Catalino y sus 14 años de vida plena

8 de marzo de 2016

Catalino adiós



Hoy es a mi que toca este obituario, Catalino siempre se encargó de esas crónicas dolorosas de los amigos peluditos que partieron antes que él… El Site «Animalitos» se queda sin su extraordinario Web Master y la responsabilidad en las alocaditas patitas de Trapito, el último gran mosquetero de ese grupo fascinante que iniciaron Goyo y Fucho y que dio nacimiento a un Site que desde sus comienzos ha contado con amigos, seguidores y admiradores.

Catalino traviesoPuedo decir tanto de mi amigo Catalino… de cuando apareció casi recién nacido y nos robó a todos el corazón. De su mal humor y su arrogancia, de su extraordinaria inteligencia. De su amor que me dio tantas y tantas alegrías.

Tenía apenas 5 meses cuando pasó por uno de esos trances difíciles que a muchos pueden tocarnos. El hizo de esa circunstancia un tema… Un gran tema. Por tanto prefiero rescatarlo y compartirlo con todos los  magníficos cibernautas que nos leen y que quieren tanto a las mascotas. Lo comparto y solo agrego que Catalino como Goyo y Fucho, como Anacleto, como el Gran Freud siempre será parte de mis recuerdos bonitos, de mis gratitudes a la vida y sus extraordinarias criaturas. Catalino el Gato Web Master, Catalino el tipo sesudo, Catalino el valiente defensor de nuestros espacios, el amigo, el compañero…

Ya estás con los Panas que marcharon antes mi gato adorado, no sufriste ni tampoco estuviste solo. Me harás mucha falta porque es difícil llenar los espacios que deja la gallardía ¡Te amé mucho y lo seguiré haciendo! 

Catalino con el travieso Trapito
Y aquí, para todos sus lectores el «REMITIDO Y ACLARATORIA» que una vez -cuando era muy pequeñín- publicó…

Yo, Catalino, menor de edad, gato de nacimiento y perro por contagio (Siempre he vivido y compartido con ellos), de este domicilio, y de SEXO MASCULINO. informo a todos mis amigos, relacionados y al público en general, que he sido vilipendiado, irrespetado, y forzado a ser y actuar como lo que no soy, durante los muy escasos cinco meses de vida que tengo.

La historia se remonta al día que, separado accidentalmente de mi madre biológica, la gata Panchita (parentesco que despeja mi gran parecido con ella), con apenas pocas horas de nacido, y aterido de frío, muerto de hambre, y abandonado a mi suerte, sobre un césped mojado por una lluvia inclemente, llorando desesperado, llamé la atención de una joven que de inmediato se acercó.

Amorosa me tomó en sus manos, y me llevó hasta la casa, donde pude ser secado, abrigado, y donde se dieron cuenta de la necesidad urgente de comprarme un tetero o biberón, ya que no sabía comer, era muy chiquito y mi mamá no pudo enseñarme.

Ella solicita, lo compró, de inmediato me dieron una sabrosa lechita caliente, y confieso que me dije: ¡Te armaste! Aquí vas a vivir re bien…

Bueno, así ha sido -en líneas generales- sino fuese por esto que les relataré a continuación.

Cuando llegué a la que es ahora mi residencia, mi mami, una tipa distraída y ocupada en sus asuntos necios, como son hablar de política, vivir estudiando y escribiendo, y preocupada por todo lo que pasa, bien aquí o en cualquier lugar que le parezca en peligro de perder libertades o democracia, desde un primer momento me llamó gatito. Ella siempre dio por sentado que yo era un macho, y hasta me había puesto de nombre Juvencio.

Todo perfecto, hasta que aparecieron Aracely y Alfonso, dos chamos más buenos que un pan, pero tontos de pila… Ellos un buen día, recién llegado, salieron con la gran noticia de que yo no era gato sino gata… ¿Se imaginan cuanta incultura sexual la de estos dos cristianos?

