Gobierno danés multa a mujeres que van con burka por la calle

2 de agosto de 2018

Burkas en Dinamarca




Progres y todas esas feministas que serían lapidadas por los fanáticos musulmanes, dirán que la medida va contra la ‘diversidad cultural’.

La prohibición del burka y el niqab ha entrado en vigor en Dinamarca en medio de protestas de mujeres musulmanas, que consideran que la norma limita sus derechos, y de críticos que creen que se trata de algo meramente simbólico, pues pocas personas llevan esas prendas en el país escandinavo.

El burka cubre el cuerpo entero de la mujer, mientras que el niqab cubre el rostro por entero.

Se esperan manifestaciones en contra de la norma en las que participarán tanto mujeres que llevan las prendas como musulmanas que no las usan esas prendas y personas de otras creencias que han decidido solidarizarse con ellas.

Burkas en Dinamarca foto 2
El uso en el espacio público del burka y el niqab, o de otras prendas que cubran el rostro por completo, serán penalizados con multas de 1.000 coronas (cerca de 134 euros). En caso de reincidencia las sanciones pueden aumentar hasta las 10.000 coronas (1.340 euros).

Sin embargo, según la policía danesa, en las manifestaciones en contra de la medida las mujeres pueden usar el burka o el niqab en el marco de la libertad de expresión.

En mayo de 2018, el Parlamento danés aprobó una ley para prohibir el niqab, siguiendo el ejemplo de Francia y otros países europeos, con el objetivo de defender los valores seculares propios de la nación nórdica, de acuerdo con los defensores de la medida.

Un grupo de mujeres ha anunciado que desafiarán la norma jurídica haciendo uso del niqab.

Sabina, de 21 años, ha unido fuerzas con otras musulmanas para crear Kvinder I Dialog (Mujeres en Diálogo) y reivindicar su derecho a usar el velo islámico en cualquier lugar.

Velo musulmán
“No me quitaré el niqab. Y, si lo hago, quiero que sea por una decisión propia”.

“Siento que esta ley legitima los actos de odio pero, por otro lado, siento que las personas se han vuelto más conscientes de lo que está pasando. Recibo más sonrisas en la calle y la gente me hace más preguntas”, ha valorado, por su parte, Ayah, de 37 años.


Una Nota Informativa desde nuestra Mesa de Redacción

Fuente: Agencias




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