Mohamed Morsi fue el artífice del golpe egipcio

8 de julio de 2013

Morsi y militares


Qué ha sucedido en Egipto? Se escribe el capítulo más reciente de una tragicomedia que comenzó con un prólogo de fantasía: la llamada “primavera árabe”. En Egipto, el alto mando castrense ha dado un golpe militar. Días después de presentarle un ultimátum al gobierno civil, las fuerzas armadas suspendieron la constitución y sacaron de la presidencia al ingeniero Mohamed Morsi, un militante de la Hermandad Musulmana, el grupo islamista que dominaba la inepta administración encabezada por Morsi. Así de simple.

Egypt Corte Suprema
Hasta ahora la Casa Blanca no ha calificado la asonada como un golpe militar. ¿Por qué? Reconocer públicamente la descarnada realidad egipcia obligaría a la administración Obama a cortar la generosa ayuda militar que Estados Unidos le proporciona a las fuerzas armadas golpistas. Si hay golpe no hay dólares. Lo dicta la ley estadounidense. Al mismo tiempo, en su fuero interno la administración tendrá que aceptar que su estrategia egipcia, la de cultivar a un islamista electo democráticamente con la esperanza de transformarlo en un “moderado”, ha fracasado.

Morsi seguidores
Al parecer los obamistas se dejaron persuadir por las suaves ambigüedades que Morsi y su banda de simuladores les soplaban a diplomáticos y otros enviados de Washington. En lugar de prestarle más atención a los hechos y a los discursos que Morsi pronunciaba ante sus fieles (por ejemplo, en el 2012, en la universidad del Cairo donde vociferó: “les juro a todos que da igual lo que dice la constitución, aquí vamos a imponer la Sharia al islamiya”. Y días más tarde, “todo tendrá que ser islámico, todos los puestos claves, las instituciones, hasta el sistema de drenaje”), como hicieron incontables egipcios entre los cuales descuellan los militares, convencidos de que la mezcla de ineptitud y autoritarismo del señor Morsi arrastraba a Egipto hacia un caos amparado en el Islam ortodoxo y manipulado por la Hermandad Musulmana y sus aliados.

Si algunos líderes detenidos de la Hermandad tienen la oportunidad de conversar con Hosni Mubarak y su séquito en la prisión de Tora (ambos grupos se encuentran en esa cárcel en estos momentos), tal vez el hombre fuerte depuesto por un levantamiento popular en el 2011 podría señalarles a los islamistas destronados que el principal error de Morsi, y de Mubarak , fue menospreciar a las fuerzas armadas.

Egipto Generales

El presidente Mohamed Morsi (centro) acompañado por
Hussein Tantawi (izquierda) y Sami Anan

Podría recordarles a sus interlocutores que en agosto del año pasado Morsi llegó a la ingenua conclusión de que había neutralizado a los militares pues consiguió destituir al mariscal Mohammed Hussein Tantawi, el Ministro de Defensa, y al jefe del estado mayor, el general Sami Enan, sin provocar detectables rugidos agresivos entre las filas del ejército. Este venerable Ministro de Defensa, quien ocupaba el cargo desde 1992, también había sido el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF por sus siglas en inglés), la junta provisional que gobernó el país entre la caída de Mubarak y las elecciones presidenciales; el general Enan, un oficial con fama de ser buen amigo de los estadounidenses, era visto como el sucesor de Tantawi. Después de conocer la medida de Morsi, un miembro prominente del partido Libertad y Justicia, el brazo político de la Hermandad Musulmana, comentó con efusión que el presidente “le había asestado un golpe suave (a soft coup) a los milicos”.


Por Ramón A. Mestre
Periodista
Miami (USA)
ramestre@gmail.com

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