Sylvia Kristel, protagonista de «Emmanuelle» sufrió un ACV

2 de julio de 2012

Sylvia Kristel portada

A los 59 años, la holandesa Sylvia Kristel, protagonista de «Emmanuelle» -uno de los mayores clásicos del cine erótico- fue internada en una clínica de Amsterdam

«Me gustaría decir que aún hay esperanzas de que se recupere rápidamente, pero debemos ser realistas», señaló su hijo Arthur en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Belga.

La actriz sufrió un derrame cerebral el pasado jueves en su casa y tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital. Está recibiendo tratamiento contra el cáncer de garganta contra el que lleva luchando una década, pero ha tenido que interrumpir la terapia debido a su delicado estado.

La cinta francesa «Emmanuelle», inspirada en la novela homónima de Marayat Bibidh Andriane, rompió en la década de los setenta el tabú del sexo en el cine e instauró el erotismo como base central de la trama, de la mano del director francés, Just Jaeckin.

La película, grabada en Tailandia y las islas Seychelles con un presupuesto de 500.000 dólares, recaudó cien millones de dólares y en algunos países como Francia y Japón permaneció más de una década en cartelera

Después de protagonizar «Emmanuelle 2», Sylvia Kristel filmó «Adiós Emmanuelle», dirigida por Francois Leterrier. En 1984 encarnó a Emmanuelle por cuarta vez, aunque sólo aparecía al principio del film, justo antes de que el personaje se sometiese a una operación cirugía estética para cambiar su rostro. Entre 1992 y 1993 volvió a encarnar a Emmanuelle en una serie de siete películas para vIdeo y televisión, donde ella slo aparecía como narradora en los prólogos.

Esta mujer puede perfectamente ser considerada la famosa infeliz, algo realmente usual en muchas estrellas de cine.  Ella a los 22 años, en 1974, se topó con el éxito al protagonizae la polémica y sensual película Emmanuelle, un verdadero hito del cine porno soft. Esta película estuvo en cartelera de cines en París por más de 13 años y cosa extraordinaria, sobre ella muchos estudiantes tanto de cine como de psicología llegaron a escribir sus tesis universitarias.

Perdieron la cabeza por su amor, políticos como Giscard d’Estaing y François Mitterrand. Se asegura que fue amante de Warren Beatty y de Gérard Depardieu. Cuando a los 59 años, enferma de cáncer de pulmón y de garganta, vive en un departamento alquilado de Amsterdam, le golpea un Accidente Cerebrovascular.

Hace 5 años publicó en Francia una autobiografía bajo el impactante título de Nue (desnuda). Allí reniega del personaje que la convirtiera de la noche a la mañana en la actriz más cotizada de Europa. También describe lo dolorosa que fue su vida al transitar un camino de drogas y autodestrucción. Libro polémico aunque nunca tan famoso como su película, en él da un gran sacudón a los conservadores y puritanos al asegurar que nunca tuvo una buena relación con su cuerpo y que sus partenaires amorosos le han reprochado su pasividad y falta de imaginación en la cama, esto –según ella- por culpa de una rígida educación religiosa y una traumática experiencia de abuso sexual sufrida a los 9 años.

Declaró: «Decidí escribir mis memorias cuando me anunciaron que tenía cáncer de garganta y de pulmón. Creía que iba a morirme. Y no quería marcharme sin dejar en herencia mi versión de las cosas. Es un libro que he escrito para mi hijo. Una manera de pedirle perdón, de expiar mis excesos y de pagar mis extravagancias». Esto lo declaró en su momento a un periodista del Diario El Mundo de España.

Sylvia Kristel nació en Utrecht, Holanda, en 1952. Hija de un matrimonio adinerado, dueños de un hotel. La leyenda cuenta que mientras trabajaba de secretaria en un negocio de maderas, fue a anotarse —alentada por su madre— en el concurso de Miss Holanda TV. Allí «la descubrió» Just Jaeckin y le propuso protagonizar Emmanuelle. Lo demás es historia conocida…

La película está basada en la novela homónima de Emmanuell Arsan (seudónimo de Maryat Andrienne, esposa de un funcionario de la UNESCO con sede en Bangkok). Allí se relatan las aventuras eróticas de la esposa de este funcionario… La película es fuerte, y más lo fue en su época cuando escandalizó a buena parte del mundo.

Se sabe que en Japón, las mujeres hicieron de Sylvia Kristel su Bandera, su heroína una vez que la vieron en una escena de la película, en la cual ella hacía el amor encima de su compañero. Un duro golpe para el machismo japonés.

Pero eso no pensaron las feministas norteamericanas. Ellas acusaron a Sylvia ser la cómplice de Hugh Heffner, el fundador de la revista Playboy, representando a la mujer como un objeto sexual.

Un tormento sin duda fue la vida de Sylvia después de hacer la película que le dio fama mundia. «Yo no soy Emannuelle» solía repetir a cuanto periodista se le cruzara por el camino. «Que me desnude en público no significa que tenga más amantes que una secretaria bilingüe».

Cuando hizo la película ya Sylvia tenía un hijo de dos años  llamado Arthur y estaba casada con un escritor belga de nombre Hugo Claus, 20 años mayor que ella.

A la primera Emmanuelle le siguieron Emmanuelle 2 y después Adiós Emmanuelle (1977). Pero, harta de la asociación con su personaje, Kristel intentó otro estilo de películas. Filmó La mujer fiel de Roger Vadim, Alicia o la última fuga de Claude Chabrol.

Poco a poco su fama se fue apagando… Trató de evitarlo, para ello hasta estudió teatro con el famoso y divertido Agente 86, Don Adams. Esto porque repitió muchas veces que ella deseaba ser «una especie de Lucille Ball de los años ochenta». Sylvia actuó con Adams en El disparatado Superagente 86, la versión cinematográfica de la serie de televisión. Por esa época Kristel ya tenía problemas con la droga, y el tiempo sólo los agradó.

La aterraba no tener casa propia y esto la hizo reaccionar. Cuentan que de una vida de excesos paso a otra de calma extrema. Se dedicó a pintar, leer, pasear. Se fascinaba pensando en lo feliz que sería si tuviese nietos y también con llegar a ser considerada una buena actriz. Esto también obsesionó a Marylin Monroe. En la entrevista al diario El Mundo contó: «El alcohol y la cocaína han estado a punto de matarme, fueron mi perdición y mi infierno. Pero Emmanuelle no ha matado a Sylvia Kristel. La mujer ha sido más fuerte que el personaje. Yo estoy viva. Emmanuelle es un fantasma de mi pasado».

Ahora está casi destruida. No reconoce, no se sabe si saldrá de esto y podrá continuar su combate contra el cáncer, esta bella y atormentada Sylvia que nunca fue feliz.

 

 

 

Rebeca Levy, con una Nota informativa desde la Mesa de Redacción de Gentiuno.com
Fuente: Agencias

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