Impeachment contra Trump o polarización estéril?

8 de diciembre de 2019

Impeachment contra Trump




Parece inevitable que la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, formule una acusación formal en contra del presidente Donald Trump y de, con ello, pie a un juicio de destitución presidencial en el Senado estadounidense.

Es un suceso ciertamente histórico

En ambos escenarios, la división partidaria es evidente: en las audiencias y pesquisas en los comités de Inteligencia y Judicial de la Cámara, el control ha estado de lado de los demócratas, que son mayoría y abrumadoramente consideran que Trump cometió actos graves contra la Constitución que justifican someterlo a impeachment, sobre todo el haber condicionado ayuda financiera para defensa a Ucrania a cambio de que el gobierno de ese país investigara al exvicepresidente y aspirante presidencial demócrata Joe Biden. Los republicanos han rechazado tal valoración y considerado el proceso como una farsa motivada por intereses partidarios y electoralistas.

Pero se prevé que la acusación sea planteada y aprobada en la Cámara de Representantes por la mayoría demócrata, quienes consideran que la defensa republicana del presidente está, igualmente, basada en intereses partidarios y electoralistas.

USA Congreso foto 654
En contrapartida, en el Senado, por lo que se ha visto hasta ahora, serán los republicanos quienes controlarán el juicio de impeachment, tratarán de desacreditar los argumentos demócratas y, al no avalar la acusación, usarán su mayoría para despejarle el camino al presidente.

La posibilidad de que al menos 20 senadores republicanos condenen a Trump y se sumen a todos los demócratas para votar la destitución presidencial es muy reducida, muchos creen que nula, y salvo que se den nuevas revelaciones demoledoras contra Trump es improbable que sea destituido.

Eso al margen de que su conducta en relación a la trama ucraniana constituya, con base en las declaraciones de numerosos testigos y de la opinión de, literalmente, medio millar de juristas en efecto actos que justifican que se someta a Trump al impeachment.

¿Está entonces la acción demócrata un imperativo legal y moral y la republicana una suerte de ceguera o de huida hacia adelante para preservar el poder?

Al final, sobre todo en el presente contexto de polarización, la decisión inevitablemente política del impeachment arderá y se apagará de acuerdo a líneas partidistas claras (la voluntad de la mayoría en cada cámara) pues parece improbable que se den acuerdos bipartidistas sustantivos que, en cada caso, bloquen la acusación en la Cámara o la avalen en el Senado.

El resultado será, presumiblemente, similar al del proceso de destitución de Andrew Johnson en 1868 y de Bill Clinton en 1998-1999: el presidente será acusado formalmente en la Cámara Baja pero saldrá airoso del juicio en el Senado. Richard Nixon, en cambio, optó en 1974 por renunciar antes de que la Cámara lo acusara formalmente.

Con todo, en aquellos casos se dieron ciertos trasvases entre uno y otro partido. Eso fue, en el caso de Nixon, lo que selló su suerte. En el caso presente, los bloques han sido impermeables.

Impeachment contra Trump foto 1
Y ese escenario en el caso de Trump ha parecido claro desde hace tiempo y ha sido así, como se ha visto, al margen de la gravedad de las acusaciones y testimonios en contra del presidente, pues las mayorías partidistas en cada cámara son las que controlan en su ámbito el proceso. Desde el principio ha resultado evidente que la Cámara acusará y el Senado absolverá a Trump. Los argumentos que apuntan hacia actos presidenciales impropios han marchado, así, en paralelo a ello pero no han suscitado trasvases entre las partes.

Una nota informativa del periodista Jesús Del Toro


Síguenos:
facebooktwitterrssyoutube


Otros artículos de interés