Jesús Peñalver nos muestra hoy a “Un Patriota”

2 de octubre de 2016

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Los llaman “patriotas cooperantes”, son anónimos –y muchos conocidos- cuyos discursos son engañosos e insultantes mensajes panfletarios, repletos de frases hechas, manidos recursos lingüísticos, eso sí, siempre los tontos anónimos intentan copiar, a cabalidad y sin reparos, a los líderes de las manadas.

Se les suma la obstinación y la terca manía de los patriotas conocidos que exigen a rabiar soluciones a los que no la tienen, y si así fuere, la salida inmediata de los ingentes problemas del país, aunque mucha sea la sangre que llegue al río.

Pero hoy aludiré –en especial- al curioso patriota que le dio por cubrir cuantiosos gastos en la defensa judicial de presuntos narcotraficantes vinculados a la pareja presidencial, siendo que se trata de un connotado contratista del Estado, la gravedad de los hechos que se investigan en los EE. UU, el reciente contrato supuestamente firmado con la estatal petrolera venezolana y la razón aludida por el personaje de marras para encargarse de pagar tamaña defensa de los narconepotes.

En un país de orden, lo brevemente esbozado hasta ahora, obligaría a ese contratista a explicar a la Venezuela decente, todo cuanto rodea ese affaire. ¿Acaso son poca cosa los motivos argüidos por Wilmer Ruperti para asumir ese rol?

Veamos: ha dicho a The Wall Street Journal: “Esto perturba la tranquilidad de la familia presidencial. Es necesario que el presidente esté tranquilo “, “Estoy ayudando a preservar el gobierno constitucional”.



Wilmer Haciendo un esfuerzo uno podría entender su respaldo a su familia amiga y respuesta a favores gubernamentales, pero imposible aceptar dizque su ayuda a preservar la pesadilla que nos mata con tantos males, con un piso constitucional inexistente. Patanería y sinvergüencería, aprovechamiento del erario.


Por la actitud de borregos como estos, conviene señalar categóricamente, que en regímenes democráticos, es deber como servidor público informar sobre la veracidad de los hechos que se denuncian o de aquellos sobre los cuales se tiene noticias. Incluso, es deber de todo ciudadano o administrado denunciar cualquier delito.

Con semejantes propósitos, a lo mejor la estatal de La Campiña quedará limpia y lampiña, mientras otros van llenando sus alforjas con pasta proveniente de oros negros y de polvos blancos.

Se ofende o se delinque cuando se falsea la realidad o se aportan datos o informaciones que causen perjuicios a terceros, sea cual fuere el espacio de difusión, incluso en pasquines que circulan impunemente y en las redes sociales.

Al “patriota cooperante”, anónimo o conocido o grupetes de sapitos comunicacionales que croan y croan y croan que luego pasan por taquilla a retirar la tarifa y tomarse la foto, o a aquellos capaces de incurrir en gestiones como la narrada, es preciso decirles o advertirles sobre su inmoral e indecoroso proceder.

Cobardes unos y osados otros, no hay nada que les defina mejor, cayaperos, lanzan piedras desde la turba del anónimo que les resguarda. Quienes persistan en las reiteradas ofensas, no podrán quitarnos por lo menos el derecho a sentir vergüenza ajena.

A pesar de los inescrupulosos que excretan perversión, padecen de enanismo interpretativo, de complejos insuperables y de escasez intelectual; creyéndose amparados en el anonimato se dan a la tarea de vomitar toda clase (sin clase) de insultos en las redes sociales contra quienes pensamos distinto, decidí pergeñar esta nota, dando la cara y la conciencia, pues no hacemos comparsas ni tenemos alcancías en los corazones ni tarifas en la dignidad.

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PDVSA es sociedad anónima, no así el patriota. Quizás el tío Wilmer les regale cuando salgan –si salen- par de pistolas similares.

jesus-penalver-septiembre-2016 Jesús Peñalver es abogado
Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver

 

 

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