Catalino bebéEn consecuencia, de inmediato conminaron a mi mami a cambiar mi aristocrático nombre Juvencio, por otro propio de una fémina… Mi mami lo pensó, y tonta como es, decidió que mi mejor nombre sería Catalina… Con él, he sido llamada desde hace casi cinco meses, me conoce todo el mundo: Mi familia, mis amigos, mi pana Goyo, me conoció mi amado Fucho y todo el vecindario…

Para ser breve, les cuento… Temiendo que fuera la sensación del lugar, y que murieran de amor por mi los gatos de la cuadra, en mi condición de «Fémina» agraciada, que hasta la Blanquita García Bocaranda, nuestra «Colega» del Site de Medicina de este Magazine, y que tenemos por gran «Conocedora» de temas científicos, aceptó sin chistar que yo era gata, y tuvo los riñones de decir que me parecía a Kim Novak … Bueno, el hecho, es que por lo antes expuesto, decidieron que sería operada para evitar en mi, las tentaciones de la carne (¡Recorcholis! parezco un pastor protestante… Jijijiji).

Pues en esa tónica, me llevaron a un lugar muy adecuado, auspiciado por la Sociedad Venezolana de Protección a los animales, llamado «APROA» y allí, después de vacunarme, desparasitarme y auscultarme, también un veterinario un tanto mayorcito (Quizá por eso no vio bien…) también concluyó que yo era gata… Así quedé registrada como CATALINA…

Pasaron los meses, todos han celebrado mi belleza, mis progresos, mi crecimiento magnífico, y todos, sin excepción han aceptado que era una gata… Hasta ayer señores, que era el día fijado para mi operación y que salí muy temprano de mi casa, acompañada de los dos «Caídos de la mata», Aracely y Alfonso, luego de mantenerme 12 horas muerto de hambre, para someterme a la operación… Llegué aterrado, me pasaron al quirófano, me afeitaron mi hermosa panza, y me durmieron…

Fue entonces allí, cuando un joven, bastante más avispado que el primer veterinario que me vio, dijo: ¿Y por qué van a capar a este gatico…? ¿Y por qué le afeitaron su barriga?

¡COMO! gritaron al unísono la Aracely y el Alfonso… y en mi inconciencia me dije ¡La madre del que me confundió con una gata!

Pues amigos… ahora aquí estoy, con un nombre horrendo: Catalino, masculinización del que he usado en mi seudo condición de gata…. Con una virilidad recién estrenada que aún me trae un tanto confundido, y con un daño moral a cuestas que alguien tendrá que pagarme.

Por tanto, y a sugerencias de mi amigazo Goyo, mi mentor y consejero, heme aquí… solicitando con URGENCIA un buen abogado, experto en cobrar daños morales, para que se haga cargo de mi caso, y me logre una buena indemnización.

Catalino chiquitín
También, queriendo que todos sin excepción, se enteren que no soy una gata, tampoco un travesti. Que soy un gato macho, normalísimo. Un gato con todas las de la ley, y que si una cuerda de tontos me han hecho actuar y parecer gata, a ellos hay que reclamarles su torpeza…

Amigos, no se gana para sustos dice Goyo, quien admite haber caído también en el terrible equivoco (Y pruebas de ello sobran en este Site Web, donde aparezco como gata en petidas narraciones), pero que en él es excusable, ya que yo soy el único gato que puede acercársele, ya que de todos es conocido su odio desatado al resto de mis congéneres… Soy y creo que seré siempre, el único felino en su vida, lo que permite comprender, que en el caso de Goyo, es perdonable que nunca pusiese en duda que yo era lo que se dijo que era…

Ya para finalizar, les mando las fotos de mi panza pelona, prueba del crimen horrendo que pretendieron cometer…

Catalino panza rapada
¡Ah! y qué les cuento… Figúrense que ya anestesiado, el jilipollas del veterinario preguntó: ¿Lo capamos? Menos mal que al inocente lo protege Dios, y la tontíca de Aracely llamó a mi mami, que de vez en cuando tiene ideas inteligentes, y ella dijo:

¡NOOOO! Pobre, demasiadas vainas le han echado ya… Así que aquí me tienen. A Catalino, macho criollo vernáculo. En posesión de todos mis atributos varoniles y anunciándome solicito a todas las féminas gatunas que deseen disfrutar de mi recuperada virilidad.


Catalino el Gato Web Master y su amiga Eleonora dando el adiós… 



Síguenos:
facebooktwitterrssyoutube


Otros artículos de interés