensemble (el de 1928), en el Teatro Teresa Carreño, en 1990, en el 8° Festival Internacional de Teatro de Caracas, del Ateneo de Caracas y la Fundación Rajatabla (Carmen Ramia y Carlos Giménez).




Este trabajo de Miguel Issa es enaltecido por Domingo Balducci en un impecable Macheath: el mejor Mackie Navaja, en lo que puede verse en YouTube, desde la versión de 1931, de Georg Wilhelm Pabst. Zaira Castro (se estrena en esta reposición), Adolfo Nittolli, el rotundo Peachum, Diana Peñalver, magistral Señora de Peachum, Wilfredo Cisneros, impecable “Tigre” pecador de Piccadilli, Adriana Bustamente, en el trabajo que legara Lotte Lenja, como Jenny, tan sagrada como para cantar la Canción de Salomón y Sandra Moncada, quien con Zandra Castro, disputa el trabajo memorable de María Cristina Lozada como Polly, en el montaje del Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en el que también debutara William López. Federico Ruiz y Daniel Gil, dos músicos para tal trabajo grande.

Opera 3 centavos foto 3No tengo más palabras para conmover las sensibilidades ajenas invitando a apreciar este legado monumental de la cultura y la antropología del humano ser, de su ética y su moral, de su estética, confabulada, como en la Venezuela de hoy, en pintores de tatuajes más llamativos que los del pene de José Arcadio Buendía, en colas y bachaqueros, asaltantes y motorizados, miniteatros, raperos y hiphops y mucho más.

La Opera de Tres Centavos es un fresco viviente de uno mismo en una dramaturgia épica. Quizás, con Look back in anger (Rencor al pasado), de John Osborne (Londres, 1956), la dramaturgia más importante del siglo XX y tan vibrante, que la tenemos en Caracas, en el teatro Chacao, gracias a la Fundación Rajatabla, en sus 45 Años.

Glorias siempre, a Carlos Giménez y a quienes han mantenido su conmovedora estética más allá de su regreso al Hogar, el regreso a Dios, si la muerte es el premio de la vida, como dijo El Bardo, William Shakespeare en Cymbeline, y quien con Miguel de Cervantes, en el Año 400 de su regreso (23 de abril de 1616).

Hernán Rubín créditos


Una nota de Hernán Rubin

mayo de 2016
rubinhernan@hotmail.com







 

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