Pedro Corzo: Cuba y el socialismo del siglo XXl

4 de noviembre de 2013

Socialismo del Siglo XXI Portada

 
 
El supuesto propósito de la nomenclatura castrista de establecer en Cuba una sociedad justa y próspera resultó en un rotundo fracaso, porque el régimen violentó de forma permanente y sistemática los derechos de los ciudadanos y asumió el control absoluto de los bienes de la nación.
 
Aún más, a pesar de las cuantiosas ayudas económicas recibidas de varios países, en particular de la Unión Soviética y Venezuela, no fue capaz de construir una sociedad en la que al menos el ciudadano disfrutara de mejores condiciones de vida. 
 
Pero a pesar del poder que detenta hace más de cinco décadas,la nomenclatura está consciente desde hace varios años que el proyecto fracasó y que para conservar el control tienen que efectuar movimientos que encajen perfectamente entre los intereses de la clase dirigente; y  es en ese aspecto en el que algunas recetas del Socialismo del Siglo XXI pueden servir al régimen. 
 
En consecuencia, en cierta medida, el totalitarismo Cubano se está reinventado.
 
La estructura superior del Poder se subvirtió a si misma modificando algunos de los factores que caracterizan el totalitarismo, y que diferenciaban al régimen de la isla, de otros gobiernos identificados con el llamado «Socialismo Real», porque el modelo cubano se fundamentó en la figura dominante de Fidel Castro.
 
El Socialismo del Siglo XXI parece ser útil para el proceso de Sucesión que se inició en el 2006 y que aparentemente llegó a su final este año cuando Raúl Castro declaró que este sería su último periodo de gobierno.
 
Al parecer los Castro han determinado que es mandatorio iniciar un proceso de transición que garantice a toda la nomenclatura, la impunidad de sus acciones y la conservación de las riquezas adquiridas.
 Poder en Cuba 7
Por otra parte el poder en Cuba está centralizado en el Partido Comunista, una corporación mafiosa más que ideológica o política,  aunque en realidad las decisiones fundamentales  la toma un pequeño círculo de altos dirigentes, primordialmente los que integran el Buró Político.
 
La transición que procuran no está orientada a cambios en la concepción del poder ni en la forma que eligen a los gobernantes, aunque la visión de dominio del Socialismo del Siglo XXI es permitir la pluralidad política, mientras se mantiene el control de las instituciones del estado. 
En cierta medida el balance de la realidad cubana tal vez determinó el surgimiento de otra visión autocrática del poder, en la que se mezclan el modelo castrista y el SSXXI, que evidentemente se retroalimentan.
 
Muchos aspectos del Socialismo del Siglo XXI encajan perfectamente con los intereses del  régimen cubano y es de esperar que la dictadura insular busque implementar algunos de ellos, en particular, después que el núcleo fundador del totalitarismo salga de escenas.

LátigoLa dictadura cubana tiene a su favor que ejerce un control total de la economía y que si el estado decide disminuir ese control  hay una «gerencia», aproximadamente el 65 por ciento fueron militares de alta graduación, que pueden asumir con relativa independencia el manejo de las corporaciones del estado, lo que transformaría a estos individuos de privilegiados a multimillonarios.
 
Una situación similar ocurre con los medios de información y las organizaciones de la sociedad civil que en el presente son parte de la maquinaria estatal. Los líderes de estas entidades y compañías se convertirían en empresarios independientes o en propietarios de los medios,  por lo que el entramado de intereses haría viable la permanencia de la nomenclatura y el surgimiento de nuevo lideres interesados en mantener lo ya establecido.
 Raúl Castro militares
Otro vital campo a tener en cuenta son las Fuerzas Armadas. Un número considerable de miembros del Comité Central del Partido son militares.  Los Castro, son más evocado como militares (comandantes) que como líderes político.

En lo que respecta a la dictadura institucional que caracteriza al SSXXI, el gobierno cubano no tiene que efectuar cambios. En la isla todos los poderes públicos están supeditados a la voluntad de la clase regente.

El otro aspecto clave que el Social-Castrismo tiene que cambiar no es institucional, ya que corresponde al carácter, convicciones e intereses de quienes conducen el país.

Ese cambio es fundamental para que Cuba pueda asimilarse a las autocracias del SSXXI, aunque también existe la posibilidad que los autócratas extranjeros copien al régimen de la isla y sumen a su arsenal la intransigencia de los Castro.

Cierto que se han producido ajustes económicos y algunas que otras modificaciones de carácter legal que la propia sociedad demandaba, gestiones que tal vez fueron promovidas por sectores de la clase dirigente identificadas con el tipo de despotismo que implica el Socialismo del Siglo XXI, pero estas no se aproximan al modelo antes citado.

No obstante es evidente que aunque el modelo puede ser una alternativa de futuro para la autocracia cubana presente en la voluntad de los que hereden el poder, no parece ser compartida por quienes lo detentan en la actualidad.


Pedro Corzo
Pedro Corzo (*)

pedroc1943@msn.com
*.-Periodista y Director del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo





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