Gasolina en la memoria es el título de Jesús Peñalver hoy…

2 de agosto de 2014

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A un desgobierno tan groseramente “don regalón”, comprador de sueños y conciencias, no le es fácil aumentar la gasolina ni nada. Hoy sin calle, sin credibilidad y con el plomo persistente en el ala, machacándole a cada rato que no goza con legitimidad de origen, muy difícil le resulta en su espurio ejercicio, tomar una decisión de ese octanaje.

Saqueo 2Si el precio de la gasolina es o no la cuota de la renta que nos toca por ingreso petrolero, no lo sé, hasta allá no llego. Pero exijo respeto para todo aquel que piense distinto, apruebe o no tal aumento, lo que para este escribidor no es más que otra fuente de ingresos para perversos propósitos, regalar a los chulos hemisféricos y el terco afán de permanecer en el poder. Entre otros, desde luego.

Y pensar que al presidente demócrata, Carlos Andrés Pérez (CAP), le armaron aquel estruendo por querer subir unos pocos céntimos al precio de la gasolina.

Declarado como estoy en contra de la antimemoria, conviene recordar que CAP descabezó las dos asonada militares, de suyo sanguinarias, y aunque algunos bichitos le soplaban desconocer las instituciones, aceptó ser enjuiciado.

CAP 67Sometido a juicio -amañado, desde luego- CAP aceptó la sentencia de una Corte hasta los tuétanos en la conspiración. Se sometió a los designios de la misma Corte que después rechazó inhabilitar al golpista, es decir, al muerto Chávez.

La defensa de CAP dirigida por el eminente jurista, doctor Alberto Arteaga Arteaga Sánchez, es un magnífico tratado de derecho, que merece ser estudiado en todas las universidades serias del país.

CAP aceptó la espuria sentencia de una Corte que le regaló al golpista la constituyente inconstitucional para que se cogiera el poder. Cómo olvidar a aquella inefable exmagistrada y su peregrina tesis de la “supraconstitucionalidad”.

Conviene recordar de igual modo, que Doña Blanquita Rodríguez de Pérez y su honorable familia, salvaron sus vidas milagrosamente, pues los golpistas tiraron a matar.

Los mismos que insurgieron contra el gobierno democrático de 1992, supuestamente para superar la corrupción, la falla en los servicios públicos, y con una carga de nacionalismo-bolivariano a rabiar, hoy no hallan qué hacer para justificar tanta ineficiencia, incapacidad e incompetencia para resolver los ingentes problemas que aquejan a Venezuela; por el contrario, se han visto incrementado por la chapuza oficial, al punto que el Jefe Supremo Intergaláctico espetara alguna vez: “no tengan miedo a equivocarse, estamos ensayando”.

Por su parte, los ingenuos que integran la tropa tatuada y no tatuada, carentes de honor y con devota sumisión, no hacen otra cosa que adular, reír, celebrar las ocurrencias, y aplaudir hasta hacerse daño en las manos. Una marca de origen, pues.

Gasolina aumentoEsa cosa aposentada en Miraflores asoma ahora la posibilidad de aumentar el precio de la gasolina, y para ello echa mano al recurso non sancto de escurrir el bulto y delega en un pseudo congreso, con grueso desparpabajo e infinita desvergüenza, para que ese obediente conclave decida tal aumento en el combustible.

Al desgobierno que propicia el hedonismo, la flojera y el parasitismo, le resulta difícil justificar un aumento de cualquier cosa.

En estos tiempos difíciles y sombríos, coloreados de un rojo alarmante, vale la pena esperanzarse, máxime cuando lo que no deja de aumentar es la indignación violenta (arrechera, la define el DRAE), y esa sí es general.


Jesus Peñalver foto 2014

Jesús Peñalver es abogado

Columnista de Opinión
penalver15@gmail.com / @jpenalver





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