Pelo malo y Expatria… Un título de Jesús Peñalver

5 de octubre de 2013

Pelo malo y Expatria

 

A Mariana y Gabriela
 

Como en una competencia –en este caso indigna y vergonzosa- los aduladores participan afanosamente  a ver quién demuestra que  es capaz de degradarse más en pos de reconocimiento, en denigrante arrebato  enloquecido.
 Mariana y Gabriela
Hoy ha tocado a Mariana Rondón y a Gabriela Montero recibir la carga de insultos y resentimiento de aquellos que no admiten la disidencia, que no son capaces de estrechar la mano de quienes piensan distinto y que ven en cada observación crítica a su proyecto delirante, una amenaza, una expresión de odio o una señal de ingratitud.
 
El hombre al defender los valores democráticos,  al enfrentarse a la discriminación y a la intolerancia y al defender la riqueza del pensamiento libre y plural, no hace otra cosa que actuar en defensa propia. 
 
Si estas admirables artistas han recibido algún incentivo del Estado –NO del gobierno- es porque a ello está obligado aquel y porque sus méritos propios así lo demandan, desde luego. Y ello no significa que deban ponerse bozal de arepa ni en modo alguno tener que doblar sus columnas ante la mandonería.
 

José Antonio Abreu y presidentes

José Antonio Abreu con los Presidentes
Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campins


Otrora, en la mal llamada “4ª República”, muchos fueron los creadores que recibieron subsidios y financimientos para realizar sus obras de ingenio, y no precisamente a cambio de su dignidad. Tampoco se les exigió tributos de devoción ni compromiso para reptar ante el poder de turno.
 
Las clases dominantes conocen el poder del arte, aunque finjan ignorarlo, también las trapisondas para incorporar al artista a su entorno. Aquellas  aprovechan el poder que ostentan, para incorporar también a su entorno a deportistas y a otros que les aplaudan.
 
Ni los más torvos déspotas ignoran cuánto puede hacer una dádiva, una canonjía para que artistas se acerquen a sus cortes. Saben que un cargo, privilegio, o sinecura, puede obrar como agua fría sobre el ímpetu idealista de las intenciones buenas.
Al artista hay que pagarle; pero cuando se trueca la conciencia y la dignidad por monedas, la vergüenza es propia y ajena.
 
Cuadro de honorEn las cortes de los mandones brillan lúgubres payasos capaces de componer poemas y manejar palabras. Intelectuales de alquiler, dispuestos a recoger la limosna del déspota de turno; vergüenza  da su servilis que los lleva a venderse a la satrapía por un plato de lentejas.
 
Se puede ser un  gran escritor y un pequeño hombre; un gran escritor y un enano miserable. Se puede ser un revolucionario y tener la pesebrera colmada de pienso para el invierno.
 
Vale recordar ahora la anécdota atribuida a Diógenes el Cínico: al parecer,  un filósofo mediocre que vivía a la sombra de un príncipe, encontró al grande Diógenes preparando lentejas para comer y le dijo: Diógenes, si vivieras en la corte no necesitarías preparar lentejas para alimentarte. A lo que Diógenes le respondió: Y si tú supieras preparar lentejas no tendrías de necesidad de adular un príncipe para vivir. 
 
Qué duda cabe, para ser jalabolas hay que ser corrupto o mediocre o en caso extremo, ambas cosas.



Jesus Peñalver foto 2013

Jesús Peñalver es abogado
Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver






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