Joshua Holt y su esposa Thamy cuentan el infierno vivido en el SEBIN

6 de junio de 2018

Joshua y Thamara Holt foto 3




El norteamericano Joshua Holt relató el calvario que sufrió
en sus dos años como preso político del chavismo:
“Fue lo más cercano al infierno”

El pasado sábado 26 de mayo el norteamericano Joshua Holt y su esposa venezolana Thamy Caleno fueron liberados luego de dos años detenidos por la dictadura de Nicolás Maduro. En diálogo con Daily Mail, el misionero mormón de 26 años relató el calvario que sufrió en la cárcel de El Helicoide, en Caracas.

“Fue lo más cercano al infierno (…) Tenemos suerte de haber salido con vida”, reconoció durante la entrevista desde su casa en Riverton, Utah.

Joshua y Thamy se conocieron en enero de 2016 por medio de Mormon.org, sitio web de la comunidad religiosa. En junio de ese mismo año, el joven viajó a Caracas para casarse con su novia.

Joshua y Thamara Holt foto 2
La idea de la pareja era vivir en la capital venezolana mientras ella esperaba la visa norteamericana. Pero la felicidad del matrimonio apenas duró una semana.

La mañana del 30 de junio (2016) un grupo de agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) irrumpió en la casa de Thamy sin ningún tipo de orden judicial. Ingresaron a la fuerza, miraron el pasaporte de Joshua y se retiraron. Una hora más tarde regresaron, con más uniformados, todos armados con rifles. Revisaron el teléfono celular y el equipaje del norteamericano, a quien luego lo obligaron a retirarse del departamento. En ese momento, los agentes de inteligencia plantaron rifles y granadas para inculpar a la pareja.

Un oficial de alto rango intentó chantajear a Thamy, reclamándole 10.000 dólares. Como ella se negó, el uniformado le dijo: “Entonces esta es mi casa”. Acto seguido, el Sebin llevó a vecinos de otros apartamentos, en calidad de “testigos”.

Ante la presencia de los vecinos, los uniformados acusaron a Joshua y su mujer de conspiración para el gobierno de Estados Unidos. “Dijeron que era parte de un gran plan de la CIA para atacar a Venezuela”, manifestó el misionero mormón.

“Me metieron en la parte trasera de una vieja camioneta pick-up (…) y me dijeron: ‘Ustedes, estadounidenses, son racistas, los golpearemos como a los negros'”, recordó.

La pareja fue trasladada a la cárcel de El Helicoide, donde finalmente permaneció dos años sin ningún tipo de proceso judicial iniciado. Joshua detalló que fue ubicado en una “diminuta celda”, en la que apenas cabía “una litera sin inodoro”.

Allí sufrió todo tipo de vejaciones: “Tenía que defecar en papel de periódico en el suelo y orinar en una botella; el hedor era insoportable”.

“En los primeros seis meses bajé 27 kilos de peso, tuve bronquitis, sarna, cálculos renales y hemorroides y la única atención médica que recibí fue una inyección de analgésicos”, indicó.

“Tuve un dolor constante de estómago y uno de mis dientes se partió en dos. Tuve dolor de muelas agonizante durante tres meses y ni una vez visité a un dentista ni recibí medicamentos”, agregó.

Pistola Taser
A la par, Thamy también era sometida a diferentes torturas. La joven venezolana sostuvo que agentes del Sebin la electrocutaron “con una pistola Taser” y que colocaban las puntas de sus dedos “en un sacapuntas”: “Querían que firmara una confesión de que Josh era parte de un plan de espionaje, que dirigió un equipo de la CIA enviado para socavar al gobierno venezolano, que había matado gente. Solo lloré y me negué”.

Dedo sacapuntas
Recordó, además, que los oficiales chavistas le gritaban e intentaban confundirla para quebrarla y poner a Joshua en su contra.

La pareja aseguró que tanto hombres como mujeres son regularmente golpeados y torturados para confesar que las acusaciones que el Sebin presenta son reales. Algunos son obligados a comer pasta mezclada con excremento humano, mientras que a otros se les mete gas lacrimógeno en la nariz.

El misionero norteamericano contó que tampoco gozaban de un patio de ejercicios, ni se les permitía salir a caminar: “Sólo salíamos si íbamos al juzgado”.

Pese a ser trasladados al juzgado, la pareja tuvo más de 20 aplazamientos de las fechas de la corte: “No se presentó ninguna prueba. No había un final a la vista”.

Una de las pocas apariciones públicas de Joshua en estos dos años tuvo lugar hace pocas semanas cuando grabó un video en medio del motín realizado por algunos presos políticos de El Helicoide: “Nos sentíamos amenazados, la gente se volvía loca, destrozó la prisión, no sabíamos lo que iba a pasar. Hice el video para ver si podía obtener ayuda para la prisión. Mi vida estaba en peligro y pensé, ya es suficiente”.



El video lo realizó con un teléfono celular que consiguió de contrabando en prisión. Por medio del mismo enviaba mensajes a su familia para llevarle tranquilidad.

Tras lo sucedido, se llevaron a cabo largas negociaciones entre el gobierno norteamericano y el régimen de Maduro. La última fue la que mantuvo el senador republicano Bob Corker con el dictador chavista el viernes 25 de mayo en Caracas.

Luego de esa hora de reunión, se concretó la liberación de Holt y su esposa.

Pese al calvario sufrido, Joshua y Thamy agradecen “a Dios” poder tener la posibilidad de contar lo sucedido.


Una Nota Informativa desde nuestra Mesa de Redacción
Fuente: Agencias



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