Jesús Peñalver: Antichavista desde el siglo pasado

3 de mayo de 2014

Antichavista portada



Consigno por anticipado: Yo soy antichavista desde el 4 de febrero del 92 del siglo pasado. Y antimilitar desde que tengo uso de razón.

¿Unión cívico-militar? Nada más absurdo. Desde Chávez, es decir, el mismo Chávez hablaba de esa inconstitucional conjunción; él,  quien  hubiera preferido llegar al poder por las armas, y no por los votos, pues esto lo sometía a controles democráticos. Bueno es repetir, que quien hoy está aposentado en Miraflores y cuyo origen de nacimiento se desconoce, lleva en la aleta el plomo de la incertidumbre.

Periódico 4FLas intentonas delirantes del golpista difunto, no contaron con el apoyo del pueblo venezolano. Para dicha de la Nación,  el presidente CAP descabezó los dos golpes militares y aunque algunos filibusteros le soplaban desconocer las instituciones, aceptó ser enjuiciado.

La Constitución no establece nada de eso: socialismo, comunas, poder comunal, revolución, ni ningún otro similar desafuero. ¿Unión Cívico-Militar? No señores. Aún cuestionado en su origen, es al desgobierno, que se dice legítimo, a quien perjudica tal concepción o denominación. Si hay democracia (hoy herida de muerte) no hay lugar a tal despropósito.

El difunto ofreció vender la flota de aviones, lo cual no hizo. Rechazó la ayuda de USA cuando ocurrió la tragedia del estado Vargas (vaguada con muchos muertos y pérdidas materiales). Vargas sigue igual, lamentablemente.

Binomio perverso 8La dependencia del fracasado modelo cubano sigue, aún hoy, ejerciendo tenebrosa influencia en esa cosa que nos desgobierna.

Muchos casos de ataques, atropellos y violación de DD. HH a los estudiante y a la población civil que protesta  ya están en instancias internacionales. Muchos registros audiovisuales y testimoniales. La Unión Europea ha autorizado una visita a Venezuela, y eso no puede ni debe perderse de vista.

Apodos y remoquetes entre los zafios de la barbarie, habría que preguntárselo a chavistas, pues de ellos provienen tales calificativos, pero aún así, podemos afirmar que Venezuela no saldrá de esta barbarie ni con la continuación del proyecto megalómano del  difunto  “Comandante Galáctico” y mucho menos con las apiraciones diabólicas que pudiera tener  “el Jabao”.

Lamentablemente hoy en Venezuela, no se puede medir con certeza los niveles de inclinación política en el país. Hay  encuestas y encuestadores impresentables, vendidos.  Y el gobierno no da cifras, no le conviene.

Hay que continuar civilizando la política como todas las actividades humanas, como el deporte, el amor o la cortesía. Hay que enfriar a los fanáticos que aprendieron una sola consigna, se cristalizan en un solo eslogan, y han asumido el modelo nefasto contenido en esa pesadilla quinceañera que propueve –groseramente- el parasitismo, la dependencia y el hedonismo a costa de los dineros públicos.

No se requiere de mucho talento o filosofía para comprender cuando un hombre es falso o hipócrita, y Venezuela, desgraciadamente, ha sabido desenmascarar a muchos de sus  líderes,  que infieles a sus promesas, sólo han vivido su egoísmo.

Los militares siempre han fracasado en el gobierno. No existe una excepción. Una verdadera lástima que la mediocridad partidista que se ha  criticado tanto, haya llegado a lo más profundo del barranco con una clase política mucho peor que adecos, copeyanos y masistas de otros tiempos.

Hoy vemos una nueva casta de ricos y pillos del erario. Los hay que pescan en río revuelto y hacen pingües negocios con la muna del Estado. Más serviles y menos independientes, más lacayos y lambucios, además de tristes servidores del militarismo más arbitrario y abusivo que se haya vivido en Venezuela.

Pancarta 43093
Aunque suene quijotesco, iluso o soñador, ojalá  prive el Estado Social y Democrático de Derecho y de Justicia y que estas  palabras sean bases para la discusión, más allá de la diatriba, y que ojalá salgan mal parados los traficantes de noticias, los del juego sucio, los que amenazan en  nombre de sus amos.

En  Macondo llovió  cuatro años, once  meses y dos días.  ¿Por qué no habría de escampar aquí?


Jesus Peñalver foto 2014

Jesús Peñalver es abogado

Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver



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