Benner Turner: Soy comunista. Tú también; es que todavía no lo sabes.

7 de noviembre de 2013

Soy comunista 1


A comienzos de la Guerra Fría un gringo pidió a un ruso explicarle el comunismo. “Fácil,” dice el ruso. “Si tengo dos de una cosa y tú no tienes ni una, te doy una.”  “Es decir, si tú tienes dos aviones y no tengo ninguno, me darás un avión?” “Claro!” contesta el ruso. “Y si tú tienes dos carros y yo no tengo ninguno, me darás un carro?” “Por supuesto!” “Y si tú tienes dos camisas y yo no tengo ninguna, me darás una?” El ruso no contesta; queda pensando. “¿Qué pasa?” pregunta el gringo. “Es que sí tengo dos camisas.”

El ComunismoPuedes decirme que el ruso no era un verdadero comunista, pero no es así. Si en vez de tratarse de un gringo, el ruso hubiese estado tratando el asunto con un miembro de su familia, no hubiera pensado dos veces. Si tu hijo la necesita, le darás hasta la camisa que llevas puesta. Y muchos lo hemos hecho, en el regreso de la playa, al caer un chaparrón súbito, después de un juego de fútbol en el lodo. En cuanto a tu familia, todo lo tuyo está disponible si ellos lo necesitan.

El comunismo no es solamente de la familia nuclear. Si mi cuñado me pide un préstamo se lo doy, totalmente consciente que no me va a pagar. Pero con él hay un comunismo menos fuerte; no le prestaré mis palos de golf. A mi vecino le prestaré mi máquina de podar, aunque lo vigilo cada hora para que no se olvide regresármela. Soy solidario con mis amigos camaradas hasta que me fastidien. También a veces colaboro con la Asociación de Vecinos, y montos menores a una que otra obra de caridad. 

Pero a la medida que la distancia crece o mi afecto aminora, menos siento ganas de colaborar. El hombre que vive al otro lado de la ciudad ya no es objeto de mi consciencia. Tal vez cuando yo era joven con deseos de salvar el mundo, pero ahora no. Mi corazón ahora está más concentrado desde que la vida me empezó a asignar responsabilidades. Si mi corazón no llega al otro lado de la ciudad, mi comunismo tampoco llega tan lejos.

Comunismo hipocresía
El comunismo llega solamente tan lejos como el corazón lo permita. Y allí es la clave de por qué el comunismo luce tan noble pero funciona tan mal: el comunismo verdadero sale solamente del corazón. No sale de las leyes de la ciencia, las leyes de la economía, ni las leyes civiles. No puede ser impuesto aunque sí se puede imponer un acto de amor. Es un acto personal, no un sistema económico. No puede abrigar a una sociedad, no más que puedo esperar que el ruso me regale su otra camisa.

Benner Turner

Benner Turner es graduado en Harvard University Cum laude en historia (1967) y de Harvard Law School posee un doctorado en leyes (1970). Tiene 40 años en Venezuela, donde es consejero de empresas transnacionales en el bufete Travieso Evans Arria Rengel & Paz. Este artículo es un capricho que se le ocurrió recientemente.



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