El hombre de Atapuerca comía bebés…

5 de septiembre de 2012

Atapuercasportada

Algunos se preguntan: El hombre de Atapuerca se comía crudos, cocidos o asados a los bebés. Otros si esto era parte  de la lucha por el territorio o si eliminar a los niños era más eficaz y menos peligroso

En 1994 se descubrió el caso de canibalismo entre homínidos más antiguo el mundo. Sucedió hace unos 800.000 años y lo perpetró una especie hasta entonces desconocida que sus descubridores bautizaron como Homo antecessor, el hombre de Atapuerca.

Ya estudiosos de la antropología definieron hace años que el hombre de Atapuerca comía carne humana con frutos del bosque y que los ‘Homo antecessor’ también consumían tortugas

La Sierra de Atapuerca es terreno para constantes hallazgos. Hace poco más de un año se precisó que la dieta de estos primeros humanos que poblaron Europa tenían una “Gastronomía” sui generis. Expertos que dirigieron excavaciones en esta sierra ubicada en Burgos (España) ya sabían que el Homo antecessor, que vivió hace 1.2 millones de años, era caníbal. Lo que acaban de averiguar es que cuando consumía carne humana la acompañaba con el fruto del almez (Celtis australis), una baya de sabor dulce. «Hay siempre una acumulación de estas frutas donde hay huesos humanos consumidos», explicó en su momento Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. En un entorno hostil y sin fuego (aún no hay pruebas de que hiciera hogueras) el antecessor comía «cualquier animal que estuviera a su alcance, incluyendo carroña»

Igualmente, el año 2011 un nuevo hallazgo en la Sima del Elefante, el lugar de Atapuerca donde se han desenterrado los fósiles de antecessor más antiguos, añadió más detalles de la dieta carnívora de este homínido, el primero que colonizó Europa. Se trató de tortugas mediterráneas (Testudo hermanni) cuyas conchas aún conservan en su cara interna las marcas de los cuchillos de piedra. «Estas marcas son el resultado de la extracción de las vísceras para el consumo humano», explicó ayer Ruth Blasco, autora principal de un estudio publicado en Journal of Human Evolution. Hasta ahora se habían hallado restos de roedores, pájaros o ranas junto a fósiles del antecessor. «La presencia de fauna pequeña a menudo se ha interpretado como el resultado de acumulaciones de origen natural o producto de intrusiones de carnívoros y aves rapaces en las cuevas», explicó Blasco, investigadora del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social. «Aunque estos casos existen, en la Sima del Elefante hemos podido identificar a los grupos humanos como los responsables directos de la presencia de algunos de estos pequeños animales», resaltó la investigadora.

Ahora explica Nuño Domínguez a importantes medios de comunicación, que aquel homínido, posible ancestro del Homo heildelbergensis y los neandertales, vivía en excelentes cazaderos situados a unos 15 kilómetros al este de Burgos.

Sus restos aparecieron en el yacimiento de la Gran Dolina mezclados con abundantes huesos de ciervo que le habían servido de comida.

Lo más chocante fue que, a juzgar por el número de huesos, la segunda especie más consumida en Atapuerca era el propio antecessor, como probaban los restos de al menos 11 individuos, la mayoría niños de corta edad, que fueron devorados por sus congéneres.

Las razones de aquella matanza siguen sin aclararse y, hasta ahora, no se habían encontrado prácticas comparables en ningún otro homínido.

Un nuevo estudio explica ahora el canibalismo del antecessor desde un nuevo punto de vista.

Aquel comportamiento registrado hace 800.000 años es casi idéntico al que puede observarse hoy en día en chimpancés que compiten por el territorio, según un estudio que será publicado en Journal of Human Evolution.

El trabajo, liderado por los directores de las excavaciones de Atapuerca, recorre las evidencias de canibalismo entre homínidos desde aquel primer caso hace 800.000 años. Tanto neandertales como sapiens lo han practicado a lo largo de la prehistoria y la historia por muchos motivos.

El trabajo repasa casos de canibalismo por placer, por hambruna, por guerra o por respeto ritual. Pero en ningún caso pasado o actual se reproduce un patrón tan marcado en el que una especie se coma sólo a los niños y no los adultos.

La única excepción a esta regla, resalta el trabajo, son los chimpancés, los homínidos actuales más emparentados con los humanos.

El trabajo cita varios casos en los que un grupo atacante mata y se come a las crías de sus rivales.

El primero fue documentado por la célebre primatóloga Jane Goodall en 1977 y la lista de casos se extiende durante los 30 años siguientes.

Las edades de los fallecidos son muy parecidas a las de los antecessor que fueron aniquilados en la Gran Dolina, resalta el estudio.

Los niños de Atapueca fueron víctimas de la lucha por el territorio, opinan los autores.

En la mente de aquellos miembros del género Homo estaba «impedir que evolucionasen otros animales que pudieran ser competencia», explica el paleoantropólogo Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca y coautor del trabajo.

Una especie «lejana y próxima»

El estudio es novedoso en su comparación del canibalismo de un miembro del género Homo con el que se da en chimpancés.

«Es muy interesante porque rompe el círculo vicioso de establecer comparaciones sólo con el Homo sapiens e introduce una especie como el chimpancé que está lejana pero próxima a nosotros», opina el paleoantropólogo del CSIC Antonio Rosas, que no ha participado en el trabajo pero conoce a fondo el canibalismo de los neandertales de la cueva de El Sidrón (Asturias).

Pero a fin de cuentas el trabajo no explica el canibalismo del antecesor en sí. Matar a los infantes del grupo rival bastaba para conseguir echar al grupo de sus territorios, ¿por qué comérselos además? «La única explicación», reconocen los autores, «era el beneficio nutricional».

Y a continuación el interesante Video

Atapuerca continúa revelando el pasado del hombre

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