Desencanto y saudade por la revolución perdida en Portugal

2 de agosto de 2013

Portugal portada 6

 
La realidad portuguesa ya no se puede maquillar, por mucho que se empeñe su presidente de Gobierno, Pedro Passos Coelho, y la miseria, cada vez más acusada, ya se hace presente en las calles portuguesas, ha llegado incluso al centro de Lisboa, donde pasean ausentes e incluso ajenos los turistas. Como si el caos reinante y la miseria no fuera con ellos, o quizá sí pero lo disimulan. La pobreza ha llegado brutalmente, la gente escarba en los cubos de basura y ancianos consumidos te piden ayuda, ya sin ninguna sombra de rubor en sus caras. Son los náufragos de esta tragedia portuguesa del siglo XXI.

Pasaron muchos años desde aquel heroico y también mítico 25 de abril de 1974, Portugal se convirtió en un país libre y democrático y poco a poco llegaron los grandes cambios y transformaciones. La nación, históricamente atrasada, aislada y aniquilada por los grandes poderes, se instalaba en la normalidad e ingresaba en la Unión Europea (UE), los portugueses, quizá sin saberlo, gozaban de un bienestar y una prosperidad hoy impensables.

En estos años, ya casi cuatro décadas, muchos de los protagonistas de aquellos acontecimientos han muerto, algunos en silencio, otros olvidados, como sucede con los grandes héroes, y los menos, homenajeados por sus compañeros y olvidados por el poder. Lógico. El silencio oficial, sobre todo desde que este gobierno de derechas claudicante y vendido a los intereses de la troika se hizo con el poder, es la tónica general con respecto a estos acontecimientos. 

Una derecha, la portuguesa, por no hablar de otras, que no tiene nada de revolucionaria o valiente, como las de Thatcher o Reagan. El talento se echa en falta, puros yuppies y burócratas nos gobiernan, y la mediocridad, incluso en el discurso, impera. Ya se sabe lo que decía Roque Dalton de algunos funcionarios: los burócratas nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso.

Portugal claveles
Desde entonces, hace ya tres años, ese espíritu del 25 de abril cayó en el olvido y ya solo unos pocos nostálgicos rememoran aquellas jornadas gloriosas en que un puñado de jóvenes capitanes, juntos con sus soldados, colocaron en los cañones de sus fusiles unos claveles, que se convirtieron en el símbolo de la Revolución de Abril, y derribaron de una vez por todas a una de las dictaduras más largas de Europa. Atrás quedaba la larga tiranía de Salazar (1932-1974), reencarnada en su trasunto Marcelo Caetano, el final del dominio colonial en Africa y el secular aislamiento del país. Comenzaba una nueva era de paz y progreso, con sus luces y sus sombras.

LA LLAMA DE LA PROTESTA FRENTE A LA SUMISIÓN REINANTE

Portugal hambre 1
Pese a todo, hoy en este Portugal en que reina el abatimiento, el desencanto, la saudade por unos tiempos que algunos consideraban mejores e incluso la desidia, auspiciada desde el poder para fomentar el olvido, algunos todavía mantienen viva la llama de la rebeldía y la insurrección frente a las duras políticas de ajuste económico y recortes sociales. 

No aceptan que se ponga a un país de rodillas, bajando las pensiones de los más ancianos y sacrificando la educación de los más jóvenes, para saciar el voraz apetito de una clase política sin escrúpulos y absolutamente corrompida. Gente que no hizo nada en su vida, como el primer ministro Passos Coelho, y que hicieron de la política, de la peor en todo el sentido de la palabra, una forma de vida. El primer ministro, por poner un ejemplo, terminó sus estudios de economía ¡a los 36 años!

Ya ha habido varias huelgas generales, casi todos los días hay paros parciales en alguno de los sectores sacrificados por el ejecutivo derechista, las protestas se suceden en el país y las fuerzas sindicales anuncian un otoño caliente; la crisis es imparable y el nuevo rescate otorgado a Portugal hace presagiar nuevos sacrificios impuestos desde el exterior. ¿Hasta cuándo durará la paciencia de los portugueses, hasta cuándo un pueblo puede aguantar semejantes cargas sin apenas reaccionar?

FALTA DE LIDERAZGO PARA SALIR DE LA CRISIS

 Recientemente, el presidente de la República, Anibal Cavaco Silva, un viejo apparatchik que lleva en política toda la vida sirviendo a los grandes poderes financieros del país, llamó a un “pacto nacional” a las tres grandes fuerzas políticas de Portugal -el derechista PSD, el demócrata cristiano CDS y los socialistas- para sacar adelante a la economía nacional y llegar a una suerte de gran acuerdo que permita superar al país la actual ruina.

Anibal Cavaco Silva 2

Anibal Cavaco Silva

El problema es que la propuesta del veterano y zorruno presidente es que escondía una sorpresa: era una trampa clara al Partido Socialista (PS), que lidera las encuestas, para que soportara junto con los partidos de la derecha el coste impopular de las impopulares reformas, y valga la redundancia, que pretende llevar a cabo el ejecutivo portugués en los próximos meses. Evidentemente, los socialistas respondieron muy educadamente al presidente  que muchas gracias por la oferta, pero que por ahora iba a ser que no.

Quizá una buena muestra de ese estado de cosas, de esa larga agonía que no parece tener fin y a la que nadie le pone fecha de caducidad, fue la reciente protesta en el legislativo “portugués” de un grupo de “indignados” que entonando la conocida “Grândola, Vila Morena” interrumpió al presidente cuando intervenía en la cámara. Sin entender nada, porque los políticos portugueses llevan años viviendo de espaldas a su sociedad, el presidente ignoró la protestas y siguió contando sus monsergas a los alertagados diputados después de que los ujieres echaran a tan inesperado “coro”. 

Como recordaran esta canción fue la que contraseña que puso en marcha los acontecimientos del 25 de abril y la señal para que las tropas sacasen los tanques a la calle para derribar la dictadura. Un símbolo de la revolución democrática portuguesa que ya se escucha en muchas calles de Europa y que es el himno de los nuevos indignados de todo el mundo, cuya letra comienza así:”Grândola, villa morena/Tierra de fraternidad/El pueblo es quien más ordena/Dentro de ti, oh ciudad”.


Termino estas reflexiones, después de un viaje a Portugal donde he podido contemplar el pronóstico reservado que padece este país y sobre todo la falta de expectativas para los más jóvenes, convencido de que la senda de duros recortes en los campos que más le duelen a una sociedad, como son la educación, la ciencia, la cultura y la sanidad, no son el auténtico camino para salir de una crisis, sino un parche para una coyuntura social y económica crítica que sufre el sur de Europa y que hubiera requerido una mayor imaginación política. Desgraciadamente, para eso hacen falta verdaderos líderes que incuben un liderazgo a nuestros países en crisis, algo de lo que carecemos en una buena parte del continente. Pero esa es otra historia para otra ocasión.


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Ricardo Angoso
Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org 
 
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